martes, 13 de octubre de 2015

Troleando a Checo


Desconozco si los padres de los pilotos daban tanto juego en las retransmisiones de Fórmula 1 anteriores a 2007, pero lo que creo que está fuera de dudas es que a partir de la irrupción de Anthony Hamilton en las pantallas de los televisores —en todas las pantallas de todos los televisores—, los aficionados hemos asistido a un auténtico antes y después.

Anteayer, por ejemplo. Ver a don Antonio Pérez Garibay celebrando el tercer puesto logrado en Sochi por su hijo Sergio, supuso todo un episodio épico festivo que nos ayudó a digerir la plúmbea omnipresencia de Vladímir Putin en la ceremonia del podio, que nos retrotraía de paso, a aquella felicidad genuina que reinaba entre Big John y Jenson Button cuando éste iba camino de su título mundial, y aún después, mucho después... ¿Quién no recuerda a Luis Antonio Massa en 2008?

Lo dicho, de 2007 a esta parte, el ámbito familiar se ha hecho un hueco imprescindible en todo lo que tiene que ver con el éxito o el fracaso de esos tipos que se juegan la vida cada domingo de carreras y en contadas ocasiones, la pierden —¡un abrazo tierno, Philippe!—.

Como no podía ser de otra manera, también han aparecido las suegras, aunque dejan para internet sus graznidos, negruras, moños, reproches, ceños fruncidos y bolsos apretando el pecho, de forma que la alegría con ellas se torna duda y ésta —íntima amiga del veneno—, comienza a ejercer su insana influencia con absoluta impunidad.

«Checo tuvo suerte...» Pues sí, todos los pilotos la tienen en menor o mayor grado, con peor o mejor fortuna. Aunque no se puede negar que para poder abrazarla, primero hay que buscarla.

«Checo tuvo mucha suerte...» Que sí, mujer, que sí. Llegar al tercer cajón del podio parece que es una cosa que llueve del cielo sin que sepamos muy bien por qué, que diría don Mariano. Pero detrás hay 53 vueltas de esfuerzo y duro trabajo, de concentración, de llevar el coche, de evitar problemas. Como decía antes, la suerte existe pero también hay que saber aprovecharla.

«Si no se escogorcian Kimi y Valtteri, Checo llega quinto...» Desde luego, y si mi abuela montara en bicicleta, a lo mejor le había arrebatado un Tour a Miguel Indurain. Y si Lewis y Sebastian pinchan en la última vuelta, ni te cuento cómo se habría puesto de feliz don Antonio.

«Checo está sobrevalorado, no demostró nada en McLaren...» ¡Y a quién coño le importa eso ahora?

Sergio Pérez acabó tercero en el Gran Premio de Rusia. Tal vez no fue su carrera más brillante, ni la más hermosa. Hizo lo que sabe hacer y por lo que le pagan. Cumplió su cometido y obtuvo lo que se merecía, por eso él y su padre estaban tan alegres. Por eso y porque las suegras nunca aparecen en televisión.

Os leo.

3 comentarios:

  1. Es que si no fuera por el McLaren de este año, aquel McLaren que pilotó Checo parecería 'bueno' y todo, pero también era una castaña.

    Lo cierto es que la pareja Pérez y Hulkenberg tiene su aquél. En mi opinión tienen mucho más que ofrecer que, por ejemplo, Massa y Bottas.

    En fin, que Sergio tiene motivos para estar contento y con él muchos seguidores. Enhorabuena!

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  2. La gente se olvida que en cada GP hay 20 pilotos. Todos van a por su "victoria". Unos más humildes que otros, pero la gente, también se olvida de que lo que cuenta es cuando la bandera a cuadros baja.

    Dentro de cada GP de velocidad, existe otra carrera... La regularidad.

    Quien mantiene el monoplaza dentro de lo negro y llega antes que el "contrario", no tiene suerte. Tiene un trabajo bien hecho y siempre será mejor, que el que ha entrado por detrás suyo.

    Así son las carreras. Salen 20 y llegan según han trabajado durante la misma. Se llame como se llame y tenga el monoplaza que tenga... :)

    Salu2,
    Txifu

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  3. Buenas tardes ;)

    Interlagos ;) Qué añito nos dio Woking en 2012, ¡ja,ja,ja,ja! Y sí, Force India tiene mejores ingredientes que Williams, aunque a mí me sigue encantado Valtteri :P

    Txifu ;) Qué razón llevas, y el caso es que deberíamos tenerlo escrito en la mano, siempre. La suerte se busca o se pierde, pero siempre hay mucho trabajo detrás ;)

    Un abrazote

    Jose

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