martes, 13 de octubre de 2015

El pitillo y Roberto


Como país tenemos una bonita posición en la Fórmula 1. No somos Francia en aquella etapa de nuestra historia como deporte en la que los galos disputaban el territorio a los británicos, pero aunque exista una corriente de opinión empeñada en todo lo contrario, tampoco está nada mal para una nación que como quien dice, es una recién llegada a todo esto.

El esfuerzo que hay detrás ha sido encomiable y ha necesitado de al menos un par de décadas para consolidar un terreno que estamos a punto de perder, como hemos perdido tantas y tantas oportunidades, simplemente por ser más papistas que el Papa o por comportarnos como un rebaño ya que hay pastores por ahí, a patadas.

No tengo nada contra esa exploración del más allá que nos lleva como pueblo, a suicidarnos cuando estamos a punto de conseguirlo, aunque maldita la gracia que me hace que siempre interpretemos al suicida tonto del chiste, aquel que considerando que el esfuerzo de llegar a la azotea no le salía rentable porque total pa'qué, si se iba a matar de todas formas, se tiró a la calle desde la ventana del descansillo del primer piso y lo más que logró fue romperse los tobillos...

También es verdad que hay suicidas que parecen de chiste aunque lo suyo vaya totalmente en serio. Conozco una anécdota que seguramente os he contado. Va un infeliz de las cercanías de Bilbao y decide quitarse la vida. Sella con cuidado todas las aberturas que ofrece su domicilio: ventanas, puertas, etcétera; abre la espita del gas de la cocina y se sienta a esperar. Pero la impaciencia le puede. La cosa va más lenta de lo que pensaba y toma un cigarrillo de su último paquete y lo enciende con el mechero, y ¡kaboom!, acaba en la planta de grandes quemados del Hospital de Cruces...

España es a veces así, tal como un suicida patoso o apresurado, o débil, o literalmente tonto. Tenemos tan fijado en la cabeza que cuando se marche Fernando Alonso se acabará todo, que ni nos molestamos en cuidar lo poco o lo mucho que tenemos. De forma que ni cuidamos al asturiano, ni a Carlos Sáinz porque se liga más siendo de Verstappen, ni por supuesto a esa metáfora de lo que somos y lo que perderemos de continuar así, que responde al nombre de Roberto Merhi.

Kobayashi se pagó un asiento en Caterham haciendo un crowdfunding, pero aquí no tenemos agallas ni para plateárnoslo siquiera. Y no me digáis que lo haga Roberto, porque sincerémonos, con lo que sacaría no tendría ni para cerillas puesto que nos habríamos suicidado antes, de cualquier manera, al más puro estilo español por aquello de ahorrarnos el esfuerzo.

Es una pena. Merhi corre de prestado, por la face aunque con la confianza de su equipo, y en cada carrera que interviene demuestra que merece estar ahí, entre los veinte mejores pilotos del mundo. Pero no tiene un país que lo empuje. 

El de Benicasim carece de apoyo económico porque nuestro futuro en la Fórmula 1 es más negro que los cojones de un grillo y tal. Si eso, que Carlos tome el relevo de Fernando porque para eso es hijo de quien es, y si falla, seguro que es porque algo se ha hecho mal o nos ha faltado la humildad que les sobra a los británicos o los alemanes, ¡nos ha jodido!

Mientras tanto, al valenciano que le vayan dando porque aquí, los patrocinadores siempre han escaseado, la aventura siempre ha sido demasiado loca y la culpa de todo es de Lobato, ya se sabe, y del pernicioso alonsismo, que no se nos olvide. Y que a nadie se le ocurra insinuar siquiera que esto es así por un mal entendido fatalismo, porque preferimos hablar y escribir sobre un mundo y sus héroes del que no somos en absoluto responsables, antes que apostar por uno de los nuestros, no vayan a decir luego que nos equivocamos.

Si la cosa no avanza como pensábamos, cosa que lamentablemente es de esperar, siempre nos quedará echamos un pitillo aunque la cocina huela a gas butano que tire para atrás, ya me entendéis.

Así es, así lo siento, y así os lo cuento. Os leo.

5 comentarios:

  1. Magnífica entrada.

    Hace unos días decía adiós Jaime Alguersuari y total, para qué, si ya 'nadie' se acuerda de él. Con Roberto pasará lo mismo.Cada vez que se sube al coche da sopas con honda a Stevens, pero no es suficiente. No tienes tela que aportar, no vales para el equipo, así es el negocio de Bernie.

    Y con Carlos podría pasar lo mismo, porque me fío de Toro Rosso y Marko lo mismo que de un vendedor de chuches a la puerta de un colegio. Espero que el padre esté moviendo los hilos para que cuando eso suceda tengan las espaldas cubiertas, porque qué coño, el chaval ha demostrado aptitudes, pundonor y coraje más que sobradas.

    Un abrazo!

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  2. La F1 nunca ha importado una mierda en España a nivel comercial cuando era F1, asi que ahora que es wrestling ¿quién va a invertir? ¿para qué, si encima a los aficionados nos molestan los anuncios?. ¿Para qué perder el tiempo en un deporte que no quiere ser deporte?
    Saludos!

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  3. Buenas tardes ;)

    Interlagos ;) Tenemos ingenieros y pilotos en el paddock, los cuarteles generales, los muros y la parrilla, pero nos sobra tontería por los cuatro costados y así nos va :P

    Gring ;) Bonito análisis. Nos molesta todo con tal de poder criticar todo y decir luego: ya lo dije ¡ja,ja,ja!

    Un abrazote, campeones ;)

    Jose

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  4. Lamentablemente, somos así. Eso si, si el día de mañana Roberto gana algo, cuando salga a decir ( como Fernando ) que nadie le ha ayudado lo criticaremos por desagradecido y prepotente. Somos así.

    Maestrooo

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  5. Buenas madrugadas ;)

    Anónimo ;) Desgraciadamente parece unos de nuestros signos más identificativos. Criticar lo nuestro en el mejor de los casos, ningunearlo siempre, y si puede ser en los foros británicos, mejor que mejor, que España no es pata negra en Fórmula 1 y por eso ni puede ni debe sacar la cabeza del barro... Y quien se sale del guión, como dices, desagradecido y prepotente :P

    Un abrazote mañanero ;)

    Jose

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