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martes, 8 de septiembre de 2026

Booty Swing


Estoy revisitando Lucky!, el trabajo que dedicó Manish Pandey como director a Bernie Ecclestone. A Pandey lo entrevistaron Fani y Edgardo para Cars a la Carta hace unos años [Ep. 38 - Chef Manish Pandey, Director de Lucky!], y nuestra Bruja de Blancanieves prácticamente se entrevista sola en la serie documental que me estoy volviendo a meter entre pecho y espalda, lo que, a la postre, supone que todo quede casi como en casa.

He leído bastante sobre Bernie, incluso se podría decir que todavía me queda en el paladar el regusto del indisimulado respeto que sentía Max Mosley por él, plasmado en una obra que todavía no he reseñado en el blog pero de la que he hablado en mis últimas intervenciones junto a Álex en Stop & Go

Obviamente no conozco al británico ni voy a pecar de arrogante afirmando que sí cuando a todas luces es que no. Bernie menos me conoce a mí, qué os voy a contar. Dentro de la desigualdad que impone su gigantesca estatura como creador de la F1 que conocemos, sí puedo decir que fui muy beligerante con él durante la década que convivimos juntos en Nürbu, y ahora, que de haber sabido lo que traía consigo Liberty Media a lo mejor le habría tratado de manera más indulgente y generosa.

Fui bobo, para que nos entendamos. Hoy admiro al hombre que se esconde detrás del personaje, y no se me caen los anillos al admitirlo, aunque tampoco es que lo haga desde el plano baboso que utilizaban todos aquellos que lo consideraron insustituible durante años pero le dieron la espalda a partir de finales de enero de 2017.

Siempre me pregunté por qué su alineación ideal en 2015 consistía en Jochen Rindt y Fernando Alonso sobre el mítico Brabham BT49. Tras el primer visionado de Lucky!, observando en primer plano cómo el duro Ecclestone se quiebra hablando del piloto austriaco, la interrogante me pareció más oportuna que nunca. Después de volver a verle arrastrando las palabras y sufriendo al hablar de su pupilo y amigo, sólo puedo aceptar que la Fórmula 1 de entonces era más humana que la que nos he tocado en suerte sufrir, y muchísimo más inteligente, sin duda. 

Nada que comparar entre un anodino Domenicali y Bernie, nada que comparar entre un tahúr de medio pelo como Toto Wolff y un as de la mesa de juego como Bernie. Gigantes y enanos, y los payasos conquistaron el Palacio y lo convirtieron en un circo...

Os leo.

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