Para mí también va a ser éste el último Montmeló [Fernando Alonso. Es, probablemente, mi última carrera en Barcelona en la F1]. El año que viene toca esa estúpida alternancia que se ha sacado de la manga Liberty Media para desterrar circuitos que decían algo y sustituirlos por mierdas pinchadas en un palo al gusto del Cletus Spuckler promedio, o de los adanistas o los numerosos gilipollas a los que les da lo mismo comer un buen entrecôte que una hamburguesa en el Mcdonalds de turno.
Me apena el temita de los cojones. El circuito catalán, el Circuit, a pesar de su fascinante puesta a punto [Circuit de Barcelona-Catalunya] ha sido superado por el tamaño y peso de los modernos monoplazas, coincidiendo, para más bemoles, con las últimas afirmaciones de Mohammed ben Sulayem, admitiendo que la FIA quiere coches más pequeños y livianos para nuestra Fórmula 1 venidera [El presidente de la FIA quiere una reducción de casi 150 kg en el peso de la F1 para 2031], lo que no reparará el destrozo que nos van a hacer a partir de la conclusión del Gran Premio que celebraremos este fin de semana.
Y eso, que os leo.

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