La fog of war aún no se ha disipado, pero, cuando lo haga pasado mañana, se iniciará el juego, habrá amanecido en Gorliz y me encontraréis en primera línea riéndome de los malos augurios y los cuentos asustaviejas, seguramente bailando la Haka maorí antes de encerrarme en el habitáculo, para conjurar con ella a los espíritus con tal de que su aliento no nos abandone lo que dure la temporada, porque va a ser larga, y dura, pero también extremadamente hermosa, imperial, homérica.
El jamón del que hablábamos el otro día entre risas en el SafetyCast, lo aposté con mis amigos a que Fernando terminará 2026 entre los tres primeros, y no supe, o quise, situar a Aston Martin debido a que con Lance en la ecuación hay más precipicio que suelo sobre el que pisar.
He elegido creer, supongo que lo habéis notado, y lo he hecho en base a que no me gusta que me mangoneen ni que me señalen por dónde se espera que salga el sol...
Como argumentaba mi buen amigo Nazario, toda apuesta se reduce a un 50% de probabilidades: sí o no, aciertas o yerras, te llevas los honores o la cagas estrepitosamente, aunque sea por la mínima, y en sintonía con este sencillo esquema, tengo meridianamente claro qué Norte va a señalar mi brújula de marzo a diciembre, básicamente porque ni se ha vendido todo el pescado después de entrenamientos, ni están las cosas para cerrar las puertas a nadie, mucho menos cuando el sistema está tangado y vende chisme como información de primera mano.
Bueno, luego está que apostar por el Nano o su escudería tasa a la baja en estos instantes, que nadie medianamente cuerdo llevaría la contraria a lo que aseguran los faros de nuestra actividad, y que esto también me incentiva, para qué voy a negarlo. En abril de 2023 dejé colgada la narración de la mariposa aguamarina y quizá todo consista en que me apetece retomarla, y cerrar así un ciclo donde las emociones resultan más importantes que los datos en F1, como hicimos en 2009, 2010, 2012 y 2017. Además, creer es un verbo maravilloso a pesar de que esté en desuso.
Ea, no doy más la turrada. La auténtica aventura comienza en unas horas y, penséis lo que penséis, sería idiota perdérsela.
Os leo.

Pues cierto, creer hay que creer, pero en este caso con la boquita cerrada por si sale cruz
ResponderEliminarBuenas a todos.
ResponderEliminarTras los comentarios realizados por Adrian Newey donde desvela que Honda se ha tomado con desgana (por decirlo suavemente) el motor de esta nueva era al no poner todos los medios y recursos humanos a su alcance, no me queda otra cosa que decir que el cabreo y la decepción que tengo con ellos es sideral.
Salvo milagro o lotería (según se vea) de arreglar los problemas del motor y según sea la actitud de Honda (alta jerarquía) en poner recursos para ello, más le vale a Aston Martin que considere un cambio de motorista.
No disculpo a Aston, ya que deberían haber controlado mucho antes de Noviembre de 2025 los progresos en el motor, ellos también tienen su cuota de responsabilidad.
Un saludo de un alonsista resignado.