domingo, 15 de marzo de 2026

Las lágrimas de Kimi


Me han enternecido mucho las lagrimillas de Kimi, lo confieso con la mano en el pecho y sin arrugarme ni tanto así. Lo merecía el chaval. Primera victoria en Formula 1 y nada menos que en Shanghai, donde Nico Rosberg consiguió similar hito en 2012 pilotando para la misma escudería que el italiano, Mercedes, que así volvía a vencer en los ruedos del Señor tras su retirada en 1955 y su retorno en 2010.

En aquella ocasión Lewis Hamilton también hizo tercero aunque iba con McLaren, y, al respecto del inglés, me gustaría apuntar que mucho valor damos a las Sprint del demonio, al menos de boquilla, porque hasta Martin Brundle ha cometido el pecado de afirmar que éste es el primer podio del de Stevenage con la rossa, olvidando su victoria del año pasado en la cortita china...

Supongo que todo se ha debido a la necesidad de olvidar 2025, por un lado, y por otro, a la obligación de mantener en su temperatura justa el hype con eso de que el hijo de Anthony ha encontrado su camino al éxito en 2026, y quién sabe. Vamos, que recordar que ha existido una temporada como la innombrable en el curriculum del astro está poco menos que desaconsejado tanto ante los micrófonos como en la escaleta de las retransmisiones. Yo no le doy más vueltas, también lo admito.

El caso es que la carrera me ha parecido bastante moñas, y lo digo desde la salud que me otorga haberla disfrutado vestido de marinerito con aro decimonónico. 

Visto lo visto cómo se presentó la temporada en Melbourne, he estrenado esta (espero) tradición: pantalón azul por encima de las rodillas, camiseta de rayas horizontales y cuello redondo, a lo grumete, con babero y todo, gorra de plato con lazo cayendo sobre mi hombro derecho, medias de algodón blancas y zapatitos negros de charol; y, como decía hace unas líneas, acompañado con un aro reluciente que he pillado por Amazon en la sección Vintage, con su guía y todo...

La verdad es que no se sabía muy bien si iba a jugar al parque de la mano del aña o a recibir la Primera Comunión, pero no ha funcionado lo de hacerme pasar por el target de Liberty Media. Lo intentaré otra vez en Suzuka y os cuento, pero, lo dicho, se ve que hoy no era el día.

En fin, que ha ganado Kimi Antonelli y haciendo hat-trick, como me susurran por ahí abajo, y me he enternecido con sus lágrimas, ¡faltaría!, pero como no he conseguido quitarme de encima la sensación de que ya conozco al Campeón del Mundo de esta campaña que iniciamos la semana pasada, como que me ha resultado todo bastante reciclado, moñas, incluso en cuanto a las tretas de quienes viven de esto y se agotan intentando que veamos blanco donde la razón nos dice que sólo hay negro.

Os leo.

1 comentario:

  1. Teniendo en cuenta que China es el circuito que mejor le va a Lewis de todo el mundial, y que peor le va a Charles (reconocido por él mismo), sumado a que de no pasarse de frenada habría vuelto a acabar por delante como en la Sprint o en Australia... no lanzaría las campanas al vuelo. Entiendo que los ingleses llevan años negándose a beber el champagne de su mejor piloto (Russell) por seguir bebiendo el Champín del 2014, y que celebran la cancelación de Bahrein (circuito propicio para el monegasco) tanto como que ahora Leclerc no pueda apretar todo cuanto pueda en su mayor virtud (giro seco), pero yo esperaría a Suzuka, Miami y especialmente a Mónaco. Veremos dónde está cada cual.
    En cuanto a la F1 actual estoy con Max, y ya lo estaba con El Caimán cuando pisaba huevos. ¿Qué diría ahora? Una F1 donde un piloto a una vuelta tiene que levantar (lo nunca visto), donde se celebra que Hamilton gestiona la batería mejor que nadie, donde se repite la palabra "software" y cada vez se va más lento...
    Por cierto, el Grand Chelem no ha podido lograrlo el bueno de Kimi. Pero el hat-trick no se lo quita nadie.

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