domingo, 8 de marzo de 2026

¿A quién queréis engañar?


Si Nürbu no rebosara veneno de mamba negra, a lo mejor tomaba en consideración los llantos de las numerosas plañideras que han surgido como setas con el Gran Premio de Australia, pero bueno, sigo pensando que es demasiado temprano para llorar o tirarse desde la azotea, básicamente porque a porquerías como la que nos han servido esta mañana, en horario europeo, no se llega de golpe sino ampliando dócilmente los márgenes de tolerancia, tragando truños y admitiendo servilmente que los que saben siempre llevan razón.

Es verdad que llevo ventaja en este aspecto, por el blog y vosotros, desde luego, pero también porque me suele importar un carajo lo políticamente correcto pues el tiempo suele venir a darme la razón. Vamos, que había que haber sido un poco más espabilado hace tiempo y no ahora, cuando las quejas van a caer en saco roto y la Normativa durará lo que está establecido.

No obstante, insisto en que todavía faltan algunos meses hasta que podamos comprobar si esto es salvable o mejor nos retiramos y dejamos que el calzonazos de George y la chavalería más afecta sigan dando palmas con las orejas.

Recuerdo el comienzo de 2014 y os puedo decir que el ruido ambiental fue muy similar al que estamos sufriendo en estos instantes, pero mira tú: un Greatest Of All Times de Lego, historias que ya no recuerda nadie, y una sensación general de que esa etapa de nuestro deporte ha sido mancillada por la que acabamos de estrenar, lo que a todas luces parece un saldo muy respetable a pesar de que Bernie entonces y luego Liberty, jugaban y juegan igualmente con nuestras esperanzas y sueños.

Los hijos de su madre tienen ahora otro nombre, los listos a lo peor se han hecho la cirugía estética y no los reconocemos, pero los lobos siguen disfrazándose de corderos mientras dicen velar por el aficionado...

Si sirviera de algo os recomendaría que tomarais distancia con todos esos que os han vendido la moto y, en cuanto cambie la dirección del viento, seguirán intentado que compréis su mandanga. La F1 actual es una soberana mierda y no creo que logremos cambiarla, pero así y todo, conviene que si habéis comenzado a llorar sigáis derramando lágrimas por muchas chuches que os ofrezcan.

La primera obligación del preso es escapar de la prisión, y aquí lo mismo. Criticar es un ejercicio sanísimo, y, si hay suerte, puede incluso suponer que cambien las cosas. Lo que no lleva a ningún sitio es la complacencia y el quedar bien por quedar bien, y a las pruebas me remito: los mismos que han inflado todo tipo de globos, son en este momento los que más alto se duelen mientras rasgan sus vestiduras.

Os leo.

1 comentario:

  1. El domingo madrugué para ver el comienzo de la nueva era.

    Tortazo de Piastri antes de empezar y salida muy peligrosa (Colapinto casi se la pega contra otro rival) debido a lo peligroso de la entrega de potencia si un piloto anda un poco despistado.

    Las primeras vueltas fueron una locura, con adelantamientos a todo trapo y sin saber como espectador cual era el verdadero motivo de tanto adelantamiento, si las manos del piloto o baterías caprichosas.

    Pero una vez se estabilizó la contienda, me dio la sensación de que los pilotos empezaron a jugar al gato y al ratón. Un gato que llega con un gran ritmo y quizás desfondado, y un ratón preparado para defenderse con energía. Es decir, que si todo va como se espera, tablas cada vez que se encuentren en esta situación.

    Pues, no se yo para qué tanta historia con las unidades de potencia y la aerodinámica activa, que a los ingenieros de la F1 les hace tan felices. Acabamos de empezar y la verdad quizá sea muy pronto para sacar conclusiones, pero a mi personalmente no me acaba de gustar el nuevo invento.

    Que me gustaría, una F1 de pilotos con unos coches menos complicados de llevar y una igualdad entre las escuderías que nos lleve a una incertidumbre sobre el ganador del próximo combate. Pido la luna, pido una utopía, pido un imposible, pido que me escuchen, pero solo soy un aficionado más que se traga lo que le imponen porque no tengo otro remedio.

    Me gusta demasiado la F1 como para dejar de verla. En el fondo siempre espero un gran premio milagroso donde ocurran cosas que me pongan la piel de gallina.

    No puedo acabar, sin hablar de los de verde asociados con los ni pon, ni ton, ni son. Desde que tengo memoria, la cagada más grande que recuerde de un motorista y una escudería que a pecado de pardilla.

    Un saludo de un alonsista.

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