domingo, 9 de noviembre de 2025

Gran Premio de Sao Paulo


Desgraciadamente nunca sabremos por qué Red Bull retrasaba tanto la decisión de creer a Max Verstappen, para que, después de una noche loca en el box de la austriaca, el holandés haya dispuesto en carrera del monoplaza que venía reclamando desde el viernes.

Puntos perdidos en la Sprint por nimiedades, tal vez Mekies atenazado por el miedo a que se notara mucho después de que ninguno de sus pilotos pasara a Q2, ¿quién lo sabe?, pero en BlueSky ya habíamos contratado a nuestro propio guionista y sonaba Camino Soria, con Jaime cantando Bécquer no era idiota ni Machado un ganapán...

Verstappen saliendo desde el pit-lane resultaba fetén para nuestros planes y el de nuestro apoyo creativo. Tras Ocon, que arrancaba también desde donde Brian perdió su sandalia, el One mostraba pronto que iba a por la cabeza y no repararía en gastos hasta lograrlo. Laurent Mekies sabía de esto, fijo, y ha cruzado los dedos esperando que el hoy por hoy mejor piloto de la parrilla no acabara haciendo trizas la promesa que él le había hecho a Domenicali y Brown: Lando ganaría si no cometía ninguna torpeza.

Quedaba Piastri, que me dicen por el pinganillo que volverá a deslumbrar en Las Vegas salvo que a Zak le dé canguelo arriesgar tanto, y, al cabo, del australiano se ha acabado encargando la FIA como por casualidad, sometiéndole a una sanción de 10 segundos que no entienden ni los más crédulos de nuestra actividad. Oscar no tenía dónde meterse. La cosa suponía un lance de manual, pero Dirección de Carrera ha considerado que mejor curarse en salud que exponerse a que a Norris le entraran los nervios.

Apenas unas vueltas (seis), y se estaban cumpliendo a rajatabla dos terceras partes de la planilla que nos había esbozado nuestro guionista mercenario la noche anterior —con razón lo tiene Filmaffinity casi en nómina—. Y bien, el de Melbourne estaba prácticamente descartado para la victoria en el Gran Premio de Sao Paulo y Max escalaba posiciones a buen ritmo, lo que en Interlagos significa espectáculo y drama prácticamente en cada giro.

Norris dominaba con comodidad. A cola de su vehículo sucedían cosas, que diría don Mariano Rajoy, el hombre al que Alberto Núñez Feijóo ha convertible en individuo pasable, aunque notablemente mejorable, Albertiño ruega por nosotros, evidente, indiscutible... 

Ni ámate como quieres que te amen ni pollas en vinagre. No estamos para eso, ni para consignas en el viejo Carlos Pace. Ni para milagros, a pesar de que Verstappen, hace unas horas, se acercaba peligrosamente a los puestos señeros y en la 51 ya enseñaba el hocico. El esfuerzo realizado iba a pasar factura al holandés, que bastante había hecho, un decir. Incapaz de superar a Kimi, el hijo de Jos ha protegido la tercera plaza, lo que nos deja en que hay que darse con un canto en los dientes y evitar preguntarse cómo Milton Keynes ha tardado tanto en reaccionar ante una prueba, que, literal y figuradamente, estaba en el bolsillo para la de las bebidas energéticas.

Lando, Kimi, Max. Oscar cruzando la meta en la quinta posición, detrás de George, que ha hecho cuarto. El campeonato está vivo, queda drama a espuertas hasta Abu Dhabi, ¿quién puede decir que Sao Paulo no nos ha traído todo lo que pedimos a la actividad desde que nos levantamos...?

Os leo.

1 comentario:

  1. Lo más triste es que parece que este formato de hacer del campeonato el marco del reality ha llegado para quedarse.
    Saludos y gracias por seguir en la brecha.

    ResponderEliminar