martes, 12 de marzo de 2024

El BoP y yo


Confieso que hubo un episodio de mi vida en que valoré positivamente la posible conveniencia de un sistema de equilibrio forzoso entre rendimiento de vehículos, un Balance of Performance, que se dice en fino, una nueva manifestación de la inutilidad de la Fórmula 1 a la hora de confeccionar y aplicar sus propias reglas, que también son las que se dan los equipos porque Liberty y FIA siempre cuentan con ellos, básicamente por lavarse las manos si algo se tuerce. Obviamente desterré de mi mente aquella idea por siempre jamás...

El caso es que la F1 ha disfrutado en los últimos tiempos de diferentes modelos de equilibrado artificial, tendentes todos ellos a eliminar diferencias (sic), que, como decía en el párrafo anterior, no han surtido el efecto deseado sino que han aumentado las distancias entre escuderías pobres y ricas, por llamarlas de alguna manera. 

El DRS, sin ir más lejos. Por increíble que parezca pretendía dar una oportunidad a las aerodinámicas menos elaboradas, aunque bueno, la cosa no salió como se esperaba y ha acabado beneficiando a las más avanzadas. 

Su intención original era que todos los participantes disfrutaran de la misma facilidad a la hora de superar a un rival, pero con el transcurso de las temporadas y la inmersión en la etapa híbrida se ha convertido en una ventaja casi exclusiva para los grandes de la parrilla —escribí sobre ello hace muchísimo, y disculpadme que no me haya molestado en buscarlo—, porque, mientras las posibilidades de adelantar para un Sauber, por ejemplo, son relativamente escasas, para un Ferrari, Red Bull o Mercedes AMG, son elevadas si incluimos a los doblados, lo que, a la postre, supone una mayor velocidad de circulación y una capacidad de recarga de energía extra en la fase de frenado, potencia que queda a disposición del piloto en el store.

La inicial limitación de uso por tiempo del DRS, la de zonas vigente ahora, buscaban igualar posibilidades pero han creado mayor desigualdad.

El sistema de tokens, la convergencia de rendimiento en un 3% como máximo entre diferentes unidades de potencia o entre UP oficiales y clientes, el actual marco de contención económica que contempla también la reducción de horas de túnel de viento y CFD, que se revisa semestralmente bonificando a quienes obtienen peores resultados, son formas de equilibrado de prestaciones, que no todo va a ser recurrir a lastres, al caudalímetro o al volumen del depósito ya que en F1 no hay repostajes...

Como es costumbre estoy exagerando mucho, pero os diría que huyerais como de la peste de las abundantes sirenas que reclaman un BoP como en el WEC para nuestra disciplina. 

Lo cierto es que hemos disfrutado de diversos métodos de equiparación y tenemos uno en activo, y sólo nos faltaría atar una mano a la espalda a Max y calzarle zapatillas de madera para que el espectáculo florezca y Toto Wolff pueda dormir tranquilo. Esto es Fórmula 1 y el dinero y el poder también cuentan, y resulta bastante moñas pensar que, en la máxima expresión del automovilismo deportivo, el ámbito natural de la excelencia sobre cuatro ruedas, lo correcto acabe siendo penalizar a quien más destaca y mejor lo hace.

Ea, no os aburro más. Os leo.

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