sábado, 24 de febrero de 2024

El santuario de nuestra niñez


Ya no hace falta volver a casa por Navidad, con esto de las redes sociales el viaje al pasado se ha convertido en rutina e incluso hay quien vuelve, recurrentemente, a un pretérito inventado que resulta mucho más cómodo de llevar que el presente que nos toca vivir.

Lo hemos hablado muchas veces, he escrito sobre esto mismo en infinidad de ocasiones: la Fórmula 1 es un formato de competición, acotado en el tiempo, que atiende a unos criterios técnicos y deportivos concretos, y, por tanto, la historia del Mundial F1 desde 1950 supone un rosario de Fórmulas 1, a veces tan diferentes entre unas y otras, que no admite comparativas ni trazar paralelismos, y donde la estadística sólo sirve para pasar el rato contextualizando cada etapa.

Yo entiendo que a muchos les gustaría volver a la niñez o la adolescencia para vivirlas eternamente, pero ese viaje no se puede hacer, menos si sigues sin diferenciar una oveja churra de una merina y se te llena la boca con el apasionamiento de los cogieron.

¿Tienes pegas con el actual formato? Es admisible, a mí tampoco me gusta. Pero por Dios, madurad un poco y dejar de dar la turrada extrayendo lecciones de unos escenarios que ni son recuperables si se pueden aplicar a nuestro ahora. 

Os leo.

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