viernes, 27 de octubre de 2023

La FIA en guerra


A ver, pararos a pensar un poco en la razón por la cual los british quieren colocar a David Richards [Los hijos de la Gran Bretaña] y llevan dando por el flete a Ben Sulayem y su equipo, prácticamente desde que el dubaití sustituyó a Jean Todt a finales de 2021...

Hemos hablado de esto mismo en Nürbu aunque, la verdad, con el cambio de hora no tengo cuerpo para andar autocitándome ni buscando enlaces. La cosa, en un símil sencillo de entender, consiste en que la Federation Internationale de l'Automobile es la propietaria del terreno y Liberty Media es la propietaria de lo que produce —en 1993, Max Mosley cedió a Ecclestone la explotación del negocio durante 100 años, en una operación de capitalismo de amiguetes que ni José Luis Almeida y Florentino Pérez—, y es ésta última la que decide si se plantan coles de bruselas, lechugas, patatas, pimientos o tomates, o, en su caso, se sobreexplota la tierra produciendo aguacate hasta secar los acuíferos disponibles.

El sistema se basa en la franquicia. Dos socios, el franquiciado paga una cuota o un porcentaje al propietario y hace de su capa un sayo, y en justa correspondencia, el otro mantiene la boca cerrada porque cobra puntualmente, ya que, en sentido estricto, ganan ambas partes...

Con Max Mosley y Jean Todt como Presidentes de la FIA, el negocio funcionaba cojonudamente, primero en manos de Bernie y desde finales de enero de 2017 en las de Liberty Media. FIA no molestaba más que lo justo —Mosley tuvo su aquél con la Bruja de Blancanieves con lo de la F1 Low Cost, pero nuestro ancianito indispensable supo apagar el fuego aniquilando las estructuras que surgieron de aquel invento que devaluaba el negocio—, pero a Ben Sulayem le han querido buscar las vueltas porque sería infinitamente más cómodo un Richards en Place de la Concorde, y al tipo se le han hinchado las avellanitas y ha comenzado a aplicar el Reglamento a la japonesa, puntillosamente, así reviente la de John Malone con Domenicali ejerciendo de CEO.

Entiendo que no se haya haya escrito sobre esto porque cuando no da, no da, y porque, al final, nadie recuerda el chiste del dentista, donde el galeno aseguraba al paciente que no le haría daño con el torno, y éste le agarraba de los cataplines para asegurarse de que cumplía su palabra.

Dos socios a los que interesa llevarse bien. Y ahora sí, los límites de pista, la escrupulosa aplicación de la Normativa Técnica y el Código Deportivo... Me da a la nariz que la FIA está enseñando los dientes a Liberty, y que esta guerra la ganará quien mejor aguante.

Os leo.

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