lunes, 24 de mayo de 2021

Después del «Fast Nine»

Si el año pasado —bueno, nueve meses, para ser exactos— Àlex Palou nos emocionaba metiendo su Dale Coyne el la séptima posición de parrilla al término del Fast Nine, ayer rubricaba su estupendo maridaje con los óvalos de la IndyCar, colocando el Ganassi que conduce esta temporada en la sexta plaza de parrilla para la Indy 500 que se celebrará este próximo fin de semana.

Con zambombazo contra el muro incluido, el español conseguía el sábado el pasaporte para el Fast Nine tras obtener el séptimo mejor registro.  

Pato O'Ward se quedaba en la antesala luego de lograr el duodécimo mejor combinado, aunque cabe señalar que el mexicano no pudo hacer más después de exprimir las posibilidades que ofrecía el Arrow McLaren en el Indianapolis Motor Speedway —su compañero Felix Rosenqvist no pasó del puesto 14 y Juan Pablo Montoya se hundía en el 24—, en todo caso, no es mal lugar porque el de Monterrey partirá desde la cuarta línea.

Pero a lo que vamos. Tras la repesca para ocupar las 3 últimas plazas de las 33 disponibles (Bump Day), en la que encontraron hueco Will Power a pesar del extraño comportamiento de su Penske, Sage Karam y Simona De Silvestro, se pasó al plato fuerte de este pasado domingo, el Fast Nine, que se disputó literalmente a cara de perro hasta los últimos estertores, y del que salió victorioso el actual líder del campeonato y coéquipier de Palou y Tony Kanaan, Scott Dixon, quien tuvo que tirar de riñones y agallas para sobreponerse por muy poco a Colton Herta.

Dixon voló a 231'685 millas por hora y partirá desde la pole en la centésimo quinta edición de la Indy 500. Àlex arranca desde la sexta plaza, como mencionábamos antes, pero esta vez lleva un Ganassi debajo de sus posaderas, y aunque cualquier pronóstico sobre la prueba norteamericana suele ser mucho apostar, lo cierto es que la carrera pinta bonita para el joven piloto catalán aunque esté rodeado de lobos.

Os leo.

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