jueves, 6 de febrero de 2020

Todos a una...


La mitomanía no suele advertir en el prospecto de uso que su exceso anula completamente las pocas luces que le quedan al aficionado para enfrentarse a la realidad y el mundo, y es por ello que desde mi punto de vista resulta totalmente desaconsejable porque siempre ofrece volúmenes planos, carentes de sombras.

Se acaba de conocer que se ha puesto a la venta el Ferrari 412 T2 que condujo Michael Schumacher a finales de 1995 [La première Ferrari de Schumacher est à vendre], su primer contacto con un monoplaza de la casa de Maranello, y las redes sociales y los medios se han puesto inmediatamente a destacar el habitual rosario de anécdotas con el que se regalan los oídos los eruditos: Ferrari estaba mal, el Kaiser llegó poco menos que a salvarla, los Benetton boys fueron llamados por Jean Todt a petición del alemán, todos pasaron del culo de Luca Cordero di Montezemolo y, consecuentemente, los tifosi terminaron comiendo perdices...

La historia es más compleja, y más rica a la vez.

Todt se había integrado en La Scuderia en 1994 invitado por Montezemolo, ya que quería enjugar de una vez por todas los años de sequía desde que Jody Scheckter y Gilles Villeneuve lograron la última doble Corona de Constructores y Pilotos para la rossa, en 1979, y en 1982 y 83 se consiguiera traer a casa únicamente el de Marcas, por tanto, para cuando Michael se viste de rosso ya han transcurrido dos años en los que el Presidente y el francés han empezado a sentar las bases del nuevo proyecto.

Le Petit Napoléon no me cae especialmente bien pero no podemos ser cicateros con esto. El escenario en 1995 es éste, y es Todt quien pide a Montezemolo que contrate a Schumacher y quien atenderá las demandas del piloto de Kerpen...

Schumacher es protagonista de esta etapa de resurrección ferrarística pero es obvio que quien le pone una flor en salva sea la parte es el de Pierrefort con el consentimiento de Ferrari.

Decía al comienzo que la mitomanía tiene contraindicaciones severas. Michael tarda cuatro temporadas en lograr su tercer entorchado y porque se cruzó en su camino aquel desagradecido Gran Premio de Gran Bretaña de 1999. En todo caso, esos años tampoco son como para sacar pecho porque están plagados de acciones que afearon la figura del Kaiser aunque, a cambio, ayudaron a acrecentar su leyenda, que no todos los días te excluyen de un Mundial cuando luchas por el título...

Hubo mucha paciencia y toneladas de fe inquebrantable detrás, y aquí encontramos de nuevo a Todt manejando firme el timón mientras cumplía con su trabajo y recuperaba el trono perdido en 1999 para La Scuderia y, a partir de 2000, abría de par en par una de las épocas más exitosas en Fórmula 1 hasta que llegaron los alemanes de Mercedes AMG en 2014. Ferrari también estuvo allí, por supuesto, aunque los exégetas le den un papel secundario o incluso nulo...

Gracias a Dios, Michael está muy por encima de su mito y las mitomanías correspondientes, e intuyo que le gustaría que recordásemos el soberbio papel que interpretaron su amigo Jean Todt y el propio Montezemolo, porque en justicia hay que reconocer que hasta que el coro empezó a sonar como uno compuesto por ángeles, su director y quien pagaba la fiesta no mostraron otra cosa que ilusión a raudales en la aventura, y compromiso, mucho compromiso.

Os leo.

2 comentarios:

  1. Corrígeme si me equovoco, pero las dos últimas del mundial de constructores antes de la era Todd fueron la maldita temporada 82' y la 83'

    ResponderEliminar
  2. Toda la razón, 82 y 83 fueron los últimos títulos de marcas antes de 1999, ahora mismo lo corregimos ;)

    Mil gracias por el aviso.

    Un abrazo ;)

    Jose

    ResponderEliminar