miércoles, 20 de febrero de 2019

Neuromancer


Errar es humano, donde las dan las toman y nunca digas de este agua no beberé, son de esas frases de la abuela que no debería olvidar jamás cualquiera que se dedique a analizar (o hacer que analiza) nuestro bendito deporte.

Todo el mundo comete errores en la Fórmula 1, y si no lo hace motu proprio siempre habrá alguien ajeno que le empuje a cometerlos. Lo de poner la otra mejilla tampoco va con el paddock, lo mismo que los favores se devuelven tarde o temprano, la afrentas y puñaladas por la espalda también se cobran, o al menos se intenta. Y sí, el extraño universo de alianzas que se establece en el seno de este negocio da para dejar en la estacada y para retractarse, para criticar ferozmente y para entonar el donde dije digo digo Diego, a veces en el mismo renglón y sin que nadie se sonroje.

Hace tiempo escribí sobre el magnetismo de nuestra actividad y apuntaba a lo ingenuo que resulta apreciarlo sólo en términos de equipos y deportistas, en este caso pilotos, cuando lo que pasa ante nuestros ojos es la lucha sin cuartel de corporaciones que mueven millones de dólares, que disponen de objetivos y no van a parar hasta alcanzarlos porque tienen detrás fríos consejos de administración a los que les importa un nabo lo que sucede en pista, y ante los que tienen que rendir cuentas...

La Fórmula 1 es apasionante porque como ocurre con los iceberg, sólo vemos una minúscula parte de su volumen, el resto lo imaginamos o recreamos a partir de la parte visible, pero como desconocemos en qué consiste lo que viaja debajo de la superficie, lo normal es que volvamos sobre nuestros pasos para terminar hablando de coches, de pilotos y de circuitos...

No vamos a vivir de lo que pudo ser de McLaren con Honda. La japonesa y Renault están fuertes esta pretemporada y ¡ya era hora!, que diría aquél, pero cada una en sus respectivos ámbitos ha estado bastante arruinadita desde que la era híbrida echó a andar. Y el caso es que se nos olvida, o no queremos recordar, que para 2017 se previó que se pudieran modificar los conceptos de unidad de potencia, que hubo dos fabricantes que decidieron avanzar sobre sus viejos planteamientos y otros dos que eligieron apostar a distinto.

Ferrari y Mercedes-Benz han continuado alargando sus ideas estrenadas en 2014 y no sabemos si están cerca de rozar sus propios límites, y lo cierto es que a tenor de lo visto esta pretemporada, tanto Honda como Renault están en rango de combate. ¿Será suficiente...?

Está por ver qué juego da que por primera vez en seis años, con éste, las cuatro plataformas hayan comenzado a acercar posiciones en cuanto a rendimiento y fiabilidad. Creo honestamente que 2019 va a estar muy interesante en este aspecto, y lo digo repitiendo lo de antes: no nos va nada en pensar si McLaren cometió un error desapegándose de Sakura, fundamentalmente porque el hoy de Woking lo marca Renault y esto es algo que no podemos cambiar. ¿Va bien la gala...? Pues sí, de momento no hay síntomas para alarmarse, y que dure por el bien de todos.

Os leo.

3 comentarios:

  1. pues, independiente de que los rendimientos parezcan a priori similares, creo que tanto Mclaren hizo bien en eligir a Renault, ahora al fin pueden comparar su desarrollo y tomar al fin una pizca de realidad para volver a luchar

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  2. Inconmesurable. Los recursos de ingeniería en Redbull son muy superiores a los de McLaren. Esta última no posee los bancos de prueba AVL, ni a Newey.

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  3. Como siempre en pretemporada, no sabemos cuanto nos estan engañando (que normalmente es mucho), pero como decia alguien en Twitter, hay la sensacion de que todos menos Willians se han puesto en cabeza, y sabemos que eso no puede ser.

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