domingo, 11 de febrero de 2018

Niño, que eso no se toca


Tan así están las cosas, que un mal paso o un tropiezo de un fabricante puede llevarse por delante las ilusiones del equipo al que suministra, y por supuesto, las de un tipo cualquiera que cree poder seguir en la cresta de la ola...

A principios de 2014 todavía ejercía como redactor F1 para Diariomotor, y puesto que mi habilidad para meterme en charcos era ya legendaria entonces, fui de los primeros en señalar con el dedo a Renault como responsable de la que le venía encima al Heppenheim tras aquella desastrosa pretemporada. 

A mí también me cayó lo mío, no vamos a ocultarlo. Parecía sacrilegio meterse con La Régie. La francesa era sinónimo de era turbo y eso era precisamente lo que nos habían vendido Bernie y la FIA cuando nuestro deporte entraba de golpe en la etapa híbrida sin estar en absoluto preparado. Total, que Toro Rosso y Red Bull pasaban más tiempo en los garajes que en pista, Caterham aguantaba en ella porque tampoco exigía demasiado a sus propulsores, y Lotus, viendo el percal declinó presentarse en Jerez porque total para qué...

Sebastian fue el que más parte del pato pagó, y le defendí como pude mientras trataba de hacer ver al personal que Renault había sacrificado la posibilidad de que el alemán hiciera el quinto de su carrera, sencillamente porque no había hecho los deberes cuando tocaba hacerlos.

Os cuento esta aventura de Abuelo Cebolleta porque hace unos días ha transcendido que Fernando prefiere no opinar nada del MCL33 hasta no montarse en el coche y ya hay quien no lo entiende. Boullier dice, Brown dice, Abiteboul dice, los expertos dicen, Rita La Cantaora dice, pero el Nano ha decidido ser más cauto que nadie, y la verdad, razón no le falta.

Con un reglamento técnico que parece parido por un grupo de estreñidos no me extraña. Pocos entrenamientos, límites en todo aquello que permitiría reacciones rápidas, un horizonte que prevé como normal 2 MGU-K por temporada y tres UP en el mismo espacio de tiempo, lo razonable es cogérsela con papel de fumar, que para sustos ya hemos tenido bastantes entre 2015 y 2017.

Doy por descontado que en Woking y Viry Châtillon se están dejando lo que no está escrito en estos momentos con la intención de que cuando el asturiano se baje del coche en Barcelona todo sea felicidad en el garaje, pero la historia rebosa de buenas intenciones que no se pudieron concretar y el de Oviedo tiene suficientes conchas en la espalda como para permitirse ser un poquito Santo Tomás en la actualidad. Quiere verlo antes de comprarlo y es natural. Intuyo que Sebastian también habría querido verlo en febrero de 2014...

Y es que la etapa híbrida y la comprensión que tiene la FIA de nuestro deporte tienen estas cosas que recuerdan a la canción de Serrat: «Niño, deja ya de joder con la pelota. Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca...»

Os leo.

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