jueves, 30 de noviembre de 2017

Un concepto que merece recordar [10-04-2017]


Las relaciones de McLaren con su motorista han sido, sin lugar a dudas, el fenómeno mediático más importante de esta temporada 2017, al menos hasta que septiembre pasado se concretó el divorcio. Basta hacer un poco de labor de hemeroteca para comprobar cómo a principios de año muy pocos estaban por la labor de reconocer el trabajo que se estaba desarrollando en Woking y Sakura. Parecía el momento de tirar piedras, se vendían bien, la verdad, pero aunque a comienzos de abril sonaba iluso hablar de esperanzas, yo lo hacía desde mi txoko en MotorPoint.


La vida y sus prisas cotidianas nos imprimen una urgencia que ha terminado calando en un deporte como el nuestro, dominado, en esencia, por un concepto de evolución constante que forma parte indiscutible de su ADN.

Evolucionan los autos, los equipos, las estrategias y los pilotos. Siempre lo hacen, ajustados a la creatividad, las posibilidades o los presupuestos. Quien no evoluciona en Fórmula 1 retrocede o en el peor de los casos, se marchita y muere como iniciativa.

Esta es la única ley no escrita que sigue vigente en pleno siglo XXI desde que alguien tuvo la ocurrencia, hace demasiado tiempo —dejémoslo así—, de hacer competir coches sobre una pista, un circuito o una carretera, por ver cuál de ellos era el más rápido, más consistente o sencillamente mejor. Y el caso es que la situación que atraviesa McLaren-Honda en la actualidad, parece insistir una y otra vez en que olvidemos de dónde venimos.

No están bien las cosas en Woking y Sakura. Negarlo resultaría bastante necio por mi parte. Pero hacer un ejercicio de realismo con la situación que atraviesan no impide que también sea realista confiar en que el esfuerzo que están realizando puede dar frutos más pronto que tarde.

¿Será suficiente? Ésta es otra pregunta, si me permitís decirlo así.

Lo importante ahora es recuperar el terreno perdido en pretemporada, comprobar si hay progresos y consolidarlos, detectar los problemas y resolverlos, y valorar después si todo ha sido suficiente, o no, con la intención puesta siempre en continuar progresando, ya que como decía al inicio, la evolución es, por definición, la más clara seña de identidad de la Fórmula 1 y por extensión todo el motorsport

Soy consciente de que hay prisa, mucha prisa ahí fuera, en los medios, fundamentalmente, pero conviene que entendamos que su competición es diferente a la nuestra y que a veces, conseguir una exclusiva o dar en el clavo antes que otras cabeceras por conseguir un mayor rango de ventas o un tsunami de clics, supone incurrir en el peor pecado de todos: olvidar cómo se ha construido este deporte y por qué resulta tan atractivo aún hoy.

Una temporada pasa vertiginosamente, es verdad. Apenas hay tiempo para nada entre prueba y prueba. Pero mientras los aficionados se deshacen entre agonías, muchas veces sin fundamento alguno, todos corremos el riesgo de perdernos la mejor historia de todas, la que ocurre fuera de la pista salvo durante tres semanas de agosto, la que está sucediendo en este instante en las sedes y fábricas de los equipos, la que tiene como objetivo que todo esté preparado para el próximo asalto, sin perder de vista, además, que el rival no se ha sentado de brazos cruzados y está haciendo lo mismo por la cuenta que le trae.

Es cierto que en apariencia existen pocas razones para ser optimistas en tanto en cuanto a McLaren-Honda, pero quizás el mejor argumento que tenemos ahora mismo reside en recordar que todo esto es alta tecnología, la máxima disciplina del automovilismo deportivo, y que en su seno pelean los mejores ingenieros, los mejores estrategas y los mejores pilotos con tal de demostrar que son la cumbre en sus respectivos campos.

Puede no ser suficiente, pero como decía el sabio: veremos.

1 comentario:

  1. Cuando Pedro Martínez de la Rosa, en su segunda temporada en Arrows, que había cambiado a motor Supertech, si mal no recuerdo (Renault bajo otro nombre), le preguntaron si prefería un coche rápido o fiable. El respondió que rápido, que la fiabilidad ya la irían encontrando. Claro, es fácil responder como respondió Pedro, cuando habían entrenamientos libres y los equipos podían jugar a probar muchas cosas. En esta F1 de Hacendado que nos toca vivir, a Honda se le han exigido las dos cosas: Ser rápidos y fiables... Pero sin entrenamientos. Ha sido jugar a lotería cada gran premio de los últimos tres años.

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