miércoles, 22 de noviembre de 2017

El señor Marcin


Lo del señor Marcin supone una soberana putada. Anda la peña arrebolada con el tema de la pasión por la Fórmula 1 y poniendo etiquetas de buenos y malos aficionados, y viene el polaco y nos demuestra que si hay por medio tela marinera de la interesante, ni pasiones ni pollas, que en tres meses, el tipo que más secretos atesora por centímetro cuadrado de piel en la FIA puede dejar de lado sus pasiones personales para ser comprado por un rival concreto, en este caso Renault.

Alguien decía por ahí que de haberlo sabido antes se habían pillado al Budkowski sin esperar tanto, pero la ganadora en el juego de los hipócritas y los tahúres del paddock ha sido Enstone y han saltado las alarmas, claro, que nadie quiere ver en el equipo contrincante a un individuo que sabe perfectamente de qué pie cojeas.

No me digais que no, pero el asunto, a pesar de lo grave, tiene incluso su gracia.

Nadie había previsto que fuese tan fácil trasvasar toda la información sensible que circula por la bambalinas del Circo a un contrincante en pista, y el señor Marcin ha clavado en el corcho de los despropósitos a todos aquellos que siguen creyendo a estas horas que nuestro deporte supone poco menos que un capítulo de los Mundos de Yupi.

El de Varsovia no ha cometido pecado, hasta ahí podíamos llegar. Ha sido sustancialmente pragmático. La cosa técnica podría dejar en breve de estar en manos de la FIA [Los equipos de F1 se cuestionan el papel del Grupo de Estrategia], la oferta de Renault era lo suficientemente golosa, y aprovechando uno de los numerosos agujeros del reglamento laboral federativo —ya tocaba, ¡coñe!—, ha dicho adiós muy buenas a quien le pagaba la nómina hasta hace un mes, más o menos, y se ha echado en brazos de una oferta irresistible, que viene, además, de la empresa de un individuo como Abiteboul, a quien no le tiembla la voz al decir que Renault no esta en Fórmula 1 para hacer amigos, y con dos cojones, añado yo.

Total, que la gentecilla se las apaña para seguir clamando por el valor de los gestos, por serenar las polaridades, por evitar que nuestro deporte parezca más sucio de lo que ya es, y viene el señor Marcin y pide que dejemos la pista libre para que aterricen él y todos los secretos que lleva en la umbría de su sobaco. Porque puede y porque por mucho que neguemos con la cabeza, la Fórmula 1 no dejará de ser jamás una grandiosa casa de putas, de esas que le gustan a Ignacio González como promotoras del desarrollo económico: habitaciones lujosas y tirando p'alante, que el capitalismo más rancio lo apaña todo.

En fin, Budkowski ya es hombre Renault y no hay nadie que lo arregle. El señor Marcin se pondrá a trabajar en breve en Enstone, y todavía habrá quien el año que viene trate de hacernos comulgar a los demás con ruedas de molino. La Fórmula 1 es justa, diamantinamente nítida, la posibilidad de trampas es conspiración y los números cuentan la verdad de las cosas... hay aficionados que lo entienden y otros sólo saben echar mierda. Y así...

Os leo.

2 comentarios:

  1. Supongo que todos estos que echan mierda también criticaron antes el milagro del aceite que se convierte en aditivo (ni las bodas de Canaán), la ayuda de Mercedes Ferrari, los escapes sopladores o los cambios de neumáticos a mitad de temporada; así a bote pronto y sin pensar mucho. Seguro que si lo criticaron, la gente es muy coherente.

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