sábado, 15 de octubre de 2016

Barcelona


Cuando las cosas vienen mal dadas o a contrapelo, los abundantes obispos de lo nuestro, apuran la taza de chocolate y las galletitas de la Tía Elvira para correr con la sotana recogida por la plaza y, en llegados al púlpito, recordar a la concurrencia desde allí, que la culpa, si no es de los malos es de todos, lo que es decir: no es de ninguno.

Hartos de haber vivido por encima de nuestras posibilidades para comprobar después, que posibilidades, posibilidades, más bien nos quedaban pocas dada la voracidad de nuestros chorizos, a uno, concretamente a mí, le entran ganas de preguntar cómo se resuelve eso de que las Pirelli son lo que han pedido los equipos cuando las escuderías están hasta el pitilín de la italiana y sus exigencias.

Bernie tiene prohibido que nadie hable mal de la milanesa en público. Whiting y la FIA la protegen en la medida de sus posibilidades, que son muchas. Y cuando parecía impensable que el reglamento 2017 para la máxima disciplina del automovilismo deportivo no se haya parido para ser una nueva muestra de excelencia o para mejorar el espectáculo, viene Pirelli y nos chafa la fiesta.

Durante las 5 primeras pruebas del Mundial 17, todos los participantes tendrán que rodar con las mismas ruedas. 1/4 de campeonato definido por los problemillas del proveedor único. La parte más delicada de la temporada, por cuanto el formato es novedoso, comprometido por la seriedad del suministrador. Ahí, con dos cojones.

Y puesto que no existe rizo que no se pueda rizar de nuevo, Hembery y su gente quieren imponer Sakhir a Montmeló en pretemporada, mientras los equipos, en su mayoría, prefieren España a Bahrein.

Es una cuestión económica, sin duda. Y con trasfondo, si me lo permitís. Ferrari, Red Bull y Mercedes AMG ha gastado lo suyo para ayudar a Pirelli este mismo año, y el resultado ha sido que la italiana se la coja con papel de fumar hasta mayo de 2017, como poco. Puestos a tener que viajar en los inicios de la sesión, obviamente está más cerca Barcelona que Manama, y esta gente está más por la labor de que corra con los gastos quien pretende probar su producto en terreno cálido, en vez de bajo la frescura mediterráena que ofrece Cataluña en febrero.

Hay más, como aquellos test en mojado sobre el asfalto del Paul Ricard, que sólo sirvieron como argumento publicitario porque a la hora de la verdad, las carreras bajo la lluvia fallan más que una escopeta de feria. Mayormente, dicen, porque la gama wet no admite demasiadas aventuras.

En fin, también existe un argumento técnico, faltaría más.

Pirelli no quiere entender el intangible mayúsculo que reside en el eslogan «Probado en las peores condiciones», y pretende no correr riesgos con el delicado asunto de la temperatura, que luego te salen el graining y el blistering y te joden la foto. 

En este sentido, mono con platillos para la milanesa. Bahrein es un sitio mucho más cómodo que España para evitar problemas con el calentamiento de las gomas, por ejemplo, aunque los equipos — recordad: cuando las cosas salgan como de costumbre serán tan culpables como la italiana—, quieren jugársela cuando todavía haya tiempo para explorar nuevas soluciones, no vaya a ser que pase lo de siempre.

¿Quién ganará el pulso...? Qué queréis que os diga. Si los carros de combate o los chubasqueros para intemperie se prueban en las peores condiciones imaginables, el cuerpo me pide que la pretemporada se dispute en Barcelona, aunque fijo que ganan los del púlpito.

Os leo.

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