domingo, 19 de julio de 2015

La vuelta al mundo en cinco párrafos


Pastor no es alemán ni perfecto, por eso, pienso a veces, la vida lo ha convertido un poco en bufón y otro en hazmerreír de la parrilla, así, como si se lo mereciera por ser piloto de pago, como si viniera en su paquete de serie junto a los dólares de PDVSA.

Dicen que no conviene vivir dando explicaciones ya que los amigos no las necesitan, los enemigos no las creen y los imbéciles jamás las entienden, pero a Maldonado esto no le sirve de nada porque está encasillado, como le sucede a Robert Underdunk Terwilliger, Jr., el actor secundario Bob que no sale de hacer de malo en Los Simpson.

Pastor arranca y ¡zas! Pastor mete la segunda y ¡crunch! Pastor corre solo y ¡patapán! Aunque existan razones para argumentar ante un juez todo lo que le pasa, el de Maracay se sobrevive como puede o como le dejamos, porque en esto, como en todo, uno nunca sabe dónde coño está la linde que define quién está en lo cierto y quién anda errado.

Quiero creer que el Madonado que conocemos sería distinto con un coche mejor, pero no lo tiene ¡ay madre!, y cuando el venezolano advierte que Lotus tiene que salir desde las primeras posiciones para evitar lances como los sufridos en Silverstone, nos reímos porque con Pastor en la frase todo suena a chufla, y así por los siglos de los siglos.

Si fuese Kimi quien lo dijera, o Jenson o Fernando, otro gallo cantaría, porque en el fondo de la montonera todo quisqui es náufrago y tal. Lo sabemos porque esto es así y ha sido así desde que el mundo es mundo, aunque estando Pastor en la ensalada... pues eso: ¡zas, crunch y patapán!, y de ahí no salimos.

Os leo.

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