lunes, 13 de abril de 2015

¡Ojito con el énfasis!


Lo bueno de levantarte a las 05:00 de un lunes cualquiera, como hoy, es que te da tiempo a escribir esta entrada, y la que se publicará automáticamente a las 13:13 si no he llegado a almorzar a tiempo, para poder dedicar la mañana a saturar con mi innecesaria presencia el Hospital de Cruces.

La culpa la tiene un informe que presumo favorable, dado el tiempo que ha transcurrido desde que en febrero me extirparan un lipoma que me afeaba la frente. En fin, cuando iba al colegio me enseñaron que en oratoria e interpretación hay que tener sumo cuidado con manejar adecuadamente el énfasis, y está visto que también lo enseñan en Gestión de Empresa, en la asignatura de optimización de recursos humanos y económicos, o así.

Tampoco voy a negar que como paciente o cliente, está bien que enfaticen mi importancia. Hoy en verdad me siento importante, aunque maldita la gracia que me hace. 

Y es que sin énfasis se pierden las formas y como te descuides, llega el caos. 

El orden necesita ser enfatizado porque si no, a ver. La crisis, por ejemplo, no sería una auténtica crisis si en vez de moler a palos las espaldas y riñones de los ya de por sí menos afortunados, se dedicara a azotar las billeteras de los ricos. Imaginad por un momento un escenario donde fueran los acaudalados los deshauciados por la policía, los que perdieran sus yates llorando en los muelles, o sus Ferraris y cuentas en Suiza o en cualquiera de los paraísos fiscales que hay desperdigados por Europa, siendo entrevistados por la televisión, que también deshaucia lo suyo, en este caso el alma... Pues eso, que la crisis resultaría un choteo, un chiste de Faemino y Cansado y por tanto, perdería crédito.

El año pasado en Hockenheim, Sutil abandonaba su auto en mitad del asfalto, en un lugar de poca visibilidad, dado que era el comienzo mismo de la recta de tribunas, luego de la última curva. Los comisarios cruzaban la pista para arrastralo mientras los monoplazas pasaban a su lado porque Whiting tuvo buena educación dramática y entendió, que con una bandera amarilla bastaba porque a lo peor suponía sobreactuación sacar el Safety Car, y quizá la posibilidad también, de que Nico Rosberg perdiera el Gran Premio de su tierra. 

Ayer, sin embargo, Verstappen se quedaba tirado por su Toro Rosso en una zona despejada de la recta principal del trazado de Shanghai, practicamente al lado del muro. Sin suponer un riesgo ni para el resto de pilotos y máquinas, ni para los comisarios, por supuesto.

Pero se desplegó el coche de Maylander para neutralizar la prueba a falta de dos vueltas, porque había que terminarla de la manera más vistosa posible y porque había necesidad de enfatizar que la Fórmula 1, se toma muy en serio la seguridad y que las cosas siempre estén en su sitio. Total, el podio estaba más o menos hecho.

Os leo.

4 comentarios:

  1. Jó, qué carrera más aburrida... Si lo fue que lo mejor fue lo de Button y Maldonado luchando por ser decimoterceros...
    Pues, sobre el post anterior, serán más blandas las ruedas que el año pasado, como dice Pedro, pero no me parece normal que Hamilton haga vueltas rápidas justo antes de entrar a cambiar las suyas. O que Williams no pueda calentar las suyas.
    Casi era más divertido cuando se desintegraban.

    ResponderEliminar
  2. Cuida esos achaques maestro que se te necesita.



    King Crimson

    ResponderEliminar
  3. Deseando que los resultados hayan sido totalmente satisfactorios, Jose!

    Después de lo de Bianchi, Guaitin no se arriesga ni un pelo.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  4. Suerte en los resultados Jose.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar