domingo, 12 de agosto de 2012

I try to dream again


Cuando han terminado los London 2012 o están a punto de hacerlo para que comiencen las auténticas olimpiadas, he preferido dejar de narcotizarme con la ensoñación de la ceremonia de clausura, para bajarme al búnker donde sueño cada día que puedo conquistar el mundo y recordar escuchando Frozen de Madonna, acompañado de un vaso de whisky y fumando una pipa bien cargada, que todos somos ‪Gabriela Andersen-Schiess‬ entrando en el Los Angeles Memorial Coliseum para reclamar su puesto en la historia.

¡Mujer tenía que ser! Rota, devencijada como marioneta sin hilos que la sujetaran, traspasada la frontera de sus propias fuerzas, queriendo llegar como única meta, Gabriela, desde 1984, significa para mí la grandeza de la vida y el deporte.

Fui malo de narices cuando practicaba natación y acepté siempre de mala gana que mi entrenador, Ángel Santamaría, me pusiera de ejemplo de tesón ante mis compañeros, cuando lo único que prentendía era huir del espacio que me había sido adjudicado o me correspondía, ¡qué más da!

Aprendí entonces que nadie te regala nada, que las décimas las arañas tú con la punta de tus dedos, que eres tú quien lucha contigo mismo, que los premios no sancionan tu victoria sobre los rivales sino sobre ti mismo. Que mueres o renaces en cada prueba, que mientras hay oportunidad hay esperanza, que eres tú quien te mides y te tasas, que el deporte no es sino una fábula de tu propio devenir sobre la tierra, y que tus enemigos no son otros que tus propios miedos aunque corran o naden en calles distintas a la tuya.

Vi a la corredora de maratón a punto de cumplir los 25 años y supe reconocer en sus últimos pasos que iban a ser los que tantas y tantas veces iba a dar yo para reclamar lo que siempre he considerado mío, esa forma particular de evitar doblar la rodilla con tal de labrar mi nombre en el postrero lugar de los elegidos para la gloria, aunque provocase lástima, porque sin los últimos, sin mí, ni Usain podría llegar primero ni ser el más rápido. 

Hacemos falta, somos los peones de toda gran batalla, los tipos que caeremos a las primeras de cambio o sobreviviremos lo suficiente como para sortear los cuerpos de los que han caído antes, para caer después, irremediablemente, pero en todo caso, para ser la carne de cañón necesaria que permitirá a alguien lejano en el tiempo y el espacio, urdir quién sabe qué cesto con los mimbres que llevan nuestros nombres para su mayor gloria y recuerdo.

Y aquí la suiza se desata y rebela contra su sino y su cansancio, que en el fondo es el de todos nosotros, y quiere llegar a la meta por su propio pie que no la sostiene, para recordarnos que somos corredores de fondo que se convierten en ilusión si no llegan, pero que si lo hacen, se materializan para ser recordados por los siglos de los siglos por los que leen estrellas. Como Moussambani, varón con alma de hembra que devoró con dentelladas agónicas la calificación de los 100 metros libres en Sydney, para quedar descalificado por haber obtenido un tiempo superior al que haría falta para cubrir los 200.

Gabriela y Éric levantaron al público de sus asientos. Y por ellos, y por los que no nos rendiremos, brindo esta noche con estas letras y el último dedo de whisky que queda en mi vaso. ¡Benditos perdedores, vuestro y nuestro será el reino de los cielos!

3 comentarios:

  1. "... que tus enemigos no son otros que tus propios miedos aunque corran o naden en calles distintas a la tuya..."

    Josetxu, sé que no te gusta,...pero has estado magistral.
    Poco margen queda para poder añadir algo, dignamente, a tu texto, sino apenas recalcar el sentimiento.
    Sí, yo también soy Bolt y soy Gabriela, y Phelps y Moussambani...también bajo a un búnker y a veces, por minutos, bato un récord rozando la medalla de oro con la punta de los dedos pero , sobre todo, quiero ser Shin Lam; la coreana de esgrima que, viendo injusta su derrota, tuvo coraje y esperanza para aguantar cerca de una hora sobre la tarima,esperando la rectificación de los jueces.
    No rendirse nunca...

    Muy grande, Josetxu!
    Un besote

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  2. Siempre me pongo a reflexionar con este tipo de entradas.
    Preciosas palabras.
    Siempre nos queda poder luchar.

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  3. no habia visto este video de la atleta, tenia 6 años entonces.
    acabo de ver american beauty y si ya estaba tierno, ahora no veas...
    gracias por ver que somos muchos los que como dice Kevin Spacey "hay tanta belleza en el mundo que es dificil encabronarse" mas o menos sic. jejeje

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