martes, 27 de enero de 2009

El Opinómetro


En ocasiones recibo privados… Perdonadme la broma con ecos de niño en «El sexto sentido», pero el hecho de recibir privados me ha hecho reflexionar sobre el cariño con que se me escribe y por ende sobre el que se tiene a este blog, y cómo ambas cosas me llenan de orgullo.

El caso es que los privados que recibo suelen rectificarme algunos puntos expuestos en mis entradas, o me aportan nuevos o mejores datos, o me advierten de lo inapropiadas que pueden resultar algunas fotografías, o me pasan enlaces interesantes, o me sugieren asuntos nuevos que tratar...

Como suelen ser ocasionales y siempre están envueltos en ese halo de amabilidad de quien te dice en susurros lo que bien podría decirte en público, por aquello de no herirte, suponen un acto respetuoso que valoro enormemente y que me anima a responder de manera elegante y en cuanto me es posible, a cuantas recomendaciones se me hacen, porque este lugar es más vuestro que mío y tengo intención de que siga siéndolo.

Dicho esto, si las contribuciones en abierto son sabrosas y me ayudan a mejorar, las silenciosas no lo son menos y me alientan a no doblar la rodilla, y es que aunque Nürburgring sea un lugar donde se habla fundamentalmente de F1, no deja por ello de tener mucho que ver con las carreras de resistencia donde la fortaleza física y mental lo es todo, y ahora que mi amigo Prostvuelve me ha devuelto el prurito por las pruebas largas con la última entrada de su blog, no he podido dejar de pensar en cómo surgió todo, en cómo me fijé en El Opinómetro de mi amigo Omar para establecer mis propias reglas de juego, y en cómo el propio Omar me advirtió de que esto iba para largo o no iba a ningún sitio.

Para los que no lo conozcáis, El Opinómetro es un blog guerrero que trata lo mismo sobre juegos de rol que sobre literatura, música, cine o videojuegos, sin dejar de lado la actualidad. Tratado con sumo cuidado literario y siempre mordaz, resulta recomendable porque la vida fluye entre sus líneas como recién salida del horno, permitiendo conjugar información y opinión sin que ninguna de ellas se solape innecesariamente.

No quiero resultar obvio, pero Nürburgring bebe de este mismo esquema, y como sé que se nota, me apetecía reconocer públicamente la herencia, porque estamos a punto de doblar a El Opinómetro en número de visitas, y aunque ya vemos su trasera, sé como piloto de este invento que siempre hemos llevado ventaja porque la F1 dá para mucho más que el ocio, y porque cuando paso por las gradas o las pelouses vuestros rugidos me dan alas.

Por ello, sé que entenderéis que cuando consume el doblaje me toque la visera del casco con la punta de los dedos y le haga un guiño a Omar, porque el homenaje también va por vosotros.

4 comentarios:

Mai dijo...

A mi me encanta este blog, así que solo puedo decir que se lo recomiendo a todo el mundo y que espero que sigas escribiendo tan a menudo unos post tan interesantes.

CSM dijo...

Pues ánimo y un saludo desde la pelouse. El ver la trasera de los de delante será mucha culpa tuya...
Un abrazo
Concha

Anónimo dijo...

Bueno El Opinómetro y bueno Nurburgring, y mejor tu categoría, colega. No nos faltes, que será nuestro pero sin ti no hay nada.

Avatar dijo...

Hola, Jose

A la espera de que me des el toque en el casco (que espero que me traiga más suerte de la que estoy teniendo, que no es poca) y ver cómo me vuelves a delantar con el cacho bólido que te has ido construyendo tú solito, sólo puedo agradecerte en el alma este capote que me echas.

No es por parecer más rosa de lo necesario, pero quiero decirte que el Opinómetro sigue rodando (aunque marca vuelta lenta tras vuelta lenta) en grandísima parte gracias a esas conversaciones que llevamos años manteniendo y que empezaron con esas mañanas en las que aún vivía con mis viejos y te apodaban "el despertador". Desde entonces he crecido mucho, he madurado otro tanto pero, lo más importante, es que el eje que me mueve se ha trastocado de tal modo que ahora rezumo de esa crítica sana y cargada de buen humor que has sabido fomentar en mí, tu más fiel saltamontes.

Si algo te debe El Opinómetro, es el haberme enseñado que en los grados de sombra está el contraste que diferencia la verdad de la verdad a medias, la mentira del eufemismo y la cara dura de la picardía. Ahora me fijo más en los detalles que se escapan al foco cenital, porque si no los enfocan por algo será.

Así pues, gracias de nuevo por recordar y hacerme recordar, que seguiré poniendo el acento donde más duele, a pesar de ser el coche lento de la escudería ;)

P'alante, siempre p'alante.