martes, 14 de marzo de 2017

Una carta ya escrita [Sauber]


La pretemporada terminó oficialmente el viernes pasado, y puesto que aún disponemos de algunas jornadas libres antes de que nos pongamos en Australia, voy a comenzar un repaso a las escuderías que incidirá en las sensaciones que han ofrecido durante los test de Barcelona.

Sauber, decíamos [Tamaño original (Sauber C36)], se enfrentaba a esta temporada con un vehículo que contaba con el enorme handicap de su propulsor, puesto que la unidad de potencia que utilizarán los coches de Hinwil se corresponde prácticamente con la misma especificación usada durante 2016. 

Conscientes de la carencia de caballos, barruntábamos que el C36 había sido diseñado para sobrevivir en pista, contrarrestar el mayor peso y las nuevas dimensiones de los monoplazas 2017, y poquito más. Pero en este sentido, sólo cabe decir que Sauber ha salvado con notable la prueba de rodar sin apenas incidencias casi tanto como Ferrari, completando con Antonio Giovinazzi, Marcus Ericsson y Pascal Wehrlein al volante, la friolera de 3.663 kilómetros (distancia que supone practicamente 12 Grandes Premios).

La pequeña gesta, que apenas ha originado un puñado de líneas en tan sólo unos pocos medios, oculta una preciosa hazaña, ya que con un propulsor desfasado, Hinwill ha sido capaz de crear a su alrededor un chasis y una aerodinámica que no lo fatiguen, por un lado, y por otro, capaces de armonizar el vehículo para hacer de la fiabilidad la mayor de sus fortalezas.

Falta verlo en carrera, obviamente, pero las sensaciones obtenidas en Barcelona apuntan a que el C36 es solvente para lo que se puede pedir a un Sauber, y que será la primera mitad de la temporada su auténtico campo de batalla, porque mientras Force India resuelve sus problemas y Renault y Honda dan solución a los suyos, los de Monisha pueden pescar abundante en río revuelto y luego tirar con lo puesto.

La pareja oficial: Ericcson y Wehrlein —Giovinazzi es tercer piloto y sustituyó puntualmente a Pascal durante la primera semana de pruebas—, puede materializar perfectamente esta flosofía en pista. Contar con una unidad de potencia vieja pero suficientemente probada, comenzará a penalizar a partir de Mónaco, cuando el resto de rivales se hayan puesto las pilas, pero antes de la carrera del Principado, supone sobre el papel una bonita ventaja.

Como en el escribir, la historia de Sauber en 2017 tiene final conocido —con una Tipo 059/5 de Maranello, inferior en todo caso a las que usan Haas y Ferrari team oficial, no va a haber tu tía a partir de Silverstone—. No obstante, si Hinwil ha sido capaz de superar la normativa 2017 con 20 o 30 caballos menos, creo que podemos soñar, siquiera un ratito.

Os leo.