sábado, 18 de marzo de 2017

¿Por qué repetir?


Ayer, mientras recibíamos lecciones rápidas sobre cómo volver a hacer un examen que habíamos suspendido, con la intención de aprobarlo, claro está, no fuimos precisamente pocos los que recordamos el origen de esta historia que dicen los obispos que sólo se resolverá si McLaren abandona a Honda, o se deja abandonar por la japonesa, y apuesta definitivamente por una unidad de potencia Mercedes-Benz.

Corría el año 2010 y la de tres puntas retornaba al Circo tras décadas de haberlo abandonado. A partir de ese instante se escenificaba no una, sino demasiadas veces, seguro, el mucho amor empalagoso que había entre el motorista alemán y su principal cliente, en lo que luego supimos que era la versión british del conocido chiste en que un paciente va al dentista a que le arregle una muela, y tras sentarse en la silla lo primero que hace es agarrar por los cataplines al doctor para soltarle luego un socarrón: «No nos vamos a hacer daño, ¿verdad?»

Pero Ross Brawn ya había sacado la billetera a finales de 2012. Lewis Hamilton anuncia su decisión de cambiar los colores de Woking por los de Brackley y Paddy Lowe aterriza en Mercedes AMG en junio del año siguiente, después de haber concluido su periodo de jardinería. Durante el verano de 2014, el patrocinador Hugo Boss hará lo propio tras 33 años de convivencia con la de Ron Dennis...

Conviene no olvidar en esta historia que es Mercedes-Benz la que inicia las hostilidades contra su por entonces socio más querido, y que para cuando Martin Whitmarsh anuncia que se ha elegido a Honda para motorizar los McLaren a partir de 2015, los daños ocasionados por Daimler en la escudería británica son prácticamente irreparables.

2014 empieza bien para Woking. Luego de la descalificación de Daniel Ricciardo en el Gran Premio de Australia, Kevin Magnussen y Jenson Button conquistan el podio secundando al hijo de Keke Rosberg. Sólo unas semanas más tarde comienza un incomprensible e inevitable declive, y surgen las acusaciones más o menos veladas de que la de la estrella de tres puntas no está suministrando el material acordado.

Los reproches son constantes y la prensa, la misma prensa que ahora defiende la oportunidad del paso atrás, justifica en su mayoría el recelo de Stuttgart, puesto que, informan, McLaren podría aportar información sensible a Honda...

Y ahora viene donde la matan, porque ayer muchos nos preguntábamos ¿por qué repetir una experiencia si no hay seguridad de que Mercedes-Benz no vuelva a traicionar a McLaren? ¿Es preferible apostar a ser cola de león, como Williams, o elegir ser cabeza de ratón con todas las consecuencias, incluso esperando a que el rey de la selva muera de inanición por escasez de bobos a su alrededor?

Os leo.