miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Qué será, será? [Haas]


Os confieso que tengo auténticas ganas de ver por dónde sale la americana Haas esta temporada. El año pasado fue extraño en todos los sentidos. Un inicio bastante resultón, pero a partir de verano llegó el paulatino desinfle hasta que en Interlagos, Esteban Gutiérrez destapaba la caja de los truenos.

Hubo razones y hemos hablado largo y tendido de ellas en este blog. En primer lugar, Haas ha sido un proyecto tutelado por Ferrari desde prácticamente su origen en Fórmula 1. La historia de los setenta ingenieros de Maranello que fueron contratados por la de Carolina del Norte (hoy en Banbury, Inglaterra), trabajaron allí, fueron despedidos al finalizar su labor y volvieron a ser contratados por La Scuderia, puso de relieve que estaba siendo utilizada por la italiana para recuperar terreno frente a Mercedes AMG, sorteando la normativa.

Haas no estaba sujeta al reglamento FIA en 2015. Técnicamente no había comenzado a competir y esa laguna permitió que tanto ella como Ferrari salieran beneficiadas, de forma que apenas extrañó que el VF-16 de 2016 se pareciera tanto al SF16-H de 2016...

Fruto de esta atípica colaboración, el monoplaza, propulsado por la unidad de potencia Tipo 059/5 de Maranello, superó con notable los escollos iniciales a los que se enfrenta toda escudería nueva, y de los 29 puntos obtenidos al final de la temporada, 28 se consiguen entre Australia y Austria. A partir de ahí, como mencionábamos antes, la americana empieza a diluirse como un azucarillo en agua tibia, y aquí nos encontramos con la segunda razón.

Al no haber participado en 2015, la de Gene no ha cobrado de FOM por los puntos conseguidos en 2016 ni por los derechos de televisión correspondientes. 

Éste era un pacto previo que podría tener que ver con la permisividad que mostaron la FIA y los equipos a la hora de tragar con la entente Ferrari/Haas, pero en todo caso, nos pone en que la de Banbury no iba a rentabilizar sus resultados en pista, y puesto que el dinero era el que era y no había patrocinadores en el horizonte, decide en agosto enfocar todo su esfuerzo en el vehículo de 2017 aunque con la calderilla contada.

Esto explicaría las quejas del mexicano Gutiérrez tras abandonar el proyecto, y la patada en la espinilla que propinaba Haas a Force India recientemente, al evitar que ésta cobrase por adelantado lo correspondiente a los derechos televisivos de 2017. 

Bien, aunque sea una actitud que he criticado ampliamente por razones que no vienen al caso ahora, podemos dar por sentado que la americana ha tirado 2016 a la basura con la intención de coger cuanto antes la normativa de este año y exprimirla en el VF-17. Y éste, precisamente, es el escenario que más me interesa.

Haas aborda 2017 casi como si fuese su primer año en la máxima disciplina del motorsport. Es cierto que ha acumulado una cierta experiencia en El Circo, aunque la mayor parte de ella no va a servir de nada. Bernie se ha ido, la política ha cambiado con la incursión de Liberty, los neumáticos son diferentes y la aerodinámica también, etcétera. El VF-17 es un completo enigma porque, en esencia, la americana no ha mostrado todavía su auténtica filosofía en competición.

En este sentido, la sustitución de Esteban Gutiérrez por Kevin Magnussen como compañero de Romain Grosjean no aporta gran cosa. Apenas supone un mero cambio de cromos. De forma que intuyo que el planteamiento para 2017 consiste en disponer de dos coches reales, no uno con las sobras del otro, como parece que ha sucedido en 2016, y tratar de mantener con ellos la octava plaza en el Mundial de Marcas porque, a priori, Toro Rosso no es asequible. Con Sauber lo tiene fácil, como comentábamos anteayer. Con Renault las cosas pueden ser un poquito más complicadas y dependerán, entre otras particularidades, del aporte de potencia extra que consiga ofrecer la unidad de potencia Ferrari para este año.

Sí, tengo muchas ganas de ver a Haas esta campaña.

Os leo.