viernes, 3 de febrero de 2017

Merladas


Quizás se nos acabe la tontería el día en que nos miremos al espejo y veamos definitivamente que somos más Trump que Donald Trump. De momento hay que aceptar, malamente y con dos cojones, que la realidad no es como queremos sino como quiere la mayoría.

Calzo cincuenta y siete años y llevo algunas semanas encima que no aguantaría un chaval de veinte. Parezco el U96 de la película Das Boot: ¡Profundidad de periscopio. Arriba y listos los torpedos 1 y 2! ¡Fuego! ¡Inmersión, inmersión. Nos han visto. Un destructor viene a por nosotros...!

Pena que en esta película, en mi película, la escaleta la maneje una anciana de casi 90 años.

Cuido de mi madre —hay que contarlo todo, aunque no pretendo dar penita pena—, y es ella la que me confecciona la agenda de cada jornada mientras me limito a buscar huecos para vivir mi vida como buenamente puedo. A las 05:00 ya estoy levantado, por norma general. A las 05:10 estoy aseado, tengo puestas las botas, el chaleco antifragmentación y el casco de kevlar, y decido entonces si utilizaré la automática, el subfusil o toca sacar a pasear el Dragunov de bolitas. Cinco minutos después, tomo el mando en el estudio de lo que me queda de mi complicada existencia...

Hoy ha sido un día diferente en mi rutina. Un no me encuentro bien y unas décimas en el termómetro, han decantado el asunto diario hacia una visita a la médico de cabecera y a una cancelación de un café a media mañana y un almuerzo al mediodía. 

He aprovechado el intervalo impuesto antes de saber que la cosa era una nadería en palabras de la profesional de la medicina, para meter caña al blog amén de para resolver un par de cosillas atrasadas.

Y cuando tenía a casi terminar la entrada sobre el MCL32, y listas para tirar mañana una sobre Jaime Alguersuari y Raffaele Marcielo, y otras dos medio armadas sobre Daniel Ricciardo y los prejuicios que nos embargan sobre lo que ha hecho Tele5 por nuestra afición al automovilismo, me encuentro con que Josep Lluís Merlos renuncia a seguir retransmitiendo fútbol en Gol TV, y con que surgen en las redes sociales innumerables subnormales —disculpadme que me refiera a ellos así— que aplauden la decisión del periodista catalán como si les fuera en ello la vida y hubiesen conquistado Jerusalén.

Si cada vez que un narrador se equivocaba de plano narrado —le pasó a Maese—, o el gran Pepe Díez acertase a llamar Nigel a Nigel Mansell o Ayrton a Ayrton Senna, en vez de que pareciera en su voz que el británico y el brasileño habían nacido en Arrankudiaga porque sonaban como Mikel y Aitor, respectivamente, esta miseria de blog jamás habría tenido sentido.

Errar es humano. Murray Walker se convirtió en un fenómeno porque la cagaba en british language. A Merlos, sin embargo, le pasamos la garlopa en España porque se siente catalán más que español y porque narra el Real Madrid y Cervantina de Abajo, como un comentarista, que, como todo ser humano, tiene perfecto derecho a meter la pata ante el micrófono o fuera de su influencia.

Merlos adjunta a su renuncia que no se siente cómodo, circunstancia que ha jaleado la turba como si la hoguera fuese aún más merecida. Y yo, que he defendido aquí a Carlos Miquel, Pedro M. de la Rosa, Manu Franco y Antonio Lobato, sin sentirme apremiado por comulgar son sus tesis y sus enunciados, me he preguntado esta tarde por qué no iba a defender a Josep Lluís y sus merladas, si desde SafetyCast le he atizado como el primero.

Nos pongamos como nos pongamos, «merladas» no es un concepto con el que definir ni a un profesional ni a un hombre —si hubiera sabido lo que ahora sé, ¡de qué...!—, y él no se siente incómodo, le hemos hecho sentir incómodo nosotros, que no somos inocentes ni drones...

Y tiene gracia la cosa. Tiramos a un personaje público de su trabajo sin contemplar sus circunstancias, y cuando sea nos miraremos en el espejo, antes de afeitarnos o ponernos el maquillaje, sintiendo que no somos Trump, pero percibiendo en el reflejo que tampoco somos muy diferentes a esa cosa que se siente el rey del universo porque la masa lo ha elegido como Presidente de Norteamérica. Al fin y al cabo tenemos Twitter y su botoncito nuclear, como el pato Donald tiene su cada mañana.

Las redes sociales y sus alocadas circunstancias, a veces inaguantables. Y lo bobos y letales que somos desde el anonimato. Y lo poco que cuidamos a los nuestros, aunque, o porque, opinen diferente...

Os leo.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

No aguanto a Merlos pero tienes razón. En Movistar era el puto amo hasta que le metieron en el plató. 2016 ha sido una puta mierda pero ha sido más víctima que culpable. Y lo del fútbol, esto es España. Real Madrid y poquito más. Un gran profesional que no ha tenido suerte o no ha sabido buscarla. Que venga Valdano a Gol y nos reímos todos.

Grandioso, Josetxu, y con dos cojones.

Erathor Elensar dijo...

Hola José:
Realmente tenemos poca memoria y no valoramos de lo que venimos. Sólo tengo 40 tacos pero llevo viendo Fórmula 1 desde los tiempos de Senna y Prost con un vicio bien inculcado por mi viejo, amante del motor donde los haya.

Después de aquella época 'dorada', la Fórmula 1 pasó al ostracismo llegando incluso a no retransmitirse y, cuando tocaba, en manos de un Gonzalo Serrano, del que no hablaré por que es de sobra conocido, con sus 'serranadas'.

Casi todas las retransmisiones eran en diferido y, para más inri, de madrugada.

A finales de los 90, volvió a la primera. Todos los agradecíamos. Fórmula 1 en directo y en la 1. Comentará Castellá?

No tuvimos suerte. No. No sabíamos la que se nos venía.

Jesús Fraile.

Nos quejamos de Merlos y, antes, de Lobato. Siempre añoraré al segundo, y lo sabes. Se impregnó del tema y nos dio algo que superaba con creces el producto que teníamos hasta entonces.
Merlos es una Biblia y su pequeño gran error fue querer demostrarlo para diferenciar su producto junto con un ego algo elevado.

Errores garrafales en las retransmisiones los cometían ambos. Mucho. Pero es que no recordamos a D. Jesús Fraile... Para ejemplo un botón:

http://danicastillof1.blogspot.com.es/2008/11/frases-de-f1-jess-fraile.html?m=1

Intenté pegar el contenido directamente pero solo se permiten 4096 caracteres en el comentario.

Espero que os hayáis echado unas risas y seáis más clementes con el próximo.Los había que no tenían ni idea.

Abrazos!

Tadeo dijo...

No me gusta Merlos, lo reconozco, y no gustarme está en mi derecho de telespectador. No me gusta su voz aflautada, no me gusta su manera de dirigir el programa y menos aun cuando pide una respuesta única a los colaboradores haciendo preguntas del tipo "verdad que...?".

Ha intentado cambiar la dinámica del programa por lo menos tres veces, unas con preguntas a los colaboradores, se notaba que estaban preparadas. Otra con secciones de los colaboradores, la única que funcionaba era la de P. de la Rosa, y otra por lo menos intentando dar mas peso en el programa a Joan Villadelprat, personaje que necesita un programa entero para el solo y que aportaba esa chispa que faltaba.

No ha funcionado, y como no ha funcionado ha ido fuera. Mañana será otro día y seguro que sale el sol por la mañana.

Al final un chico sin experiencia en el motor, como Iñaki Cano, hacía más interesantes los programas previos basando estos en la aportación de los colaboradores y quedando siempre en segundo plano, tal y como suelen hacer los periodistas y no hacen las vedettes. Me temo que la opinión generalizada de que Merlos lo hace mejor como experto que como director, es cierta al 100%.

Sobre las erratas en las retransmisiones, aparte del cachondeo general, me parece que son consecuencia de todo lo anterior, lo suyo es otra cosa, no las retransmisiones en directo.

Por cierto, el futbol no lo hacia mal, con solo experiencia superaba el tema con notable. Quizás sea que a un programa de futbol no le pedimos lo que le pedimos a un programa del motor y por eso soy tan exigente en unos temas y tan poco en otros.

Saludos

antonio galvan dijo...

Pues una pequeña multitud,ven F1 ,motogp.Ha no que no hay recursos para pagar wl paston que pide movistar.Nada amigos,como to el mundo.tendremos que ver a la Esteban y a matamoros.

chema dijo...

Bajo mi punto de vista Merlos es un gran experto pero un comentarista de F1 muy flojo, no entiende su papel. Una pena por el resto del equipo...

Luis Miguel Rubira dijo...

Pues a mí nunca me gustó su forma de comentar las carreras. Era un abuelo cebolleta que sólo parecía querer demostrar lo mucho que sabía y todos los años que tenía de experiencia en F1. Con ello lo único que conseguía era perderse los momentos importantes de la carrera....En una TV de pago y no especialmente barata, esperaba algo mas...
Aparte dejo su incoherencia, si como le dijo a Vettel él no era español...no sé que hacía en Movistar, empresa española....ah, que la pela es la pela, no?

Saludos

Arturo dijo...

Las criticas que ha recibido Merlos han sido totalmente merecidas y para que el mismo se diera cuenta de que no valía para el puesto escribiendo esa carta al Sport es porque se ha visto realmente mal haciendo su trabajo.

La realidad es esa, el tiene otros talentos como contertulio o experto en la materia porque ha mamado el motor muchos años pero NUNCA de narrador porque no vale.

Twitter muchas veces es una jungla sin sentimientos pero cada uno tiene sus aptitudes y la de Merlos precisamente no es la narrar.

Anónimo dijo...

No estoy para nada de acuerdo con la entrada. No he seguido las retransmisiones de F1, pero sí he sufrido las de fútbol. Eran desastrosas: Jugadas enteras en la que no decía correctamente ¡Ni una sola vez! los nombres de los jugadores, pasarse todo el partido llamando al entrenador por el nombre de un jugador,... Un periodista que retransmite acontecimientos deportivos tiene un trabajo público que está expuesta a las críticas. Y si su trabajo es de tan baja calidad como la de Merlos es normal que la gente se enfade y lo muestre así.

Aficionando dijo...

Yo creo que vamos de mal en peor. A mí Merlos me gustó en su primera temporada en Movistar. Iba a los circuitos y organizaba magníficas tertulias pre-carrera in situ, con los pilotos y Villadelprat, donde daban bastante información.
Lo terrible fue cuando le metieron en un plató y no supieron acotar los papeles. Retransmitir una carrera es una cosa, y hacer comentarios, contar anécdotas y chascarrillos, otra. La verdad es que había carreras en las que estaban completamente perdidos y no se enteraban de nada.
Lobato tendría muchos defectos -yo acabé teniéndole mucha manía- pero al menos estaba atento a lo que pasaba en la pista.
No sé qué pasará este año. Veremos.