viernes, 3 de febrero de 2017

Aprenda de la Mafia [Louis Ferrante]


Puede parecer una osadía recomendar en un blog de Fórmula 1 la lectura de un libro sobre los códigos de la Mafia aplicados al mundo empresarial. Pero si como quehacer económico que explota la competición de coches de carreras, nuestro deporte ofrece numerosas áreas opacas, demasiados comportamientos poco éticos, excesivas luchas de poder y tratos de favor, y abundantes distorsiones entre lo que aparentemente sucede y lo que ocurre realmente, a lo peor lo inadecuado para entenderlo es aplicar una óptica convencional emanada de un manual de negocios. Además, si estuviésemos tratando sobre carreras de caballos, por ejemplo, seguramente no resultaría tan extraño. 

Obviamente, Aprenda de la Mafia (Random House Mondadori, 2012) no es un libro sobre automovilismo ni Lou Ferrante, su autor, un experto en motorsport, aunque sea mundialmente conocido por sus documentales. El texto está enfocado, lisa y llanamente, a que el lector se convierta en un buen empresario sin tener que renunciar a ser una buena persona. 

Puede parece contradictorio que un ex mafisoso con el curriculum de Ferrante pretenda mejorar el mundo, pero lo cierto es que es así; de forma que el volumen se divide en tres partes: Soldado, Capo y Don (compuesta cada una de ellas por una serie de lecciones que suman 88 en total), desde las cuales, el antiguo integrante del Clan Gambino que pasó ocho años en la prisión de Lewisburg (Pennsilvania), nos describe la estructura de una organización y cómo funciona, su jerarquía, el sentido del deber, de la palabra dada y la responsabilidad, qué es un favor y cómo devolverlo, etcétera.

Lo sugerente de Aprenda de la Mafia, en tanto en cuanto a su relación con nuestro mundillo, es que el neoyorquino utiliza para conseguir su propósito la comparación crítica entre los negocios legales y los ilegales, lo que nos permite obtener dos visiones de lo mismo por el precio de una, con lo goloso que resulta esto.

Así las cosas, a poco que nos molestemos en cambiar las denominaciones y aplicarlas a nuestro contexto, las escuderías se convierten en clanes (¿mafiosos?) diferentes, que aun luchando por los mismos objetivos, lo hacen desde filosofías diferentes. La Fórmula 1, lógicamente, sería el Negocio con mayúscula, al que todos sirven, al que todos cuidan, y también, al que todos quieren controlar.

Mencioné Aprenda de la Mafia (Mob Rules. What the Mafia can teach the legitimate businessman) hace año y medio, cuando reseñaba el libro de Tom Bower sobre Ecclestone [No Angel]. Y ahora que Bernie no está, que la Fórmula 1 ha caído en manos de Liberty Group aunque sigue tan convulsa como siempre, tal vez os animéis a echar un vistazo a lo que nos cuenta Lou Ferrante en su obra, siquiera por entender qué pueden significar realmente esas zonas opacas y comportamientos que comentaba en el párrafo incial, qué papel juegan los medios de comunicación, los proveedores, etcétera, y por qué todo esto podría ser mucho más complejo, y a la vez más sencillo, de lo que imaginamos jamás.

Os leo.