viernes, 25 de noviembre de 2016

In God we trust


Mientras ponemos el cronómetro en marcha a la espera de que pasen pronto esos 10 años que proponía ayer Lewis Hamilton para que sepamos la verdad, su verdad, esperamos pacientemente a que transcurra el Gran Premio de Abu Dhabi y disfrutamos de esta preciosa instantánea de Tim Woods en el COTA, vamos a echar el ratito mirando por la ventana hacia dentro de unos meses, puesto que Pirelli ha llevado a Yas Marina una bonita muestra del producto que usarán los monoplazas la temporada que viene.

Hasta aquí todo bien, que decía aquél. Las nuevas gomas se probarán por última vez el próximo lunes, y de ahí, a esperar a la pretemporada de la campaña siguiente, cuando se las tengan que ver cara a cara con los cacharros que disputarán el calendario oficial 2017.

Ya hemos comentado en otras ocasiones que Pirelli se ha tomado este asunto con mucha cautela y que hasta después del desembarco de la Fórmula 1 en Europa no sabremos si la milanesa ha dado con la tecla o no. Las primeras cinco pruebas se van a disputar bajo medidas excepcionales. Los equipos no podrán elegir «al gusto», como ha sucedido esta sesión que terminamos pasado mañana, sino que tendrán que acoplarse a lo que diga la italiana, lo que nos pone en que un 25% del campeonato se va a dedicar a ayudar al proveedor único.

Mi apreciación es negativa en este aspecto, lo sabéis de sobra, otra cosa es que a Pirelli no le falten razones para haber impuesto este criterio. Pocas horas de prueba en pista y además con material antiguo (los coches que han sido utilizados son de 2015 aunque llevaban apaños para generar más carga aerodinámica) y demasiados cabos sueltos de cara a la efectividad del nuevo reglamento, han dibujado el panorama donde ha tenido que trabajar la de Paul Hembery. 

Obviamente no parece el escenario más adecuado y, en justicia, habría que repartir responsabilidades a diestra y siniestra. Así las cosas, aunque suelo zarandear a la italiana, hoy toca explicar por qué todo el monte no es orégano en cuanto a 2017 se refiere, y por qué la milanesa muestra tanta precaución.

Al igual que decíamos que el alerón delantero no produce el 25% de la downforce del monoplaza, sino que tiene el 25% de importancia en su obtención en términos globales (el matiz me parece sumamente importante), el incremento de downforce previsto para el año que viene, tasado así mismo en un 20 o 25%, no va a afectar a todos los diseño por igual ni va a ser el mismo en todos, ni, por supuesto, va a incidir en los compuestos de idéntica manera.

Los que me leéis al menos desde 2010, ya estáis al tanto de lo que supone la configuración variable de un vehículo de carreras, teoría que por suerte, ha sido sancionada por nuestros mayores en fechas recientes.


Básicamente consiste en que el monoplaza, mientras circula, adopta diferentes posiciones con respecto al suelo en aras de optimizar las prestaciones aerodinámicas según sean las necesidades del terreno. En curva, donde la downforce es importante porque ofrece mucha ventaja en velocidad de paso, el coche roza el piso en la parte de la bandeja del splitter y el comienzo del fondo plano, formando un potente tubo Venturi. En recta, donde la downforce supondría un problema porque lastra la velocidad punta, el fondo plano se pone casi en paralelo con el asfalto, facilitando que el aire corra por debajo del vehículo con pequeñas diferencias de presión entre el inicio y final del fondo plano.

En mi última entrada  sobre lo que opino sobre 2017 [Ahora que no nos lee nadie (08)], mencionaba que pensaba que Adrian Newey estaba detrás del reglamento que estrenaremos en unos meses. Está escrita el pasado 20 de agosto, y sí, el Mago de Milton Keynes estaba detrás de la normativa técnica [dentro enlace], lo que nos sitúa en que Pirelli se las va a tener que ver con 11 interpretaciones de sus ideas, y por supuesto, con 11 aplicaciones diferentes, lo que no es una perita en dulce, precisamente.

Como expliqué hace años de manera sencilla, la downforce en un monoplaza de competición funciona como el imán de un cochecito de scalextric: sujetando el vehículo al suelo. Pero como lo que viene de perlas en curva es contraproducente en recta, Adrian el jodido, ideó a partir de 2009 una manera de hacer que el imán intervenga o no, según convenga. Y si hasta esta temporada sólo hemos tenido una Red Bull (dos si contamos con las inevitables ingerencias de Milton Keynes en Faenza), a partir de la que viene vamos a tener once filosofías jugando con el mismo juguete.

El primer paso ya se ha dado. Por el incremento del volumen de los neumáticos, estos van a tener que ser más consistentes (esto favorece la aerodinámica). El segundo todavía está en el alero y Pirelli tiene mucho trabajo por delante antes de decir que ha acertado. 

Las previsibles nuevas tensiones laterales o longitudinales, la torsión, el nivel de adherencia en frenada o aceleración, la composición adecuada para la vida de la goma, etcétera, etcétera, etcétera, deben sondearse en pista. Queda feo sacrificar un cuarto de temporada para afinar este piano, pero quiero creer que al final el sacrificio valdrá la pena.

In God we trust!

3 comentarios:

Aficionando dijo...

Yo también veo la nariz de Newey asomando detrás de todo esto. Creo que el año que viene Mercedes tendrá problemas para dominar el Mundial.

Y sobre lo de este fin de semana, pues yo sí creo que Hamilton tratará de ralentizar la carrera. Es su única posibilidad. En la rueda de prensa se daba por sentado que sería Red Bull quién pudiera decidir el Mundial. Todo un síntoma, se han olvidado de Ferrari.

Si yo fuera Hamilton saldría el primero y tiraría como un cohete la primera mitad de la carrera, por lo que pudiera pasar. En la segunda mitad me dedicaría a ralentizar, en la esperanza de que Rosberg, siempre que fuera detrás, claro, tuviera que vérselas con los Red Bull y con algún Ferrari. Hamilton ha dicho que no es su estrategía, pero no me lo creo.

Me pregunto qué haría yo si fuera piloto de Red Bull. Aquí no vale Verstappen, al que todo le da igual. Pero Ricciardo, sin tener nada que ganar, ¿pasaría a Rosberg si ello supusiera darle el campeonato a Hamilton?

Vosotros qué haríais...

Cao Wen dijo...

Rosberg tiene (casi) todas las papeletas para alzarse con el campeonato este domingo. De conseguir la pole (que podría, y nadie lo está contemplando), pasa la primera curva el primero, tira a muerte, y gana en plan campeón. Que Hamilton le llega a disputar muy ajustadamente esa curva o cualquier otra: puente de plata al enemigo y a tirar. El inglés sale primero y vuela, pues él a lo suyo: a tirar y quedar segundo. En esta disposición Lewis ralentiza la carrera; sin problemas: en las rectas no le podrán pasar dado que Nico, al igual que sus perseguidores, podrá utilizar el DRS. Que en algún momento la pifia él, o su equipo con la estrategia: tiene el mejor coche y puede remontar hasta la segunda o tercera plaza, incluso desde lejos. El "casi" es para las siguientes eventualidades: accidente, avería, y sanciones; en un circuito con escapatorias que ni en "The Shawshank Redemption", difícil veo el choque con nada ni nadie* que no sea su "compañero", el único con el que se ha piñado este año, a quien esta vez no interesa repetir jugada; un pinchazo justo pasada la entrada al pitlane, o la avería definitiva, podrían aparecer y ganaríamos DRAMA, que ya está bien de tanta alegría; el árbitro (inglés, por más señas) podría hacer "caserismo" salvaje y sancionar al hijo de Keke, justa o injustamente, daría igual, con 5 segundos si acaba tercero a 4 del perseguidor (si lo hace en el ante podio rompería la escala de sordidez y tendríamos risas hasta que todos los F1 sean eléctricos). De modo que si yo fuera Rosberg Jr., pecaría tranquilamente de amarrategui mientras repito todas las oraciones que me sepa por San Cristóbal para no pinchar y que el motor no pete. Es lo que toca; los medios pueden clamar para que luche a muerte y tal, pero no creo que caiga en tan burda provocación; ha competido cuando correspondía y ahora no tiene que demostrar nada.

*Alguien recuerda a Timo Glock. Pues eso.

Anónimo dijo...

Yo no me perdería esta carrera, por nada del mundo. Ham es un chungo, y no debe respeto a su escudería, ni a su compañero. De seguro por estas horas, ya tiene un plan.

Y Ros, debe cuidarse mucho de sus vecinos. A Max no le importaría lo más mínimo estrellarse contra él y arruinarle la fiesta. Nadie se lo recriminará y lo sabe.

No sea veamos a un alemán llorar la pérdida de su primer título. No country for old man.