domingo, 16 de octubre de 2016

Shake it off


Sabiendo que Mercedes AMG se calzó en Suzuka el título mundial de constructores, El Gran Premio de los USA se nos ha quedado como cualquiera de nosotros después de 20 días de dieta. 

Bien es verdad que si en España Lewis no hubiera abordado a Nico por donde no se debe, o que si en Austria, Rosberg no hubiese intrepretado el papel de un chaval afeado ante las chicas del instituto por el capitán del equipo de fútbol, este enigma lo teníamos resuelto desde Spa-Francorchamps como muy tarde. 

No exagero aunque lo parezca. La máquinaria relojera de Brackley no será suiza pero da miedo, porque entre botones mágicos y velocidades sacadas de la manga cuando nadie lo esperaba, de no haber sido por la sangría de puntos que ha tenido lugar con salidas p'haberse matao, errores humanos y desconciertos varios, la anglo-alemana muy bien podía haber hecho los deberes a la salida de Alemania para recoger el diploma en Bélgica.

Es de agradecer, por tanto, que la de la estrella de tres puntas se haya acordado de nosotros, vulgares aficionados, antes del verano, durante, y más allá.

Dicho esto, si tuviera que otorgar una puntuación al guionista de esta temporada, de momento le daba sobresaliente alto pues todavía nos queda saber en qué acaba lo de Nico y Lewis, o lo de Lewis y Nico, si os apetece más, y por supuesto, en qué queda mi jamón apostado a que Ferrari gana a Red Bull en la lucha por el segundo puesto en la tabla de marcas.

En apenas unos días nos ponemos en que abrimos la ruta americana. Primero Austin, Texas, el COTA (Circuit Of The Americas); luego el Hermanos Rodríguez, México DF; y cerrándola, el José Carlos Pace, Interlagos, Sao Paulo, Brasil. Y la sensación es buena, sería idiota negarlo. 

Quedan cuatro carreras contando Yas Marina (Abu Dhabi), y numerosos flecos que deben terminar en nudo. Supongo que se puede pedir más, pero como espectáculo, creo honestamente que la campaña 2016 tiene todos los mimbres para pasar a la historia de nuestro deporte como una de las más entretenidas.

Da lo mismo a estas alturas de la película, que durante este año haya escrito con antelación cosas que sucedieron después. Soy de ese tipo de gente que disfruta de una buena cinta incluso sabiendo el final. De las malas, nunca. A mi hijo Josu, cuando jugábamos juntos a la PlayStation, le tenía dicho que no luchábamos contra monstruos o por ganar carreras, sino contra el ser humano que parió el programa. El juego puede parecer bueno, magnífico, pero como su diseñador enseñe las orejas en el momento más inoportuno, lo tienes pillado.

Sucede con la literatura, con el cine, con cualquier forma de ocio. ¿Cómo no va a suceder con la Formula 1? Siempre hay guionista, pero como en todo, aquí también caben buenos y malos profesionales. 

Un mal escritor habría definido su historia para este año (el campeonato), maximizando las virtudes de Rosberg sobre Hamilton. Pensando en que quedaría bien que Red Bull fuese segunda y Ferrari mordiera el polvo. Uno bueno, en cambio, elevaría el nivel de incertidumbre dejando que los actores improvisaran sus frases y apariciones sobre el escenario. Las líneas maestras se establecen de inicio, es obvio, y luego dejas que los intervinientes entablen entre ellos un diálogo que, al final, resultará beneficioso para la comprensión de la obra.

En 2014 o 2015 jamás me habría jugado un jamón. Me lo he jugado en 2016 porque el guionista de este año es la puta polla. 

Todo encaja en el orden previsto, pero cada pieza parece depender de sí misma. ¿Una obra maestra? No pretendo ir tan lejos. La última que recuerdo se llama Abu Dhabi 2010, un perfecto cliffhanger interruptus, el más perfecto de los que recuerdo, salvando aquello de que Zapatero ganó a Aznar con un programa de oposición. Pero estamos en 2016 y el guionista éste es bueno de cojones. No sólo nos propone como final apoteósico la alternativa de si gana Lewis a Nico, o Nico a Lewis, si lo preferís; que nos tiene en vilo con lo de Red Bull y Ferrari cuando quedan tan sólo cuatro carerras.

¿Y mi jamón? ¿Y Taylor Swift haciendo de telonera?

Os leo.

1 comentario:

Pablo Aranda dijo...

No me creía a principio de temporada que fuera a ser tan buena. Me pedía calma a mi mismo. A mitad de campeonato, estaba flipando. Pese a toda la mierda alrededor de nuestro deportañe, vuelvo a disfrutar como aquel niño que se levantaba temprano para ver a Alonso ganar a los coches rojos. Y eso no nos lo quita ni Pirelli, ni los niñismos de Hamilton ni el hecho de ver a mi escudería favorita con una persona como Vettel, inferior a las espectativa y al nivel buscado. Sin duda, esto es F1. Por cierto, ojalá que gane Rosberg, que ya le va tocando y este año sí que se lo merece. Un abrazote.