jueves, 27 de octubre de 2016

¿El CO2 mató a la estrella de la radio?


Ismael nos contaba a Sara y a mí, el sábado pasado, que estaba hecho lo de la salida de Audi del WEC (World Endurance Championship FIA) con dirección a la Fórmula E. 

No le veía sentido, y así lo dije, obviamente metiendo la pata hasta el corvejón, porque ayer se hacía oficial que la de Ingosltad abandona a final de temporada el que ha sido su territorio natural durante casi dos décadas, que se dice pronto. Y sí, el objetivo es centrarse en el DTM (Deutsche Tourenwagen Masters) y el invento de Alejandro Agag.

Pero la ecuación tiene dos partes y la única que no soy capaz de encajar es la segunda, porque la primera es hasta cierto punto lógica. La aparición de Porsche en el escenario de la resistencia animaba a pensar que tarde o temprano habría combo o que la aventura de cualquiera de las dos marcas del grupo VAG (Volkswagen Aktiengesellschaft) tenía fecha de caducidad. Porque aquí estaba el quid: Audi y Porsche pertenecen a la misma tronera, aunque sobre el papel atiendan a dos segmentos de mercado diferentes.

Hasta aquí todo bien, que decía aquél. Entre que Bentley también está encuadrada en VAG desde 1998 y venció en Le Mans en 2003 con un bellísimo pasado a limpio del Audi R8C de 1999 al que se denominó Speed 8; que Porsche vencía en 2015, y en 2016 gracias al regalo de Toyota, y que el resto de ediciones desde 2000 las ha ganado Audi salvo la de 2009, cuando triunfó Peugeot; el saldo resultante nos pone en que Volkswagen ha dominado la prueba estandarte del Campeonato de Resistencia durante 15 años. Tiempo suficiente como para pensar cómo redistribuir las fuerzas. Yo lo haría, ya sabéis.

Gasolina, turbodiesel, híbridos. Tracción convencional o a las cuatro ruedas. El caso es que VAG ha tocado todos los palos y, además, con éxito aplastante. Eso, en cuanto a imagen de marca o publicidad se refiere, supone un maná difícil de cuantificar, y si hablamos de posibilidades de venta o de abrir mercados, ni os cuento. En este sentido, el anuncio que hizo Porsche en 2012 acerca de que pretendía asaltar el icono de la Resistencia, dibujó un escenario en el que o bien la de Stuttgart jugaba a una sola carta, o bien Audi acababa retirándose.

Y si esta solución tiene más o menos su lógica, como mencionaba al inicio, el enfoque de Audi hacia la Fórmula E me tiene descolocado. 

Mal que queramos, la «E» tiene un rango menor en el motorsport, aunque de momento, ofrece un inmenso e inexplorado campo abierto a la investigación. También es verdad que anda por ahí la Roborace, pero puesto que el Pisuerga sigue pasando por Valladolid, me pregunto —seguro que de forma ingenua—, si no será que VAG se toma un respiro con su marca mejor explotada, para buscar que vuelva en tres o cuatro años al campo de batalla que más réditos la ha dado.

Porsche puede mantener en alto la llama de la excelencia alemana. Audi puede acumular, entretanto, una experiencia incuantificable. El eslogan del posible retorno no lo firmaba Risto Mejide ni en sus sueños más húmedos: «Ingolstad pretende ganar las 24 Horas de le Mans con un coche totalmente eléctrico...»

Al que no veo en este escenario es a mister CO2, y mira que me gustan las conspiraciones barrocas.

Os leo

5 comentarios:

Víctor Antonio López dijo...

Excelente, como siempre. A pesar que la E no goza de mucho agrado de mi parte (debido a lo soso de los circuitos donde corre) espero un salto tecnológico gigantesco con la entrada de las grandes marcas. Eso podría llevar a utilizar verdaderos circuitos de competición, quizás como telonera de F1. Lo que si es seguro, es que al ritmo que lleva la E, pueda disputarle el trono de la categoría reina a la F1, que dicho sea de paso, hace carreras cada vez más aburridas. Saludos.

BigotumMaximus dijo...

Bigotum al aparato...

La Formula E, está superada en lo conceptual y ahora viene el reto tecnológico (baterías/autonomía, peso, velocidad, recarga...), pero sobre una base de vehículo que cualquier fabricante podrá adoptar. Es un buen sitio para estar, pues el camino de apertura en cuanto a especificaciones en años sucesivos les permite a las marcas investigar y ponerse medallitas (muy necesarias ambas, investigaciones y medallitas)

Sin embargo, para mí, la clave es la roborace, como ya he dicho varias veces.
Es un mundo totalmente nuevo, donde la mecánica tradicional tiene poco que decir, muy poco en realidad. Sensorización y poquito más.
Ahí se juega a un juego distinto, se juega con algorítmica e inteligencia artificial, y los cambios acaecidos en los últimos años en la última de ellas han demostrado que ciertas tareas que la primera costaba un riñón conseguir algún resultado, por mor de las nuevas técnicas son más que abordarlos con las segundas, y ese es un escenario muy nuevo que los fabricantes de coches sencillamente ni saben abordar ni entienden en profundidad. Es un mundo donde un detalle nimio marca la diferencia entre que algo funcione o que se de por inviable. y la clave es saber que ése detalle es el que importa. y en eso las marcas están fuera de juego.

El movimiento de Audi, como el e Renault (aunque en su momento por causas eléctricas), tiene todo su sentido. Necesitan aprender y comprender ese nuevo mundo que se les viene encima. Y comprender no es tener una idea y soltarla en una transparencia o una presentación,eso lo hacemos todos, se ha hecho durante años, pero el papel lo soporta todo... La clave es ser capaz de llevar tanto la idea como la visión a cabo porque entiendes qué debes hacer y por qué.

Desde ese punto de vista, ¿qué mejor que estar al lado e ir mirando como lo hacen los locos nerds esos de los robotitos con ruedas? ¿y esos otros de los ordenadores que están en eso que llaman la nube y nadie sabe decir a ciencia cierta qué es salvo ellos mismos? ¿Qué mejor que empaparse, entender, y luego contratar a la gente clave?

Las marcas no son tontas. Han visto las barbas de sus vecinos cortar por subestimar los cambios tecnológicos, y saben que un outsider les puede sacar del mercado de una patada (¿alguien cree que Nokia imaginó por un segundo en 2004 que alguien le podría echar de "SU" mercado de telefonía móvil hasta el punto de la irrelevancia?) por no ofrecer algo que simplemente no concebían porque sencillamente no entienden la tecnología y sus capacidades...
No, las marcas no son tontas, y tienen muchos ingenieros que pueden no saber de estos campos, pero éso no les impide reconocer lo que se desarrolla y ver sus riesgos y oportunidades...

Audi además apuesta por la tecnología dentro el grupo VW. El rediseño de los paneles de información de sus nuevos coches es notable, pasando (de una puñetera vez) a pantallas con fusión de información y un buen diseño con características de usabilidad muy relevantes. Esa "tontería" es una de las cosas que primero y más se nota en los modelos nuevos, y es un detalle de cómo la marca se toma en serio ésto. Estos sistemas , bien diseñados como el de Audi o el de tesla, ni son fáciles de hacer ni son baratos, pero sientan las bases de la integración de la información completa del coche (se va más allá de OBD2 y similares, pues ahora debes trabajar y fusionar la información), y son vitales como experimentos para sistemas integrados que permitan otros avances. Desde ese punto de vista, la elección de Audi para ir a la Formula E e ir echando el ojo a las roboraces, en mi opinión, tiene todo el sentido estratégico el mundo.

Os dejo un video donde se atisba de qué va esto... a los coches autónomos no se les va a programar (como hasta ahora), se les va a enseñar, y controlar que deben aprender y cómo reaccionar es el nuevo problema:
https://youtu.be/-96BEoXJMs0

(continua en el siguiente, perdón por el ladrillo)

BigotumMaximus dijo...


(viene del anterior, perdón por el ladrillo que ha escalado a bloque de pisos)

Puede parecer poca cosa, pero esto es sencillamente espectacular... hasta hace no mucho hacer ésto a este nivel sólo pasaba en las películas...

Por cierto, fijaos que la marca que lo hace es una marca conocida por sus tarjetas gráficas para jugar, aunque en realidad hace mucho más que éso: ofrece Computación de alto rendimiento.

Estos tíos han diseñado una placa de sensorización para ponérsela a los coches e ir recabando info, como primer paso, para crear un mapa ultra preciso (lo llaman mapa HD) con TomTom, que luego adivina donde y para qué se utilizará... gestiona radar, cámaras y otros sensores... y están llegando a acuerdos con las grandes marcas para ponerlo en sus coches de fábrica...

Y, oh sorpresa!, son el actor cuasi-principal de las roboraces...

Yo, con vuestro permiso, voy a seguir alucinando un rato...

Aficionando dijo...

Espero que tengas razón en que mejore la Fórmula E, porque a mí me sigue pareciendo un horror. En efecto, los circuitos son un espanto, y la velocidad punta de los monoplazas es ridícula, además de que son realmente feos. Creo que están equivocando el concepto: se trata de ir rápido, eso son las carreras. La cosa no tiene que ir de gestionar energía o de recibir más empuje por votaciones de los espectadores.

chema dijo...

No hay duda de que la F1 será electrica un día. El tema de la IA y la robótica creo supone otro enfoque.