jueves, 8 de septiembre de 2016

Singapur en No bemol


Las hechiceras centroeuropeas y alemanas se habrán conjurado a estas horas para contrarrestar el poder de los espíritus asiáticos que habitan la noche singapurense. Brackley es full british, pero el equipo que tiene su sede allí es más austriaco y alemán que isleño, no sé si me seguís, y el caso es que Marina Bay parece campo de juego maldito para la entente anglo-germana, más por su vertiente teutona, si me permitís la osadía.

En 2010, año de retorno al Circo de las silberpfeil, Nico sólo fue capaz de terminar quinto mientras que Michael Schumacher se tenía que contentar con hacer el número 13 y con vuelta perdida. En 2011 la cosa empeoró: Rosberg terminaba séptimo y el Kaiser abandonaba después de colisionar con Pérez (Sauber). En 2012 tampoco fue mejor: el hijo de Keke volvía a hacer quinto pero el heptacampeón abandonaba de nuevo, esta vez después de haberse llevado puesto a Vergne (Toro Rosso). 

Bien, vale, la saga W01 a 03 no era preciamente lo que se dice buena. Los coches devoraban gomas como unos macarrillas hambrientos. Pero Ross Brawn, consciente de que el factor german hype jugaba en contra del equipo, le hizo sorpasso a Ron Dennis con Lewis Hamilton y algunos otros integrantes de McLaren, se trajo también a Costa y como guinda, apalabró una timba mano a mano con Pirelli en Montmeló, a resultas de la cual llegó la victoria de Nico en Mónaco 2013, afloró el pirelligate y se parió el esbozo del FRIC (Front to Rear Interlinked Suspension), aunque Singapur siguió empeñada en mostrarse adversa también esa temporada: Nico cuarto y Lewis quinto...

Para 2014 las cosas habían cambiado mucho. Brawn se había ido a pescar truchas, la normativa era diferente, el W05 iba como un tiro y los neumáticos ya no eran un problema. Ganó Hamilton en Marina Bay, pero hubo un aviso psicofónico en el coche de Rosberg, quien tuvo que abandonar de manera temprana porque su volante desprendía un líquido lechoso del que no se supo nada y nunca más supimos, ni siquiera en Cuarto Milenio. ¿Un ectoplasma tal vez?

¡Brujas. Haberlas haylas!, afirman los gallegos...

2015 supuso un completo desastre y hay versiones de aquello para todos los gustos. Que si Pirelli se había entrometido después del reventón sufrido por Sebastian en Spa. Que si Mercedes-Benz quería bajar el perfil para no molestar a Bernie. Que si a Brackley se le atragantó el circuito. Que si convenía que volviera a ganar Ferrari por el bien del espectáculo. En fin, el caso es que Nico acababa cuarto y Lewis abandonaba por un problema con el acelerador de su W06.

Y Mercedes AMG llega a Singapur 2016 sin haber resuelto sus asuntos paranormales. Que tenga su sede en Brackley, que Stuttgart produzca sus unidades de potencia en Brixton o que Hamilton haya nacido en Tewin, no parece haber servido de mucho. La maldición amenaza con volver a aparecer.

Dicho lo cual y proporcionalmente hablando, la magia del piloto de Wiesbaden parece más poderosa que la de su compañero. En 8 participaciones no ha ganado nunca pero no ha terminado tan sólo en una ocasión, la del supuesto ectoplasma (2014). En cambio, Hamilton, a pesar de haber ganado dos veces en Marina Bay (2009 y 2014), no ha concluido en tres citas (2010, 2012 y 2015).

En términos roleros (Juegos de Rol), todo esto podría significar que Nico hace sus Tiradas de Conjuro Singapurtarra con dos dados de 10 caras (2D10) y que en el país asiático, Lewis es más de usar uno de 20 caras (1D20), radicalote, crítico, más de éxito o fracaso sin medias tintas. Eso, o que Ross no consultó al oráculo en cuanto a Singapur se refiere, antes de sentar las bases de la escudería más cañera de estos últimos años.

Pero venga, va. Quedan apenas siete días para que se enciendan los focos en Marina Bay y conviene ir haciendo apuestas.

Ahí van las mías: Si Nico alcanza el podio seguro que saluda al respetable en tamil y se saca del bolsillo una amistad o una antigua novia que eran de Singapur. Si Lewis pierde el liderato o abandona porque no hay tres sin cuatro, fijo que se monta el pollo y renace la teoría de la conspiración que tan bien manejan los british media y sus adláteres. Y por último, sea cual sea el resultado, me apuesto mi pulserita de los domingos a que en el akelarre posterior a la carrera, «maldición» será la palabra más usada en los titulares.

Tened buen jueves. O leo.

1 comentario:

Bertor dijo...

Te estás arriesgando mucho en tus cábalas XD. Aunque si no lo hicieses, no serías tú. Es cierto que en Europa las cosas son siempre muy parecidas, salvo contadas excepciones. Si como tú dices, salir de este continente supone cambios y resultados inesperados, podemos estar ante un final de campeonato de lo más emocionante.

Emocionante respecto a Mercedes, claro, porque del resto sólo queda ver quién gana el pulso Ferrari-Red Bull y si los McLaren empiezan a puntuar más regularmente. El pobre Carlos, como tú vaticinaste, está defenestrado con un coche sin evoluciones...

Como ya comenté, me muero de ganas de que ROS moje la oreja a HAM y gane el título. Ojalá demuestre ese punto de autoridad y seguridad que aún no le veo, porque manos tiene y lo ha demostrado.

Un saludo.