domingo, 25 de septiembre de 2016

La mala prensa no es prensa


La delicada situación que atraviesa Sebastian Vettel en Ferrari ha puesto de relieve que sigue sin llover a gusto de todos y que las gafas con que los aficionados miramos la realidad, se parecen demasiado a las del señor Cagliostro.

Nada que objetar a que cada uno de nosotros se entretenga como mejor le plazca, hasta ahí podíamos llegar, lo que no me parece de recibo es que la misma prensa que vapuleaba a Fernando Alonso o levantaba a su alrededor elevadas y falsas expectativas cuando el asturiano vestía de rosso, sea ahora la culpable de la distorsión que afecta a la figura del tetracampeón alemán. Aquí no se libra nadie, y digo yo, que si tan mala es ahora, al menos igual de mala era entonces.

En todo caso, hoy no toca hablar de Ferrari ni de Vettel, ni por supuesto del Nano, sino de esa corriente pseudoinformadora que se hace llamar prensa deportiva pero no le llega a la mierda ni a la altura de los zapatos. Y voy a ser meridianamente claro en mi exposición porque ya va siendo hora de señalar a esas plataformas que lo único que hacen es intoxicar a los incautos inventando noticias, mientras reducen el espacio disponible para que prospere gente más capacitada y honesta, en aventuras empresariales que si no alcanzan siquiera a sobrevivir, es fundamentalmente por la presencia en internet de esta gentuza sin escrúpulos de la que estoy hablando.

Hoy se celebran aquí las elecciones al Parlamento Vasco y después de desayunar he ido a votar en compañía de mi buen amigo Elías. Más tarde he retornado a casa pero se me había olvidado comprar el pan y el periódico para que mi santa madre sepa al menos en qué día vive, porque leer diarios, lo que se dice leerlos, hace tiempo que ha dejado de ser para mí una actividad habitual. La columna de Manuel Alcántara y poquito más, para qué voy a engañaros.

En fin, he vuelto a salir y después de aprovisionarme para no tener que volver a hacerlo en toda la mañana, he aprovechado para tomarme un tercer café en el New Tabern

Aquí, en Gorliz, todo el mundo sabe que de qué pie cojeo, así que soy presa fácil a la que apretar las gomas. Y estaba tan tranquilo sorbiendo mi tercera dosis de estimulante diario, cuando aparece Santi y me suelta a bocajarro: «O sea, que a tu Alonso no lo quiere ni Apple...»

Ante este tipo de cosas uno se revuelve intintivamente y pregunta de dónde coño ha sacado eso tu interlocutor, y obviamente, es lo que he hecho mientras le pedía un café a él, rezando para que el Marca o el AS no la hubieran vuelto a liar. «Que sí —me repetía Santi—, que lo he leído, coño.» Y yo tratándole de explicar que ha habido conversaciones entre Apple y McLaren que han concluido infructuosamente, pero que hasta donde yo llegaba, éstas habían estado enfocadas a adquirir una parte de la estructura de Woking o incluso las acciones de Ron Dennis, no a meterse en berengenales con el equipo que disputa el Mundial de Fórmula 1.

No he convencido a Santi. Él «lo había leído» y contra eso no queda mucho más que hacer, así que ya en casa, he buscado la noticia.

Diario Gol, hace tres días. «Apple liquidará a Fernando Alonso si cierra la compra de McLaren» reza el titular de un texto firmado por un tal Marco Marín, a quien Dios confunda.

No pongo el enlace porque me niego a enlazar basura ni siquiera con la intención de hacer chistes con ella, que os juro que se puede. Eso sí, soy consciente de que con las pistas que os he dado vais a dar con el engendro de los demonios, con lo cual, el portal de los cogieron ganará clicks y el manús que ha escrito el bodrio, a lo peor acaba ocupando silla en alguna redacción gracias a sus dotes para generar clicks.

El click es la sustancia de la nueva actividad informativa (?), y quien más origina es el que gana la partida a los numerosos integrantes de las filas del paro que una vez soñaron con ser periodistas honestos, o con esa hueste de redactores de contenidos que tratan de hacer bien su trabajo o ser leales con la verdad incluso cuando opinan, que ven, sin embargo, cómo los proyectos en los que están embarcados se arruinan lentamente porque no son capaces de acumular suficientes clicks.

Corren muy malos tiempos para este tipo de asuntos, lo reconozco, pero una cosa os digo: eso que llamamos mala prensa no es prensa, es un novedoso formato de cuatrerismo del que deberíamos huir como hace el gato escaldado del agua.

Os leo.

3 comentarios:

Alexander Abreu dijo...

Estimado José, en las demarcaciones caribeñas, de donde soy oriundo; llamamos a esta prensa amarillita y disparatosas. Hoy, por desgracia, vivimos en una sociedad donde cualquier elemento toma un lápiz y cuaderno, inventa dos o tres titulares y de eso hace noticias que revuelcan el territorio -pero el territorio de los chismosos, ineptos e idiotas- que solo leen líneas sin el más mínimos cojón de análisis.

Anónimo dijo...

Cuando quieres que te vean, métete con Alonso para que el alonsismo propague tu existencia.

Feliz miércoles :)

@_el14

Anónimo dijo...

Ah, y yo a veces sé en qué día vivo gracias a mi pastillero... xDDD

@_el14