miércoles, 21 de septiembre de 2016

El efecto Bianchi


Cuando recordamos a nuestros caídos solemos edulcorar su pérdida machihembrándolos a importantes sucesos que trajeron consigo mejoras en términos de seguridad.  

Murió por algo, nos decimos, como si ese latiguillo nos hiciera olvidar cómo temblamos o cómo lloramos al percibir la oscuridad implacable y densa que alberga ese agujero en el pecho al que nos hicimos acreedores por querer más allá de toda lógica, a un tipo o a una María cualquiera, con los que establecimos vínculos que sólo puede entender un perfecto gilipollas.

Vuestro mundo es muy diferente al mío. Mi universo, que envejece aún más mientras escribo estas líneas, parece un camposanto de tantas lápidas y evocaciones amargas como lo pueblan.

Me hice mil pedazos por Gilles porque antes no sabía lo que significaba romperse por dentro. Cuando Elio perdió la vida, la mía quedó suspendida en un sí es no es incalificable tal vez porque mi dolor buscaba nuevos cauces con los que hacerse notar... Y así te curtes, y te vuelves dura piedra con el transcurso del tiempo, y asumes a regañadientes que lo mejor que puedes hacer cuando sucede algo inevitable es llorar bajando la cabeza, como cantaba Víctor Manuel: «Y uno de ellos, el mas fiero, por no irse al patrón llora en el suelo.»

Pero uno se cansa de llorar y de no mirar al patrón a la cara...

Por lo general, vuestro mundo comienza, y la mayoría de veces de oídas, el fin de semana del 29 de abril de 1994 al 1 de mayo de aquel mismo año. Rubens primero, luego Roland y definitivamente Ayrton. Fue duro y trajo numerosas mejoras. Pero en concreto, aunque aún no lo hayáis digerido, vuestra época se apuntala en un oscuro 5 de octubre de 2014. Y esto es lo que me trae a mal andar, ya que no sois conscientes de lo que os toca como generación.

El Gran Premio de Japón 2014 está propuesto a 53 vueltas y se disputa casi en noche cerrada porque el share manda a pesar de que el ciclón Phanfone se cierne sobre el circuito. Se cerrará en 44, pálido como un cadáver. Adrian Sutil se sale de la pista en la 40 pero nadie es consciente todavía de la que nos viene encima. Jules desaparece del radar en la 41. ¿Donde estás, cabrón. Dónde estás...?

El francés se ha empotrado contra la grúa que saca el coche del alemán de la escapatoria. El golpe es tan brutal que levanta por los aires las 4'5 toneladas que pesa el verdugo. Adrian prefiere callar. Lo ha visto desde la fila uno pero no sabe cómo encajar en su cabeza lo ocurrido ni como articular palabra...

La FIA, tan fina ella, analizará el accidente y dictaminará posteriormente que hizo todo lo que estaba en su mano y que la responsabilidad correspondía al equipo Marussia y al propio piloto. Con dos cojones y un palito, que decía aquél. Pero hubo testigos porque estuvimos presentes, y a pesar de que la dormidera no puede negar que a partir de ese agrio instante las retransmisiones adelantaron sus horarios por evitar males similares, se sigue recordando a Bianchi como si en su muerte no hubiese intervenido nadie más que él.

Nunca después de esa triste cita en el calendario los diafragmas de las cámaras de televisión han vuelto a abrirse más de la cuenta para darnos gato por liebre. Nunca, repito, se ha vuelto a correr en similares condiciones. Y se lo debemos a Jules, y yo os solicito esta noche que os dejéis de vídeos homenaje y de pamplinas, y aceptéis que podéis modificar el mundo poniendo al patrón contra las cuerdas en vez de llorar con la cabeza gacha por no iros contra él.

Malasia ha pasado de integrarse en las primeras pruebas del calendario a formar parte del paquete otoñal. Kimi no podrá deleitarnos disfrutando de un helado en Sepang, pero su mundo y el nuestro son un poquito más seguros ahora que, desgraciadamente, no puede disfrutarlo un chaval que creía que sus mayores lo protegían cuando hacía lo que todo piloto de carreras: ir más allá.

WindGurú prevé para el domingo 2 de octubre nubosidad liviana y ninguna precipitación de agua. No hay tifones a la vista ni horarios insensatos, pero todo se debe al efecto Bianchi. No lo olvidéis jamás.

Os leo.

3 comentarios:

anonimo dijo...

Coincido contigo. Casi había olvidado que Elio "murió en combate". Senna me dolió mucho; hacía tiempo que no perdíamos a nadie. En tiempos de Gilles, sin embargo, estábamos mas anestesiados. Era habitual que un piloto perdiera la vida, o quedara severamente lastimado (Pironi). Hay quienes responsabilizan de esta "fiebre de seguridad" a la televisión, porque aparentemente no gusta que el muerto entre en nuestras casas (tengo mis dudas; muchos vídeos con morbo son repetidos hasta el hartazgo).
Debemos a Bianchi un escalón más de la seguridad actual. Así como con Senna se dijo que nada hubiera cambiado "solo por Ratzemberger", creo que sin Bianchi poco habría cambiado "solo por María DV", pero hoy estamos hablando del Halo.
Cuando pedimos mejorar el espectáculo perdido de otras décadas, tenemos que recordar que esas épocas pagaron muy caro su "buen espectáculo". Puede mejorar, sin dudas, pero con cierto cuidado.

Interlagos dijo...

Jodídamente bien escrito y qué piel de gallina se me ha quedado!

El Abuelo dijo...

Es curioso. Recuerdo el informativo de la muerte de Gilles, pero casi nada de Gilles.
Recuerdo a Elio de Angelis. Es un nombre más de la lista de pilotos que pasaron por la F1 en mimente.. recuerdo que era "el playboy guapo", pero tampoco recuerdo su accidente.
En ambos casos recuerdo una noticia en el telediario.

Del resto, desgraciadamente, recuerdo todo.
Tengo el libro de María de Villota en casa. Nunca he sido capaz de leerlo. No soy capaz

En cuanto a la FIA..
¿como decirlo?

Se veía venir.
Tanto va el cantaro a la fuente..

Pero no solo son las retransmisiones 'nocturnas' como en Korea 2010..

-Es el acelerar las cosas porque el tiempo apremia:
2H de carrera..
Safety car en pista..
"rapido.. rápido.. reiniciar rápido la carrera que el tiempo de la F1 se nos vá en la escaleta"
Así, por prisas y falta de comunicación, se llegan a las gilipolleces de tener a todos los coches acelerando en pista, y llegando a 300Km/h detras de un comisario a la carrera huyendo hacia el refugio como liebre perseguida por los galgos.

-Es el permitir las vendettas en pista y que un piloto eche de pista a otro o se choque con él.. "porque le han jodido la carrera"

-Es el permitir que en las categorías inferiores (Gp3, F3, Gp3, etc) a veces parezca que 'todo vale'.
*No respetar el Safety Car
*No respetar las dobles banderas amarillas
*No respetar las banderas amarillas
*Echar de pista
*Cerrar al rival contra muros o fuera de pista
*Chocarse
*Permitir zig zags defensivos
*Permitir cambiar la trayectoria durante la frenada..
*No controlar que se cumplan las medidas de seguridad.

¿Como es que se ha soltado el cinturón de seguridad de Bottas en Singapur?
¿Porqué el protector de cabeza de Magnussen salió volando?
¿como es que un anti calado impide al piloto frenar.. y provoca DOS muertes?


Siempre, el mismo culpable.
Y no me refiero a los pilotos o equipos.