domingo, 21 de agosto de 2016

2009... y muere un hada


Quiero comenzar esta entrada mostrando mi más profunda admiración por quienes son capaces de ascender a los altares de la mediocridad con una facilidad que para mí quisiera. En serio, envidio a esta gente. La peña que hace facilmente cosas que a mí me resultan complicadas me produce envidia sana, mucha envidia sana. 

Llevo demasiado tiempo dando la murga con esto, y siento en el alma repetirlo, pero escribiendo tuits de 450 o 500 palabras como promedio no me voy a comer un colín en la red de redes a menos que las ranas críen pelo. Y lo admito, y lo asumo, y no tiro de VISA para acumular seguidores.

No, no soy capaz de escribir chorradas en 140 caracteres. Me sale alguna de vez en cuando, como a todo el mundo, pero en líneas generales no he conseguido jamás parecer serio o filosófico, o gracioso en 140 caracteres. Pierdo encanto en 140 caracteres y no sé ni cuándo comprendí que resultaba mejor suicidarme aquí, en el blog, que intentarlo donde abundan tantos sabios como poetas y artistas del minimalismo.

¿Youtube...? Si no soy capaz de desenvolverme con éxito en la red del pajarito, casi como que dejamos para otro momento lo de convertirme en youtuber influencer, no sé si me entendéis.

Hace tres años apareció un tipo en mi Twitter que se presentó en los siguientes términos: Me han dicho que eres muy bueno y te sigo para comprobarlo... No, a ver, no os riais todavía porque la anécdota es totalmente verídica y porque dos semanas después, o así, el mismo individuo va y me dice: Dejo de seguirte porque no has cumplido las expectativas... Ahora sí, ahora podéis desternillaros.

Las redes son lo que son y hay que quererlas como vienen, porque si no, te puede salir una úlcera de hiato. Pero hay días en que te asomas a ellas y sientes una convulsión en la fuerza. Fundamentalmente cuando a un triunfito se le ocurre hablar de sexagésima temporada de Fórmula 1 para certificar que Ferrari ha tenido años malos, años peores, y luego, un 2009 que no hay por dónde cogerlo de negro que fue.

Badoer, ¡qué gracia!

Hombre, si el muelle del coche de Barrichello llega a pillar a otro conductor en vez de casi desgraciar a mi Felipe, a lo mejor nos estábamos riendo de cualquier otro piloto reserva y por supuesto de otra escudería. No estaba fácil la cosa de sustituir a Massa. Todo un Michael Schumacher declinó la oferta, y si al final fue Giancarlo Fisichella quien se encargó de salvar los muebles, se debió a que el italiano tenía experiencia en pista con aquellos cacharros porque pilotaba para Force India.

No fue un buen año para Ferrari, pero sobre 2009 planean tantas cosas que es prácticamente imposible saber a qué se debió.

Brawn GP surgió de la nada y nadie conoce a día de hoy qué sucedió exactamente. Los entrenamientos privados estaban prohibidos por primera vez y no existía margen de maniobra. Adrian Newey afirmaba hace relativamente poco, que la decisión de admitir el doble difusor que montaban sólo Brawn GP, Toyota y Williams, fue política e iba encaminada a lesionar el poder de Woking y Maranello [El doble difusor fue una lección de Mosley...]. El KERS, la novedad de aquel año, supuso un completo desastre para todas las escuderías que lo utilizaban (Brawn GP no lo usaba, Flavio Briatore dijo de él que sólo servía como ancla para su yate), lo que llevó a que muchos se lo quitaran de encima y a que su aplicación quedara en suspenso durante 2010...

Hay mucha tela que cortar sobre esa temporada. Sea como fuere, cada vez que se menciona a Ferrari en 2009 en las redes sociales se ganan seguidores pero muere un hada.

¡Cuidad de las hadas, por Dios!

1 comentario:

Pablo Aranda dijo...

Y lo bien que nos lo pasamos ese año, eso no nos lo quita nadie. Badoer sin pasar de Q3, Barrichelo que intentaba irse con algo de honor de la F1, un Button que se encontró un mundial casi de la nada, y un Alonso cazando moscas con la vista puesta en Maranello. Quien nos iba a decir lo que pasarían los años siguientes...