viernes, 29 de julio de 2016

El putetxe II


Aquellos que tengan cierto contacto con el personaje emblemático de Mike Mignola, sabrán de sobra que Hellboy no es cualquier cosa. 

No es un superhéroe ni un antihéroe en sentido estricto, es un demonio cuya vocación destructora se tornó en aliento defensor de la raza humana gracias a la generosidad de un padre postizo, a la amistad de seres tan extraños como él y al amor de Liz. Echen cuentas, y razonen, si pueden, la cantidad de historias que pueden surgir de tanta contradicción...

Hoy he pensado mucho en Hellboy. Me ocurre a veces que sin saber muy bien por qué, mi cabeza se despierta por la mañana con avisos de tormenta y a las pocas horas, ésta se desata con inusitada virulencia sin que ayer o anteayer, los hombres y mujeres del tiempo la tuvieran contemplada en sus pronósticos. Es un misterio con el que convivo como buenamente puedo y al que he acertado a sentir como aliado. A fin y a cuentas, pienso, a Hellboy también le gustan los gatos, sobre todo pienso en ello cuando Baghee y yo juntamos nuestras frentes.

No ha sido un día bueno, y me refiero a lo nuestro. Charlie Whiting persevera en su cruzada para proteger a Pirelli mientras que los equipos se han levantado en armas. Ferrari se asfixia en su propia soberbia y esa prensa amiga que no para de jodernos la vida a todos, la tiene pillada por el cuello y no la suelta. Y Paddy Lowe ha cerrado las bocas de los que quitaban hierro a Hamilton con el asunto de la doble amarilla en Hungría, desvelando que el bulo era cierto: el de Tewin fue a chivatearse al director de carrera como un perfecto mierda...

Lo de menos es que todo siga igual que siempre o que el británico siga haciendo la guerra por su cuenta. Lo grave es que una de las preguntas a los expertos que me quedaron en suspenso hace ya un montón de semanas, corre el riesgo de carecer de respuesta pública porque se contesta sola: ¿qué cojones de falta le hace a Lewis recurrir a estos ardides si es un talento natural sobre el asfalto que podría vencer a Nico sin despeinarse? ¿Miedo, inseguridad. Tal vez las dos cosas a la vez?

Pero lo que me ha matado del todo ha sido leer que Hellboy ni se molesta en opinar en los briefings que mantienen los pilotos con Dirección de Carrera. Quiere saber a qué hay que atenerse en cada prueba y listo...

El mejor piloto de la década está hasta la mismísima polla, y no porque su MP4/31 siga buscando el Norte tras año y medio de andadura, sino porque ha interiorizado que resulta inútil luchar contra la cultura a la que se refería Ari Vatanen cuando en 2009 cayó derrotado frente a Jean Todt en la carrera por la presidencia de la FIA.

Aquello no está tan cerca como parece y no hay que ser muy perspicaz para vislumbrar que hemos ido de mal en peor de esa fecha a esta parte. A comienzos de 2010 escribía yo El putexe, y leyendo aquella entrada de nuevo, comprendo perfectamente que cumpliendo hoy 35 años, Hellboy juegue con la posibilidad de mandar todo a tomar por el flete si en 2017 no se divierte. Yo también lo haría.

Os leo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Entre Hamilton y Verstappen van a comandar el tema los próximos años. Pal resto no sé si quedarán migajas siquiera.


Fernando hace tiempo que debía haber dejado tirados a toda la bazofia de viejas glorias que lleva el rollo este.


Cada año que pasa es uno perdido y esto no va más que a peor. El 2017 más de lo mismo, truño tras truño y poles, victorias y vueltas rápidas pa Lewis.





King Crimson

Anónimo dijo...

Yo me hago me hago otra pregunta: ¿por qué Mercedes permite que Ham le chulee tantas veces en privado y en público?


Un saludo
Sr.Polyphenol

Luis Z dijo...

Muy buen articulo, fiel reflejo de la autodestrucción de la F1. Alonso es un piloto de los de antes que ya no encaja entre los cannones de esta F1 descafeinada y corrupta. Sigue amando la F1 pero se da con la dura realidad, ya nada es como antes.

Saludos!

Aficionando dijo...

Digamos que la decadencia de la F1 tal como la conocíamos empezó con aquella estafa de Brawn, y siguió después con el póker con cartas marcadas de Red Bull, donde ahora es mano Mercedes. Por ahí va la cosa. Supongo que el año que viene las cartas marcadas irán a McLaren, aunque quién sabe ai Ferrari dará un puñetazo sobre la mesa.
Siempre he dicho que la F1 no es un deporte, son carreras, pero tampoco vendría mal, de vez en cuando, un poquito de equidad.

Cao Wen dijo...

Aficionado de las 18:35: un ejercicio de memoria perfecto el tuyo. Pero en cuanto al análisis del futuro 2017 siento disentir; yo apuesto por Heineken/Verstappen.

Anónimo dijo...

Llamadme egoísta, pero si es por mí, que Fernando se quede una década más. A la que el establishment le quite el ojo de encima, nos sorprenderá con más y mejor espectáculo.

Igual los monoplazas del año que viene nacen pelín ingobernables, y la paja se separa del trigo. Será una pasada ver a cuatro o cinco!

Aficionando dijo...

Anónimo, yo también creo que en 2017 volverán los pilotos y creo que veremos reverdecer viejos laureles. Los monoplazas serán más difíciles de manejar y más agotadores por la mayor carga aerodinámica y supuestamente por una mayor velocidad en curva. Volviendo a echar la vista atrás, sólo cuatro pilotos de la parrilla han pilotado los v10: Alonso, Button, Kimi y Massa. Veremos si muchos de los que ahora conducen sin sudar con capaces de acabar, por ejemplo Mónaco con esos monoplazas que ahora, además, y a diferencia de aquellos v10, no llevarán control de tracción. Los viejos marcarán la pauta, seguro.

GRING dijo...

¿2017? ¿Siguen Ecclestone, Todt, Whiting...? ¡Ilusos...!