martes, 5 de julio de 2016

Disuasión es nombre de tango porteño


Mientras esperamos pacientemente a que Silverstone abra sus puertas, conocemos ya que Lewis Hamilton la lió parda en Bakú y que la prensa anglosajona está totalmente volcada en garantizar la igualdad de oportunidades en Brackley después de lo de Spielberg (¡a qué me sonará?), que la Fórmula 1 es un deporte de equipo en el que los patrones mandan y está bien que de vez en cuando saquen el látigo, pero si hay que hacer excepciones se hacen, sobre todo, si lo recomiendan los entendidos.

Si tenéis un rato, os recomiendo encarecidamente que lo invirtáis en tirar de hemeroteca. Iros al Gran Premio de Bélgica 2014 y días siguientes, por ejemplo, y contrastad lo que se dijo en UK y lo que se dice ahora ante dos situaciones que salvando las distancias, son bastante similares...

En fin, fuera de bromas. Si os soy sincero, os diré que estoy hasta la coronilla de leer la misma versión del incidente en Remus pero desde diferentes enfoques, obviamente, dando siempre el mismo resultado: Rosberg no puede con Hamilton y debe ser quemado en la hoguera por «sobrevalorado». Así que dejaré para mañana o pasado mañana dos preguntitas sobre el asunto que quiero hacerles a los expertos, y voy a ir abriendo espacio desde ya, a la cantidad de cosicas guapas que sucedieron en el Gran Premio de Austria y se me han ido quedando en el tintero, corriendo riesgo allí de pasar a mejor vida como no me dé prisa en rescatarlas.

La seguridad es el tema que más me quema en estos momentos. La mayoría de aberraciones que se han cometido sobre los trazados han tenido como denominador común la bendita seguridad como razón de estado. Y el caso es que en Spielberg, la seguridad recomendaba poner unos pianos suplementarios y unas mortadelas amarillas en las lindes del circuito, que han producido cuatro accidentes, dos de ellos bastante severos.

Dejando aparte el asunto de las presiones de las gomas, que a mi modo de ver han tenido una mayor responsabilidad en los incidentes de la que se les ha dado, lo cierto es que la solución dada por la FIA a la tendencia de los pilotos de traspasar los límites de la pista, es cuanto menos cuestionable. Más si cabe, si tenemos en cuenta que existe un reglamento que no deja mucho espacio a las interpretaciones.

Así las cosas, que el coche saque las cuatro ruedas de la pista supone para el piloto que lo conduce, un abanico de sanciones en la mayoría de circuitos... menos en el Red Bull Ring.

Seguro que se os ha olvidado, pero en Gran Bretaña 2014, Kimi las pasó canutas al tratar de mantenerse en el asfalto. Un pequeño desnivel entre pista y hierba hizo que el F14T perdiera el control y acabara contra las protecciones tras llevarse por delante al Williams de Felipe Massa y amilanar a más de un rival que pasaba por allí... Hubo suerte, pero la seguridad no se basa en la suerte.

Decía más arriba que hay un reglamento que no se aplica en Spielberg, que si se aplicara, daría lugar a la misma cautela con que se tomó Hamilton las curvas cuando fue avisado por radio, de que sus suspensiones trabajaban en modo crítico y se alejara por tanto de los pianos. Por contra, tenemos un bonito campo de minas bordeando alguna de las nueve esquinitas del scalextric verde de Dietrich Mateschitz, y con dos cojones, llaman a eso «elementos disuasorios».

Lo comentaba ayer en el SafetyCast: que quiten las bananas y la morralla que va más allá de los pianos convencionales, doy por seguro que nos ahorrábamos alguna desgracia. A cambio, que la FIA aplique la normativa y si acaso pretende acojonar más a los pilotos, que contrate a dos o tres francotiradores para que quien se pase el reglamento por el forro de los pantalones, sepa de verdad a qué se atiene.

Os leo.

1 comentario:

Pablo Aranda dijo...

Hay varios temas que has tocado, a ver si puedo dar una opinión decente que intente acercarse a la tuya. En primer lugar (esto también hace alusión a la entrada anterior) el fanatismo de la prensa inglesa por HAM traspasa fronteras, porque no se si escuchaste la retransmisión de Movistar+, que dejando la lamentable producción de todo el fin de semana, se lucieron con el tema del incidente, elogiando a HAM por arriesgar tanto y echar fuera a su compañero, por tener esa ambición insaciable de al que el príncipe Rosberg parece no tener. Es cierto que la culpa es de los dos, pero NADIE ha dicho la posible culpa de HAM. Es más, solo veo elogios por la acción hacia el y crítica hacia el piloto alemán (que raro eh). La FIA sigue temiendo a HAM y sigue sin darle sanciones, ni aquí ni en Pekin, como diría mi madre. A mi me gustaba bastante HAM, pero las niñeces tienen un límite, aunque el no quiera verla. Me gustaría ver quien es el primero que se cansa de sus tonterías y le ponga los pies en la tierra. La FIA desde luego no será.

Por otro lado, el tema de las gomas fue el colmo del fin de semana. Presiones más altas y unos pepinos de color amarillo que daba miedo simplemente mirarlos. Yo pensé que el choque de Kvyat haría a la FIA entrar en razón, pero ni por esas. Jodemos circuitos 'por una clara mejora de la seguridad de los pilotos' y después colocamos elementos sobre la pista que bien pudieron causar una colisión bastante fuerte, de hecho casi le pasa al pobre piloto ruso. En fin, la FIA tiene estas cosas y les toca pagar a los más inocentes del lugar, dígase los que tuvieron problemas esta pasada cita, o algunos que tuvieron aún menos suerte, como fue el caso de Bianchi. Cuento los días para ver al bueno de Bernie dejando de contar billetes y dejando el Circo en manos de alguien que intente ver esto como un espectáculo, y no una máquina de generar dinero. Perdona mi parrafada enorme, un saludo enorme, me está gustando esto de comentar en tu blog...

PD: me alegra saber que fuera de la F1, tienes un buen gusto musical, o al menos un buen conocimiento, me enamoró el título. Ya les gustaría al dúo de Mercedes bailar un tango del maestro Piazzolla...