domingo, 5 de junio de 2016

Viaje al centro de la Fórmula 1 [Carlos Miquel]


«Viaje al centro de la Fórmula 1» (Corner, 2013), es un libro que hace honor a su título y cumple a la perfección con la promesa de llevarnos por los entresijos del deporte del motor de la mano de su autor, en un abanico temporal que se acota entre los años 2000 y 2013.

El periodista Carlos Miquel no necesita presentaciones y seguramente su libro tampoco, pero que un tipo como él haga de cicerone en etapa tan golosa para nuestro deporte, no deja de ser un estupendo aliciente a la hora de embarcarse en la aventura de introducirse en las páginas de su obra. 

Si además, contemplamos que nuestra afición adolece de escasez de literatura comparada, lo que obliga al aficionado a rellenar permanentemente los huecos que dejan las abundantes hagiogragías que existen sobre pilotos y escuderías, que un periodista como Carlos haga de guía —siempre se ha mostrado dueño de sus palabras y sin pelos en la lengua—, supone un segundo atractivo difícil de rechazar.

La crítica más dura que he leído sobre «Viaje al centro de la Fórmula 1» se argumenta en que Miquel habla demasiado de sí mismo y de Fernando Alonso, pero como decía al inicio, el volumen es un libro de viajes. 

Carlos y sus andanzas en El Circo son los protagonistas, y obviamente, puesto que el bicampeón asturiano ha marcado de forma indeleble el automovilismo español en la década inicial del siglo XXI, Alonso se convierte en el elemento imprescindible que abre las puertas del paddock al lector, y a cuya sombra van surgiendo las de Michael y Ralf Schumacher, Pedro Martínez de la Rosa, Jaime Alguersuari, Marc Gené, Juancho Montoya, Kimi Raikkonen, Robert Kubica, Lewis Hamilton o Sebastian Vettel, entre otras muchas más.

El libro no defrauda en absoluto. Miquel huye de la crítica y despliega un inteligente y calibrado sentido del humor que humaniza todo lo que toca, de forma que las numerosas anécdotas que tachonan las páginas de la obra, se hilvanan en una secuencia de instantáneas que definen un paisaje nítido que a veces puede parecer muy alejado de lo que entendemos por Fórmula 1.

Bien escrito y estructurado, ameno, «Viaje al centro de la Fórmula 1» es el contrapunto ideal a «Volando sobre el asfalto» de Antonio Lobato, puesto que remarca las abundantes diferencias que existen entre el periodismo enfocado a la comunicación televisiva y el otro, el de toda la vida, el escrito o radiofónico, el que consiste esencialmente en buscar la noticia para servirla puntualmente a quien no está viendo la carrera o a quien el lunes siguiente a la prueba, quiere enterarse de qué sucedió.

Su lectura me entretuvo, me permitió obtener otras perspectivas sobre sucesos que por ampliamente conocidos seguían encerrando multitud de secretos, ya me entendéis. Pero si tengo que poner un pero a «Viaje al centro de la Fórmula 1», únicamente diría que se me quedó corto.

Os leo.