miércoles, 1 de junio de 2016

Estado de la Nación [Manor]


No hemos cubierto ni siquiera un tercio de la temporada 2016 (el Gran Premio de Mónaco ha sido la sexta prueba de un calendario propuesto a veintiuna), pero puesto que abandonamos Europa con la intención de viajar a Canadá, y de allí volaremos a Azerbaiyán para retornar al viejo continente a comienzos de julio, me parecía un momento interesante para tascar el freno y valorar, someramente, cómo andan los participantes en el Mundial de este año.

Obviamente, voy a comenzar esta pequeña serie de apuntes en orden ascendente —lo he hecho así siempre, y para qué voy a cambiar, ¿no?—, con lo cual, visitaremos la escudería de Dinnington en primer lugar, porque hay muy poco que contar que no se haya dicho y porque Manor surca los procelosos mares del campeonato en curso como flamante farolillo rojo.

Ya escribí en su momento que al Sr. Fitzpatrick, propietario principal, le daba lo mismo competir que dejar de hacerlo, razón por la cual tampoco se le pueden pedir peras al olmo.

El MRT05 es un vehículo ramploncete que goza de la bendición de llevar una unidad de potencia Mercedes-Benz en su interior, lo que animó a pensar a algunos, que con un poco de suerte Manor Racing podría inquietar a sus rivales en el fondo de la tabla. Pero no, la filosofía de la escudería es la que es, y la idea es aguantar gastando lo mínimo posible. Y puesto que el propulsor alemán supone una incuestionable garantía, el chasis ha evolucionado poco con respecto a la pretemporada, la aerodinámica aún menos, y los problemas con las gomas se replican milimétricamente desde Melbourne hacia acá.

Ya insinuaba antes que no me sorprende. Manor interpreta un papel de relleno y está en todo esto para llegar a final de sesión sin palmar demasiado dinero, lo que nos pone ante una dejadez deportiva que a mí me duele, pero que no deja por ello de ser un síntoma de lo que supone participar en El Circo en la actualidad, tal que en 2016.

Si Sauber se despeña, la de Dinnington sacará la cabeza además de salvar el culo. Pena que en el trayecto se estén desperdiciando las facultades de Rio Haryanto y Pascal Wehrlein, más las del segundo que las del primero, y eso a pesar de que el indonesio me ha sorprendido gratamente aunque con los matices propios de un piloto que ha comprado su asiento y lucha por seguir vivo, al menos hasta el año que viene.

Lo de Pascal me fastidia más. El alemán necesitaba foguearse en F1. Su futuro no corre peligro, de momento, pero al diablo se le ocurre hacerle conducir un Manor, ya me entendéis.

No se divisan patrocinadores importantes. La carrocería y el chasis de los MRT05 siguen pareciendo recién salidos de fábrica. Fitzpatrick puede darse con un canto en las narices. Pero no se prevén mejoras sustanciales y a este paso, si Sauber aguanta, Manor acaba última en Abu Dhabi y tan contenta.

Os leo.