martes, 24 de mayo de 2016

Allí y aquí


Los pocos debates sobre Fórmula 1 que hay en redes sociales, no son sino una muestra más de que la realidad nunca es lo que parece y si parpadeas, puedes perdértela, que diría Gonzalo Serrano.

El grueso de las discusiones se ha trasladado a ese nuevo invento del diablo que se hace llamar Comunidades de Telegram, ya que hoy es el día en que si pretendes ser alguien debes participar en al menos tres de estos grupos, y si te tienes en suficiente estima, debes haber fundado uno o estarás totalmente perdido.

A veces pienso —creo que ya os lo he confesado en otras ocasiones—, que al paso que vamos acabaremos descubriendo la tertulia de bar...

En fin, decía que Facebook y Twitter, incluso Youtube, Instagram y Google+, dan una sensación sobre nuestro deporte que no se corresponde con la realidad. Existe bullicio en los prolegómenos del Gran Premio de Mónaco, mucho, sólo pasa que no trasciende porque las discusiones se mantienen en otro sitio. 

Dicho lo cual. Como podréis imaginar si me leéis a diario, pertenezco a esa especie en peligro de extinción que siempre va en dirección contraria, por si acaso la recomendada termina en una ciudad infestada de zombies. No voy a cambiar, aviso. Me siento cómodo, muy cómodo. Escribir una media de 600 palabras diarias no me va a catapultar en las redes sociales, pero me divierte hacerlo, entre otras cosas porque a diferencia de lo que ocurre allí, mis palabras aquí quedan, incluso para que sean tergiversadas dentro de unos años.

Escribir en un blog durante casi 9 temporadas da para mucho, y si me he animado a comenzar esta entrada con tanto rollo no ha sido por otra cosa que por ensalzar mi papel de notario —uno, que no tiene abuela—. He vivido muchas cosas, las he discutido con vosotros y juntos hemos acabado descubriendo mundos que tiempo más tarde, descubrirían otros.

Hace unos días, por ejemplo, Craig Scarborough asombraba al personal con un archivo GIF en el que se podía observar cómo cambiaba de configuración el alerón trasero del SF16-H de Ferrari según iba en recta o se metía en curva. Pues bien, por increíble que parezca, en 2009 ya hablamos de ello en este blog, y acertamos a dar con la respuesta: el fondo plano flexa y modifica en su movimiento hacia arriba o hacia abajo, las partes que van adosadas a él.

Al año siguiente y en 2011, charlamos sobre la doble configuración de los elementos aerodinámicos, cómo sustentan o generan downforce, o cómo la gestionan según convenga [RB6 Enigma]. En 2010 también, habíamos descubierto el quid de la nariz del RB6 [Secretos]. Huelga decir que me mandaron a pintar neumáticos por aquello de que había hecho Bellas Artes...

Nos queda Anxo y su lección magistral sobre termodinámica [Hot-hot]. El reglamento 2014 no es sino una depuración del de 2009 y considero desde la humildad que me caracteriza, que más de uno debería leer estos textos escritos hace algunas temporadas, antes de entrevistar a según que personalidades de la parrilla.

No os aburro. Se ha instalado la idea de que el DRS surgió porque Alonso fue incapaz de superar a Petrov en Abu Dhabi, y sencillamente: nada más lejos.

En 2010, McLaren incorporó por primera vez el F-Duct en el aleron trasero de los MP4/25 para reducir la carga aerodinámica y el drag resultante. Poco a poco, todos los integrantes de la parrilla se sumaron a la idea por sus enormes ventajas. Pero la FIA mostró en agosto de aquel año su intención de prohibirlo para 2011 porque los pilotos lo activaban con el codo o la mano, lo que suponía un grave problema de seguridad.

El reglamento publicado a comienzos de diciembre de 2010, prácticamente tres semanas después del Gran Premio de Abu Dhabi, ya prohibe cualquier sistema similar al F-Duct. Pero las ventajas son enormes, sobre todo en términos de adelantamiento, y en Jerez del año siguiente, se pueden observar los primeros y rudimentarios DRS. Los equipos llevaban meses peleando por la incorporación de un reductor de resistencia al avance (drag) basado en el F-Duct, aunque mucho más seguro, y la FIA lo regula y admite antes de que diera comienzo la pretemporada.

A veces pienso, que al paso que vamos acabaremos descubriendo la tertulia de bar...

Os leo.