sábado, 23 de abril de 2016

Los rusos no son aptos para la F1


Marco Aurelio Almazán nos dice a cuenta de la estadística: «Cuando afirma que la familia mexicana tiene un promedio de cuatro hijos y medio, nos explicamos por qué siempre hay uno chaparrito.»

La relación de Almazán con los números se ve que no fue buena en vida, ni tomándoselos a broma. Si buscamos su nombre auténtico en Google, por ejemplo, damos con 127.000 referencias, mientras que si escribimos Marco Antonio Almazán, el buscador nos ofrece más del triple: 404.000. Es obvio, o lo parece, que podría no tratarse de la misma persona, que hubiese más Marco Antonios que Marco Aurelios con el mismo apellido, pero los primeros html y muchos más, apuntan mayoritariamente a Marco Aurelio Almazán cuando buscas Marco Antonio Almazán...

Él mismo trató de desentrañar la supuesta magia que rodeaba el asunto. No conocía a Cleopatra, ya le habría gustado, y todo se reducía a que firmaba Marco A. Almazán y de ahí surgía el equivoco, de que a la gente le resultaba mucho más fácil llamarle Marco Antonio que por el nombre de pila con que lo bautizaron.

No obstante, a tenor de la importancia que damos en la actualidad a las cifras y las estadísticas, sobre todo en nuestro entorno, sospecho que siempre habrá quien preferiría dejarse de tanta chorrada y recomendaría encarecidamente al mexicano que aceptara la sentencia del vulgo: que cambiara de nombre ¡coño!, por no liarla más y porque los números nunca mienten...

Pero lo cierto es que acostumbran a mentir, y jugar con ellos es como jugar con fuego, como le ha pasado recientemente a Mario Andretti, campeón del mundo de 1978, quien pretendiendo apoyar a Bernie Ecclestone en lo que se suponía que decía hace poco a cuenta de las mujeres piloto, no ha tenido mejor ocurrencia que tirar de números para apuntalar la supuesta tesis del boss: «la Fórmula 1 ha existido durante más de sesenta años y sólo hemos visto cinco mujeres, ninguna tuvo un éxito relevante.»

Menciono tanto el término «suposición» y aledaños, porque uno ya anda más que escamado con el tratamiento que da la prensa a determinadas cosas. Imaginaba que Bernie desprendía matices en eso de que las mujeres no están hechas para la Fórmula 1, y escribí al respecto hace unos días [El chocho]. Ayer, Antonio Mesquida nos ayudaba a matizarlas aún más y a ponerlas definitivamente en contexto, proporcionándome a través de Facebook un enlace a la entrevista que le hizo Martin Sorrell con motivo de la Advertising Week 2016.

Lo primero que me queda claro de todo esto es el enorme camino que le queda por recorrer a nuestra prensa y a sus abrevaderos foráneos. La gestualidad del entrevistador, del propio Bernie, los énfasis de uno y otro, los silencios del mandamás de la Fórmula 1, ayudan a matizar mucho las palabras de la bruja de Blancanieves pero quedan en segundo plano a la hora de machimbrar un titular que atraiga lecturas y el texto del artículo correspondiente. No la he visto al completo. Mi inglés oído da para lo que da. Pero con lo escuchado me hago una idea de que Antonio y yo no errábamos en nuestros respectivos tiros.

Tampoco yerra Mario. Me jugaría el brazo con el que dibujo a que le pusieron la alcachofa frente a la boca y le preguntaron sobre qué opinaba de la opinión de Bernie al respecto de que las mujeres no están hechas para nuestro deporte. Fijo que Andretti no había escuchado a Ecclestone. Lo doy por cierto. Pero el italoamericano contestó tirando de sensaciones y bagaje, y metió la pata hasta el zancarrón.

«La Fórmula 1 ha existido durante más de sesenta años y sólo hemos visto cinco mujeres, ninguna tuvo un éxito relevante.» Es cierto, los números y las estadisticas así lo confirman, pero por esa regla de tres, los rusos tampoco deberían participar en El Circo porque en el mismo espacio de tiempo, Rusia sólo ha disfrutado de dos participantes (Petrov y Kvyat) y ninguno de ellos ha resultado hasta el momento como para tirar cohetes, ya me entendéis.

Almazán no conoció a esa faraona que no era Lola Flores. Se llamaba Marco Aurelio y no Marco Antonio. Desconozco si era chaparrito. Yo sí lo soy. Pero seamos justos: Bernie y Mario no cierran la puerta a que las mujeres acaben triunfando en Fórmula 1, así que doy por bueno que con el tiempo, incluso contrariando las estadísticas y los números, un ruso podrá inscribir su nombre con letras de oro en el hall of fame de todo esto.

Sed buenos. Os leo.

3 comentarios:

Josemi dijo...

Hombre, hay algo en que Bernie tiene razon (he dicho yo eso?).

La formula 1 se ha vuelto un deporte muy fisico, los pilotos tienen que estar hechos unos toros (no solo Fernando, Merhi hace triatlones por vicio), asi que la mujer esta mas lejos de la F1 que en los 70, por ejemplo.

Pero vamos, si hace unos años me dicen que la seleccion española iba a ganar un mundial, me hubiera escojonado vivo.

Anónimo dijo...

Josemi, buenas y santas. Entiendo, por las recientes declaraciones de Alonso, Button, Kimi, Hamilton et al que... Precisamente todo lo contrario.

La F1 se ha vuelto un deporte física (y técnicamente) menos demandante que hace diez años. Es de lo que se queja la veteranía y lo que me permite pensar que muchos de ellos podrían seguir corriendo algunos años más.

Oportunidad mejor que ésta para que dicha fémina (the chosen one) alcanzará una posición decente? Es el momento indicado! Social, tecnológica y culturalmente.

El problema seremos nosotros, audiencia y organizadores. Pensemos por un momento, qué pretendemos de ellas? Qué papel estamos dispuestos a dejar que representen?

Por que Wolf no partió en lugar de Bottas el año pasado? Qué problema si llegaba última?

Un Mundial de F1 aparte? Quién lo vería, sería rentable? Introduciría nueva afición al espectáculo?

Quién está pidiendo a gritos el surgimiento de la F1 femenina?

Cao Wen dijo...

Estoy totalmente a favor de que las mujeres piloten en la F1. ¡Basta ya de patriarcalismo machista casposo y rijoso! Sólo de ver el careto chuloputas que tiene Andretti me retuerzo de asco.