domingo, 3 de enero de 2016

¡A las trincheras. Ha llegado el Dakar!


Antes de llegar a convertirme en un entendidillo absolutamente prescindible y desconocido, vivía mis pasatiempos con total normalidad. Era entonces un friki casero, moderado, si se me permite la expresión, y aunque no imaginaba la que me venía encima al estrenar este blog, lo cierto es que acumulo una bonita experiencia en eso de lidiar con otros frikis más puros que yo.

Obviamente ellos no lo saben, lo que me supone una estupenda ventaja táctica que rara vez utilizo, normalmente en defensa propia, porque lo que realmente me gusta, en lo que soy un auténtico as, es en disfrutar lo máximo posible y en la medida de mis fuerzas.

No os aburro. La entrada de esta mañana viene a cuenta de que ayer se daba el banderazo de salida a ese Dakar que hace años que no concluye en Senegal, ni parte de París, ni cuenta con la figura magnética de Thierry Sabine.

Fue su muerte, entre otras cosas, la que me separó definitivamente de este raid a las pocas ediciones. En casa de mi suegra, como siempre, duerme el sueño de los justos el abundante material que atesoré durante aquellos años. He vuelto a ratos, siempre para picotear en él. Sin meterme de lleno, sin que me haya llegado a enganchar de nuevo, a diferencia de como me ha sucedido con otras diciplinas. Y el caso es que como venía diciendo: ha vuelto, como hacen los emigrantes por Navidad.

En sí mismo no es bueno ni malo. Nürburgring ha sabido aguantar el trallazo siempre, a pesar de que su fuerte sigue siendo la Fórmula 1 y ésta no es época de monoplazas. La temporada 2015 apenas nos ha dejado material para seguir deshilachando y 2016, aunque tengamos ya un pie en él, en lo nuestro da la sensación de que aún queda bastante lejos.

Eso sí, el número de frikis por metro cuadrado ha aumentando exponencialmente ahí fuera, y más que vivir el Dakar, como nos descuidemos, podemos acabar muriendo de sobredosis. Así que con vuestro permiso, seguiré profundizando en ser prescindible y desconocido. Me encuentro cómodo así, y además, sigo disfrutando escribiendo sobre Fórmula 1 o sobre lo que se me ocurra.

Os leo.