domingo, 10 de enero de 2016

24 para Le Mans [Luis Ortego]


Conocí a Luis en Diariomotor y fuimos compañeros de viaje durante un buen trecho. Escribía sobre Le Mans conjugando literatura, datos y fidelidad histórica. Una viñeta cada domingo, bajo el sugerente título «24 para Le Mans», en evidente alusión a que quedaban precisamente veinticuatro semanas para que se celebrase la edición correspondiente de la mítica prueba francesa. Me gustaba el guiño.

De pronto, la saga se paralizó y yo me quedé con la miel en los labios. 

No fueron pocas veces las que vagué por su blog personal [¿Dónde está el depósito?] buscando más alimento. Pero esto es así. Yo mismo he comenzado historias que se quedaron a medias por razones tan diversas como difíciles de explicar ahora, de forma que lo acepté sin chistar y ni se me ocurrió preguntarle a él sobre qué había sucedido o si había posibilidades de continuación.

Pero Luis estaba trabajando en completar su serie, y cuando leí que se publicaba «24 para Le Mans» con las viñetas ya conocidas, amén de las que faltaban, no me lo pensé dos veces. Un día antes de su presentación en Madrid ya había hablado con la librería y en unos pocos días, tenía un ejemplar en mi mano. Mi ejemplar.

Ha pasado cierto tiempo desde aquello. Andaba con otras cosas entre manos y aunque a veces suelo compaginar la lectura de dos o tres libros a la vez, quería disfrutar de éste dispensándole todo mi tiempo, porque ya sabía lo que iba a encontrar y fundamentalmente, porque sentía que lo merecía.

No me ha defraudado en absoluto. La experiencia ha sido grandiosa. 

En veinticuatro apuntes, el autor es capaz de acercarnos a los más de noventa años de historia que acumula la prueba gala. Desde la Gordon Bennett hasta la trepidante edición de 2011, pasando por la inevitable referencia a la película que protagonizó Steve McQuen, en las apenas 140 páginas de que consta el volumen, Luis se permite el lujo de ponernos los dientes largos en un ejercicio de selección de contenidos y de excelente pulso narrativo, que me recuerda al que hace Robert Daley en «De bólidos y hombres».

Lo terminé ayer y me ha dejado una hermosa sensación de querer más que no sé si se verá satisfecha algún día, y también, la constancia de que si quieres enamorarte de las 24 Horas de Le Mans, en «24 para Le Mans» [Libros del(a) Imperdible. Zaragoza, 2015], encontrarás veinticuatro preciosos motivos para hacerlo.

Gracias, Luis.