viernes, 25 de diciembre de 2015

[Toro Rosso] Juego de Tronos


A pesar de haber quedado cuarta por la cola, más de uno se habría abierto las venas de no haber participado Toro Rosso esta temporada. 

Dos novatos, uno de ellos heredero de un linaje deportivo pero sin carné de conducir ni casi pelos en el bigote, el otro, hijo de una de las leyendas del deporte en España. Ambos al volante de uno de los vehículos más redondos del campeonato, si no fuera...

Sí, la unidad de potencia de Renault no ha estado ni a la altura de las expectativas del monoplaza italiano, ni mucho menos a la de las manos que lo manejaban desde el volante. Pero con todo, ha importado poco ya que Max y Carlos, o Carlos y Max, que tanto da, han sido los protagonistas indiscutibles del Mundial muy a pesar de su herramienta de trabajo.

La apuesta de Faenza era muy fuerte. Con Daniil Kvyat integrado en el equipo oficial de Red Bull y Jean-Éric Vergne disfrutando lejos de un año más o menos sabático, el espacio ocupado por Carlos Sáinz y Max Verstappen se antojaba en pretemporada, quizás un poco grande para una alineación tan joven, pero por fortuna, no ha sido así. Herr doktor Marko iba a acertar, y Franz Tost iba a ser cómplice necesario, permitiendo desde los mandos de Toro Rosso que los dos zagales destilaran lo mejor que llevaban dentro en sus primeros kilómetros recorridos en F1.

Pero a lo que vamos, Renault chafaba la fiesta —más al español que al holandés, y sin que esto signifique nada—, y enturbiaba el proyecto STR10, sumiéndolo en un montón de problemas mecánicos y quebraderos de cabeza, que sumados a accidentes como los sufridos por Verstappen en Mónaco y Sáinz en Sochi, impedían rascar más puntos y optar a la plaza que ocupaba a final de temporada el equipo Lotus (11 puntos de ventaja para Enstone sobre Faenza).

En este sentido, diré que la situación vivida por Toro Rosso este año, me recuerda a la que comentaba anteayer al respecto del C33 de Sauber (2014): diseño muy elaborado en previsión de una plataforma propulsora que estuviera a la altura, que sin embargo, fracasa precisamente, porque sin el empuje adecuado, la aerodinámica pasa de ser una aliada a suponer un lastre.

Sea como fuere, Faenza dispondrá el año que viene de una UP made in Ferrari, lo que nos pone en que con la misma alineación y a poco que se lo curren en la definición del SRT11, seguramente disfrutaremos como jabatos viendo cómo Max y Carlos luchan por su correspondiente trono, y quién sabe si no metiendo el dedo en aquella parte, a equipos y pilotos que este año se han beneficiado de la fragilidad de Toro Rosso.

Os leo.