martes, 24 de noviembre de 2015

¡Mucha mierda!


Muchos saben de dónde surge esta historia —imagino que Peggy pantorrillas también conoce el origen de tan extraño deseo de suerte, la edad tiene estas cosas, aunque dudo mucho que Gustavo el batracio sepa del asunto. Nunca lo ha tratado Nolan, ergo no existe—. En todo caso, os cuento que la cosa viene de cuando se iba a los espectáculos en calesas, berlinas o landós, de forma que a mayor afluencia de carruajes, y por consiguiente, de animales de tiro, también era mayor la cantidad de boñiga que se almacenaba sobre el piso de las inmediaciones del teatro...

Una cosa lleva a la otra y saludar a la gente de la farándula con el susodicho ¡mucha mierda!, viene a ser en la actualidad como hacer un guiño a su profesión y tradición, deseándoles de paso la mejor de las suertes.

La Fórmula 1 es más espectáculo que nunca, y por ello considero que es pertinente desear mucha mierda a Renault en su todavía incipiente y no confirmada aventura para el año que viene. Si cabe, más mierda que a nadie.

Y es que hay que tenerlos muy bien puestos, o grandes como balones de Nivea, para pintar la carrocería de amarillo y confiar el liderazgo del equipo a un tipo que lleva el dorsal número 13 para distinguirse entre sus iguales.

Todo el mundo da por supuesto que La Régie utilizará durante 2016 sus colores de siempre, con predominancia del amarillo sobre el negro y acaso, algo de blanco. Pero el amarillo es un pigmento al que se le presupone mal fario en escena por aquello de que Moliére (Jean-Baptiste Poquelin) murió con las botas puestas, casi sobre el escenario, recién estrenando El enfermo imaginario y vistiendo ropas gualdas.

Puede parecer una tontería y quizá lo sea, pero desde entonces, el amarillo da cierto yu-yu en teatro y en otros sitios.

No sé, a mí me parece mucho riesgo lo de juntar el amarillo y el número 13 en un mismo coche, porque el individuo que mencionaba antes se llama Pastor Maldonado. Si se hubiera llamado Felipe Massa o Nico Hulkenberg, a lo mejor no le daba yo tanta importancia a todo esto, pero que sea el venezolano, con la de cosas que se han dicho de él desde que cogiera por primera vez un volante en F1...

El de Maracay me gusta como persona y como piloto de pocas vueltas, más si cabe cuando termina la carrera y además, vence como en España 2012, bien lo sabéis. Hoy mismo ha dado muestras de no cortarse ni con un cristal, contestando más o menos a Mika Hakkinen, que con el coche de Lewis se ponía al de Stevenage y al mundo por montera porque, y cito textualmente: «Siempre he tenido los cojones de ir por encima de los límites, hay otros pilotos que se estrellan y nadie dice nada...»

Y sí, soy de los que piensan que Pastor se va a comer con patatas a Jolyon Palmer. Pero el amarillo y el número 13 me traen al mal andar, lo que me anima a insistir en lo de ¡mucha mierda! para Renault. La van a necesitar.

Os leo.