viernes, 23 de octubre de 2015

Magonia


Lamento no poder ofrecer una imagen más luminosa de lo que está sucediendo en el Mundial de Fórmula 1, pero Austin sufre los rigores del huracán Patricia y en el COTA (Circuit of The Americas), es lo que hay: una imagen pastosa que no augura nada bueno para el fin de semana, ya que los meteorólogos dicen que mañana y pasado puede ser peor.

La segunda sesión de los libres para el Gran Premio de los USA han sido suspendidos y dada la asombrosa cualidad de los Pirelli wet para servir de poco o nada bajo condiciones adversas, y que los coches han crecido en longitud sin reparar en gastos, hasta el punto de que los fondos planos tienden a surfear sobre agua como malditos hijos de su madre, sobre todo en la zona de la bandeja del splitter, a lo peor nos ponemos en que Lewis se calza su tercer título en modo renegado, sin asistir al juicio. En rebeldía, como fue sentenciado el apache Gerónimo por los blancos, vamos.

Es lo que tiene llegar holgado a la decimoséptima prueba del campeonato, que puedes ganar el entorchado sin competir, sin posibilidad de que Nico juegue sus cartas más creativas y suicidas. Todo el mérito del mundo para el británico, sea dicho de paso, pero como le ocurriera en 2008, de ser así sucedería gracias a una hazaña de la que no se puede fardar porque la que vale es siempre la última carrera. Y con ésta van dos, ya me entendéis.

Puestos a mirar al mal tiempo con buena cara, la Fórmula 1 va a ahorrar en Texas lo que gastó en Singapur sin revisar cómo iba la VISA. Por contra, puestos a mirar a Patricia a los ojos, nos enfrentamos a un weekend enmarcado en foto fija, concretamente la que abre esta entrada. En la que a lo sumo disfrutaremos de algún que otro descorche de botella de champán y obligado paseito de la correspondiente Union Jack, con las posteriores y consabidas felicitaciones del personal al campeón de 2015, homenaje al que no faltará la gente de Ferrari porque Arrivabene siempre ha mirado mejor al de Stevenage que a nuestro asturiano.

No lo esperaba, sinceramente os lo digo. El capítulo que cierra mi libro aunque no sea el último, mantenía vivo todavía el impass de una temporada en la que cabía imaginar que aún quedaba pelea. México está a la vuelta de la esquina y ni en mis peores pesadillas habría pensado que llegaríamos al Autódromo Hermanos Rodríguez con los deberes hechos. Otra cosa es que a lo mejor todo gana un poquito de épica, porque connociendo a Lewis y a Nico, podría apostar a que el primero será menos cicatero que Sebastian con Daniel el año pasado, y se nos pondrá bravo por ayudar a que el alemán de Brackley consiga su segundo subcampeonato.

Podría equivocarme. Podría ser que Patricia nos diera tregua. Que saliera el sol, que hubiera clasificación y carrera. Pero me temo que el alonsismo volverá a hacer de las suyas y dentro de un año o dos, los habitantes de Magonia verán con buenos ojos, of course!, cómo ha habido algo de ruindad o xenofobia, en que un puto huracán haya jodido la fiesta a un piloto negro como Lewis Hamilton, cuando éste, se ha puesto a la par de Ayrton Senna, Nelson Piquet, Niki Lauda, Jack Brabham y Jackie Stewart. ¡Ahí es nada!

En fin, que os leo.


PS: Tengo que rectificar porque como amablemente me indica Minttu, la distancia entre Hamilton y Vettel es de 66 puntos en la actualidad, y puesto que si no se celebra el Gran Premio de Estados Unidos todavía cabría la posibilidad de que Sebastian ganara todas las carreras restantes (75 puntos en total) y que Lewis no puntuara en ninguna de ellas, matemáticamente sólo podemos decir que la Reina y el piloto de Stevenage, pueden seguir durmiendo tranquilos.