lunes, 24 de agosto de 2015

Spa a lo «berserker»


Lo bueno de suicidarse escribiendo entradas en un blog casi a diario —en términos de popularidad, se entiende—, en vez de prosperar en las redes sociales, como hace la gente hecha y derecha, es que te haces una fama de maldito que para sí quisiera el mismísimo Lewis Hamilton.

Recuerdo que varios meses después de empezar a colaborar con Diariomotor, allá como a principios de 2013, me las ingenié para cazar la Autosport por ver si mi aureola de avispado editor mejoraba en algo. No hubo manera. Mi inglés es lo suficiente zarrapastroso como para que la lectura de la biblia del motorsport me diera para varios días y se me acabaran amontonando los números. A cambio, tener la revista me permitía manejar con la suficiente antelación los contenidos que iban a tocar la mayoría de mis colegas durante los días siguientes a su publicación, lo que me otorgaba cierta ventaja estratégica.

Somos animales de costumbres y en este sentido, las redes sociales además de esas cosas tan feas que cuentan de ellas, también son un asombroso mapa plagado de rutinas. Las lees una vez al día, digamos que antes de tomar el primer café, y puedes apostar a que sabes de qué va la jornada. Haces un escaneo en un periodo dilatado en el tiempo, y puedes llegar a pronosticar incluso quien te acabará levantando la novia.

Ser un maudit no está nada mal. Conozco a unos cuantos que pagarían gustosamente por parecerlo siquiera un rato. Tiene sus servidumbres, eso sí. Te referencian sólo de vez en cuando, te retuitean poco, te echan pulsos, te señalan como conspiranoico y esas cosas, pero sabes que en cuanto sales a pista, todo el mundo mira por su retrovisores por ver si te acercas...

Hoy se ha hablado poco de Romain Grosjean para lo que consiguió ayer. 

Aquella hebra de hilo que tomó el volante del R29 cuando Nelshino Piquet fue despedido de Renault por seguir los consejos del gran Nelson, tuvo la desgracia de protagonizar en 2012 una de las peores arrancadas del Gran Premio de Bélgica. Lo clavaron con chincheta en el corcho de los locos peligrosos en busca y captura, como se ha hecho recientemente con Max Verstappen, pero ha crecido como persona y piloto, fogueándose con Kimi y con Pastor, por ejemplo, y hace unas horas, a unos pocos nos alegraba la vida alzándose con la tercera posición en Spa.

El francés es troll berserker. Lee las carreras con la suficiente antelación y sólo se la juega si ve oportunidades reales, a mayor gloria de Lotus. Hace veinticuatro horas largas, estaba realizando una carrera fantástica pero no más que navegaba quinto habiendo salido nono. Caía Daniel y empezó a buscar a Vettel...

La suerte no existe, se construye en cada prueba, o eso dicen, y cuando el neumático trasero derecho del alemán decía basta, Grosjean estaba donde había que estar si quieres rebañar algo, y os confieso que no tuve ojos para Lewis o Nico, porque un maudit en el podio no es ninguna broma.

Os leo.