jueves, 13 de agosto de 2015

La vida es un regalo [María de Villota]


El accidente sufrido por María de Villota supuso un antes y un después en la vida de este blog. Su muerte... Bueno, algunos lo notásteis y a la mayoría, sospecho que os pasó desapercibido. En todo caso no importa. 

Hace mucho que tenía ganas de hacer reseñas sobre los libros con los que alimento seriamente mi afición, y puesto que estamos en agosto, el próximo martes cumplo 56 primaveras, y nos quedan dos pasitos de gallina para disfrutar del Gran Premio de Bélgica, he pensado esta misma tarde que era buen momento para dar rienda suelta a mis anhelos, empezando, cómo no, por el texto que escribió María a partir de que su cronómetro vital se puso a cero en el aeródromo de Duxton, un triste y cenizo 3 de julio de 2012.

En sentido estricto no es un volumen que trate de Fórmula 1. La hija de Emilio de Villota coge las riendas de su vida tras el desgraciado indicente y nos la cuenta de primera mano, en apariencia con esa candidez genuina con la que seguramente queremos seguir reviviéndola. Pero no nos engañemos, María es dura como el cuarzo y aborda la crónica de sus avatares y vivencias como si condujera el volante de un monoplaza. Precisa cuando tiene que serlo, suelta cuando lo necesita. Narrándonos sin querer, o queriendo, una parte del automovilismo español que merece la pena visitar.

Su admiración por su padre, su amor por su madre y hermana mayor, su respeto por su hermano. Cómo va creciendo como piloto y cómo se va sustantivando como mujer ante un fenómeno desbordante de testosterona como es la Fórmula 1, hasta que tiene la obligación de resetearse bajo el paraguas del olvido y el silencio de quizá demasiada gente, incluso de su equipo.

A pesar de su título, mi sensación es triste. Lo leí al poco de publicarse y he vuelto a releerlo hace como quien dice nada, pero por desgracia para mí, tuve la oportunidad de compartir espacio con una de las personas a las que dedica una de las viñetas más duras, y esa experiencia me ha marcado profundamente, hasta el punto de que he sintonizado con el libro las dos veces que lo he visitado, en una frecuencia quizás poco adecuada como para elaborar una reseña neutra.

¡Quita bicho! La vida es un regalo es un canto a la vida, un ejercicio de renacimiento de las cenizas del que me quedo con la parte más humana de todas: la propia María y su experiencia en el mundo del motorsport y después de él; Rodrigo, su esposo; su propia familia y por supuesto, la Fundación Ana Carolina Díez Mahou... El resto apenas importa.

Os leo.