jueves, 6 de agosto de 2015

Capricornio uno


El pasado lunes celebré en la intimidad los ocho años de vida de este blog, releyendo El ataque de los clones mientras me tomaba un whisky y pensando una vez más, en cómo la mejora del criterio general, el mío y el vuestro, lógicamente, nos permite a todos revisitar hechos pretéritos desde puntos de vista inesperados, consiguiendo obviamente, perspectivas radicalmente nuevas.

El caso de Webber es paradigmático. Años y años bajo la sombra de Vettel, han dado como resultado una percepción bastante mediocre del australiano. No es que sea malo: el aussie ejercía de segundo piloto en Red Bul, lo que viene a significar que las iba a pasar putas sí o sí porque para eso le pagaban. 

Desde que inauguré este antro de perversión he escrito mucho al respecto de la figura del escudero en Fórmula 1, siempre a favor de ella, y también sobre lo inapropiado que me parecía que las órdenes de equipos estuvieran oficialmente prohibidas de 2003 a 2011, creo recordar, cuando era de sobra conocido que seguían estando ahí porque a ver cómo controlas una escudería si no es dando órdenes...

Pero a lo que iba. Esperar mucho de Mark era a todas luces bastante ingenuo, a pesar de que fuese precisamente es flanco el que se utilizó incluso con bastante grosería, por qué no decirlo, por parte de los que quisieron ver en su comportamiento en pista, un bonito papel de contraste de cuya comparación siempre salía beneficiado Sebastian, el primer piloto de Milton Keynes.

Ambos conducían el mismo coche...

Sí, ya, pero por fortuna hoy sabemos que eso no es así, que nunca ha sido así, ni en el caso que nos ocupa ni en ninguna escudería de la parrilla. El vehículo puede tener el mismo diseño, pero se ve afectado por tantas variables en cuanto hay dos tipos diferentes conduciéndolo (peso corporal, modo de conducir, tendencia al subviraje o sobreviraje, comodidad, etcétera) que sostener este argumento en la actualidad resulta bastante idiota, aunque así y todo, siga habiendo quien lo hace.

Durante 2014 nos hemos hartado de señalar que tal o cual monoplaza estaba hecho a la manera de tal o cual piloto para justificar que el compañero de escuadra las pasara canutas, y da un poco de pereza comprobar que unos meses después, seguimos erre que erre con el asunto del mismo coche, esta vez por ver cuán sobrevalorado está Kimi, por ejemplo.

Supe que el SF15-T buscaba acercarse a la forma de conducir de Sebastian allá como a finales de mayo. Luego vino lo de Canadá, Austria y las últimas vueltas a Silverstone, y se lo conté a Herminia aquí mismo [Cartas al director: La zebra], pero seguimos como siempre, entre otras cosas porque señores como Arrivabene perseveran en lo del mismo trato y las mismas herramientas en cuanto a su conductores, como hacía Dennis en 2007, o como hicieron Horner y Marko de 2010 a 2013.

Vamos a ver. Raikkonen es el segundo piloto de La Scuderia y cobra por ello, y si renueva, será para seguir ejerciendo el mismo papel. No hay nada malo en ello salvo el empeño en darle al aficionado gato por liebre, y puesto que en el pasado Gran Premio de Hungría ya vimos lo que pasó con el W06 de Rosberg por haberle sido retocado un poco el balance, convendría que echáramos cuentas primero, y comprendiéramos después lo injusto que supone medir a un escudero por lo que hace el primer espada del equipo.

A Kimi le toca bailar con la más fea y Ferrari está en su derecho de haber cambiado de filosofía para articular su estrategia alrededor de un líder y un subalterno. Otro día, si eso, ahondamos en este aspecto y lo discutimos.

Os leo.

3 comentarios:

silvo dijo...

!FELIZ COMPLE!!!, a por otros 8, un abrazo

Erathor Elensar dijo...

Joé, ocho años ya. A los que no peinábamos canas ya nos empiezan a salir. ;P.

Con dos coj... !!!

Jose Tellaetxe Isusi [Orroe] dijo...

Gracias ;)

Un abrazote a los dos (a cada uno :P) XDDD

Jose