martes, 31 de diciembre de 2013

The Green Hell


Nürburgring, ese extraño y largo circuito al que Jackie Stewart llamó El Infierno Verde (The Green Hell). Lleno de curvas peligrosas y trampas sin escapatoria, supone en sí mismo un hermoso poema aplicable a cada una de nuestras vidas, pues representa como ningún otro lugar en el mundo nuestro trayecto en este planeta como aficionados y personas.

Contrastes, diferentes prismas para disfrutar de todo esto. Fragmentos dispersos en todo caso, que coinciden sobre el asfalto en cuanto comienzan a rugir los motores. Eso somos, puñeteras coincidencias en el espacio tiempo aunque discutamos en los matices.

Felipe is faster than you


Lo de mi Felipe es de nota. Después del agasajo que le dieron en Mugello y su fichaje por Williams para 2014, el paulista anda crecidito por el paddock. Le preguntan, por ejemplo, cuál ha sido su momento más duro en Fórmula 1 y en vez de decir que 2008, por aquello de haber perdido el título por 1 punto frente a Hamilton y además en la última vuelta a Interlagos, ante su público, vamos, o remitirse al accidente que sufrió unos meses después en Hungría, contesta que el Gran Premio de Alemania de hace tres años, con dos cogieron.

Desde que terminó el campeonato creo que he escuchado la referencia «Hockenheim 2010» saliendo por la boca de Massa en al menos tres ocasiones, a las que si sumamos la última conjunción de astros verbalizada por el brasileño: «he sido tan rápido, si no más rápido que Alonso», da lugar a un cuadro que produce escalofríos ya que uno, yo en este caso, imagina cuál va a ser la contestación a cuantas preguntas se le hagan. ¿Prefieres el frío o el calor, Felipe? Hockenheim 2010. ¿Te gusta la tortilla de patata? Hockenheim 2010. ¿Esperas vencer con Williams? Hockenheim 2010. ¿Cuándo tienes contemplado retirarte? Hockenheim 2010… y así hasta la extenuación. Puro surrealismo, vamos.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Brian Boru's march


Hoy el diablo ha sido injusto conmigo. Me ha reclamado que he tenido un día de esos de los míos, recordándome que ambos somos mayorcitos pero olvidando que lleva un mes insoportable y que cuando se ha hecho necesario entenderle a él, me ha tenido paciente a su lado incluso bajo las peores inclemencias. No logro quitarme de los retrovisores al Kaiser, ni los últimos tropiezos ni esas cosas que el diablo no sabe y yo sí, ni por supuesto ese temor que me envenena cada mañana cuando me levanto y me quito de encima con el primer café del día para que vuelva durante el almuerzo y retorne una vez más, otra, a tomar chocolate conmigo a la hora del té o para acostarse a mi lado en el instante en que cierro los ojos soñando que habrá un nuevo día.

Michael en estos momentos se debate entre la vida y la muerte, y ahora que las redes acusan recibo de ese malestar que dicta medir los caracteres y abusar de la prudencia, siento que toca hacer de bardo una vez más poniendo al mal tiempo buena cara, ésta, a pesar de mi manifiesta desgana, así que permitidme que suene hoy distinto porque el laúd está frío, mis dedos entumecidos, y no sé siquiera si me saldrán las palabras.

Michael, el Gran Caimán


Resulta extraño irte a la cama confiando en unas noticias que susurraban que Michael podía salir de ésta y despertarte horas después para meterte entre pecho y espalda un frío comunicado médico, que tizna su horizonte de grises turbios en vez de luces.

El lunes pasado, hace exactamente siete días, le dedicaba unas líneas en este mismo blog de dos cabezas [El hombre al que no le gustaba la F1] que terminaban así: «Michael habría disfrutado en 2014, y con él, nosotros también» y por esas cosas que tiene la vida, por un accidente de esquí, su propia existencia es duda para el partido.

domingo, 29 de diciembre de 2013

El bálsamo de Fierabrás


Si no habéis leído El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha os ruego encarecidamente que cuando tengáis ganas comencéis a echarle un ojo si prejuicios y sin prisas. Es un libro que se escribió sin pretensiones de ser tan extenso y que por fortuna de ese dejarse llevar del que hizo gala don Miguel, su autor, gana enteros si se saborea como una copa de whisky o coñac, a sorbos, sin que el tiempo que vayamos a dispensar a su lectura suponga jamás un reto o una meta a superar.

La cosa funciona, al menos me funcionó a mí cuando me di el gustazo de concluir unos deberes que tenía que haber entregado en bachillerato, responsabilidad ante la cual siempre mostré rechazo, para qué os voy a contar, pero que a la postre me supuso un ejercicio liviano, muy entretenido y sumamente enriquecedor, cuando ya mayorcete y libre de obligaciones, comencé a leerlo para descubrir al poco de haberlo iniciado, que ya no lo podía dejar.

sábado, 28 de diciembre de 2013

La herida malasia


Después de haberme costado lo mío asimilar que no significa lo mismo escribir malayo que malasio, no quería desaprovechar la oportunidad de sacar pecho antes de que el año baje definitivamente la persiana.

Malasia, sí, Malasia, cuyo idioma es el malayo y sus gentes reciben el nombre de malasios, el lugar donde se firmó el desencuentro definitivo entre Mark Webber y Sebastian Vettel por una minucia que consistía en que el segundo, saltándose a la torera las órdenes de equipo, aquella famosa Multi 21 que siempre fue papel mojado, clavó con frío acero en el corcho de los idiotas a su propio compañero.

No lo olvidemos


En el acervo aficionado se ha instalado una especie que afirma que los cambios a los que ha sometido Pirelli a sus neumáticos de esta temporada, son asimilables por importancia a la cacicada perpetrada por la FIA en 2006 (lo subrayo en cursiva porque la supuesta fechoría, como veremos más adelante, en el fondo no fue tal), cuando anunció la apertura de concurso para proveedor único de gomas a partir de 2008 y hasta 2010.

Michelin y Bridgestone, os refresco la memoria, proveían a la Fórmula 1 en aquellos momentos y la francesa declinó presentarse, anunciando en el mismo 2006 que al final de la sesión se retiraba, dejando así a la japonesa en solitario en 2007 aunque el concurso por la exclusividad atendía a la sesión siguiente y posteriores.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Esperando a mi hermana


Mi padre, responsable último de que en agosto de 2007 inciara este blog, me enseñó en su último recorrido por este mundo más cosas de las que había compartido conmigo en los años en que convivimos. Ambos habíamos bajado la guardia, es cierto. Me necesitaba y yo entendí más que nunca que debía corresponderle, y bajo el paraguas de ese pequeño milagro doméstico, los dos nos encontramos como jamás habíamos hecho antes.

Tardé lo mío en asimilar que al cerrarle los ojos decía adiós a un amigo que por azares de la vida no había podido serlo, aunque a decir verdad, hoy que por diferentes azares le extraño, recuerdo que hubo instantes en nuestras respectivas vidas en los que incluso ejercimos de colegas. Él, fumando cuando no debía aquellos cigarrillos que tenía prohibidos; yo, cubriéndole irresponsablemente las espaldas ante los jueces divinos y humanos. Julián, más náufrago aún que yo, metabolizando hasta el último suspiro sus ganas de soñar; el segundo de sus tres vástagos, saldando una y otra vez sus sueños...

El coco


La instantánea corresponde al año pasado pero ofrece una atmósfera innegablemente bella, por su juego de contraluces y porque retrata a un hombre que en en aquellos instantes de 2012 había sido proscrito por ser considerado una bomba de relojería.

Le defendí entonces aludiendo a la cantidad de presiones que rodean fuera de la pista a un piloto novel, una espada de Damocles cuya mera insinuación resulta incómoda de soportar, que demasiadas veces les lleva a cometer precipitaciones fruto de la prisa como las que cernieron a Romain Grosjean hace temporada y media.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Who you were


Parece que fue ayer cuando media afición saludaba la salida de Rubens Barrichello o Jarno Trulli por aquello de que así dejaban sitio a los jóvenes, un lugar imprescindible donde crecer y madurar como pilotos, que al final, seamos sinceros, se ha convertido en un cementerio de billetes de a dólar sin numerar de manera consecutiva, con lápidas en las que se distinguen unos pocos nombres.

Ser piloto de pago resulta consustancial a todo esto que llamamos deporte, ahí creo que coincidimos todos. Sin embargo, tener que pagar por demostrar lo que vales es mala cosa, siempre lo es, para qué vamos a engañarnos, y peor si cabe en un mundo como el nuestro, al de ahora en la Fórmula 1 me refiero, en el que dependes de la bondad o maldad de un vehículo que entre diseño de circuitos, neumáticos y demás bagatelas reglamentarias, como salga perverso de cojones o zaguero, jamás te permitirá enseñar ni tanto así los dientes, con lo que después de hincar la rodilla en el suelo como está mandado y era de todo punto previsible, renovar o buscar una nueva oportunidad se volverá a poner en un pico al que demasiados no alcanzan.

Hablando se entiende la gente


Don Luca está mostrando estas últimas semanas más actividad que en toda la pasada sesión. Como John Wayne en sus películas, no está escatimando munición ni esfuerzo y dispara en la actualidad a todo lo que se menea.

Iluso de mí, pensaba que en 2014 íbamos a tener entrenamientos privados salpicando el calendario, pero como tras tantas otras cosas que lleva entre manos la FIA, este asunto de momento sigue siendo un fleco que parece que hay que resolver, pues ha sido precisamente esta anómala circunstancia aprobada por equipos y federación a finales de 2008 —sí, también por Ferrari—, la que ha llevado esta vez a Montezemolo a seguir macerando a través de entrevistas y comentarios, ese nuevo escenario en el cual Maranello quiere volver a ser protagonista.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Red Bull no es el enemigo


A tenor de la cantidad de referencias a 2014 hechas por diferentes escuderías, que tienen a Red Bull como ingrediente imprescindible, nadie diría que no fuera la austriaca el leitmotiv del cambio normativo que ya hemos estrenado, y sencillamente no es cierto a pesar de que a algunos les resulte indigesto admitirlo.

Los bocetos preliminares para la nueva normativa datan de comienzos de 2010, cuando Red Bull aún no había ganado ningún título y Bridgestone daba sus últimos estertores como proveedor único en el Mundial, y su detonante no fue limitar la superioridad de ningún equipo en concreto sino buscar una salida al estrepitoso fracaso del marco técnico estrenado un año antes, circunstancia que originó que el KERS dejara de ser utilizado durante 12 meses, precisamente los correspondientes a 2010, y que la importancia de la aerodinámica que se pretendía erradicar a partir de 2008, volviera a servir de apoyo a la actividad por aquello de facilitar los adelantamientos en aras de que las audiencias no se resintieran.

Only time


Cada vez ando más retirado del mundo. Hace nada he descubierto que mi viejo Walkman se ha roto para siempre, que de nada servirá pasar los discos de vinilo a cassette para devorarlos en bucle camino a Bellas Artes...

Con el bajón que me ha supuesto saber que este año 2013, antes de que concluya se puede llevar por delante otras muchas cosas que he amado y me han acompañado toda mi vida, he recalado en Colin, en su mirada inteligente, en cómo a la misma edad que tengo, 54 años, él también se fue, llevándose consigo un tiempo que no habrá de volver.

Ferrari


No conozco nada más rojo que la ropa de Papá Noel que la película que recubre los Ferrari. Un rosso corsa intenso, conseguido capa a capa en meticulosas manos de caricias que contrastan por su abundancia con aquella historia que narra que los Mercedes-Benz de entreguerras, se llamaron silberpfeile (flechas de plata) precisamente porque alguien decidió ahorrarse el peso de la pintura para ganar algunos segundos por vuelta.

La cena de ayer, bien, gracias. Pero hoy es día de Natividad, festividad en el mundo cristiano, y aunque por aquí andamos con una ciclogénesis explosiva encima que nos ha dado descanso (qué bien sonaba cuando se llamaban sencillamente tormentas), me he levantado tarde pero lleno de energía.

martes, 24 de diciembre de 2013

¡Rush, rush, rush!


Una pista, cualquiera, y nosotros sobre ella. 2013 está resultando una mala vuelta pero aún queda mucha carrera. Apretad los dientes, en 2014 cambiamos de estrategia y de coche si hace falta. De momento despreocuparos y aprovechad la Nochebuena, el muro está trabajando en solucionar los problemas. ¿Quién dijo miedo, coño?

Disfrutad de los vuestros y pasadlo estupendamente. Id, volved, pero sabiendo que os estamos esperando. ¡Rush, rush, rush!

Os leo. Siempre os leo, pero mañana con mayor atención ;)

2015 no es 2014


Se presenta un año duro para McLaren. Soñar con una noche de Reyes con sabor a Japón imperial va a ser duro de narices por mucho que Santa Claus nos vuelva a regalar esta noche los calcetines y calzoncillos de todos los años, esos que llevan una estrella de tres puntas como distintivo.

Quizás por eso, por lo de los calcetines y los calzoncillos con sabor a déjà vu, 2014 suena para la de Woking a etapa de tránsito en el desierto, a espera paciente durante la tarde a esa cena de Nochebuena que nunca llega pero que a buen seguro estará repleta de cuñadas y cuñados inquisidores. Aunque bien mirado, quién sabe lo que nos deparará el año que viene. Podría ser una o dos sorpresas, o tres si nos portamos bien. Pero para la segunda escudería de la parrilla, sinceramente no lo creo.

¡Ha muerto Chanquete!


Para los más ancianos del lugar, Chanquete fue un mito que marcó nuestra tierna adolescencia. Pancho, el chaval de pueblo que acabó haciendo migas con los de la capital para terminar fundiéndose con ellos, cuando gritó aquello de ¡ha muerto Chanquete!, declaró fallecidos también, nuestro verano azul y nuestras esperanzas de que la vida pudiese continuar sin el viejo marinero que hizo, desde las pantallas del televisor, de padre vicario y maestro para toda una generación.

Chanquete había sustituído al venerable Maestro Po en la mitología que rodeaba mis pasos entre la infancia y primera juventud. A ellos les sustituyeron entidades menores durante mi etapa universitaria y para cuando quise darme cuenta, Ecclestone ya estaba instalado en mi particular selección de guías espirituales, subiendo escalones conforme transcurrían las temporadas.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Tocino y velocidad


Vivimos tiempos extraños. Iberdrola, por ejemplo, nos quiere convencer a través de un anuncio aparecido en prensa que lo suyo es como el tabaco, vamos, que la cantidad de partidas que no corresponden estrictamente al consumo de electricidad no le corresponden a ella, sino a ese malvado Estado que carga en la factura de la luz lo que no está escrito. Menos mal que el tabaco es un vicio penalizado con impuestos, como el alcohol, y no un bien de consumo de primera necesidad, para algunos de necesidad extrema ahora que llega el invierno. En todo caso yo ya me tengo aprendida la lección. En mis próximos presupuestos trataré de convencer a mis posibles clientes de que mi actividad es sumamente generosa, descontando eso sí, todo aquello que no sea creatividad pura, bien mirado, una minucia en el montante global.

En la Fórmula 1 pasa tres cuartos de lo mismo, comparamos a quien cruce la línea de meta primero con cualquiera de los muchos héroes que nos ha dejado esto a lo largo de su historia, eliminando de la ecuación las enormes ventajas que ofrece el deporte moderno, quedándonos en todo caso tan panchos. Pero qué tal si incorporamos a la evalución constantes como el riesgo y el peligro.

El hombre al que no le gustaba la F1


Resulta curioso pensar en lo poco atentos que estamos a las señales de peligro que nos rodean y cómo en Fórmula 1, hemos dejado pasar preciosas instantáneas sobre las que reflexionar hacia dónde íbamos entonces y hacia dónde hemos terminado yendo por no estar suficientemente avisados.

En este sentido, la etapa terminal de Michael Schumacher, esa que ha sucedido prácticamente a la vuelta de la esquina y lamentablemente no ha tenido nada que ver con la que le coronara como uno de los más grandes pilotos de la historia, está jalonada de asuntos menores y abundantes matices que echando la vista atrás cobran un valor inesperado, diáfano en muchos casos, a la hora de entender de qué va esto.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Un calzonazos y unas ruedas


Para desgracia de aquellos que creen todavía en la existencia de los Reyes Magos, Paul Hembery, el gañán que dirige la división de Pirelli para Fórmula 1, acaba de señalar a Red Bull como causante de los graves desastres en los que se ha visto envuelta su empresa durante esta temporada pasada.

¿La austriaca no tenía nada que ver con el golpe de estado sufrido a partir de Silverstone. El campeonato no había quedado gravemente dañado alrededor de esas fechas...? Pues se ve que sí, y no lo dice cualquiera, sino uno de sus principales protagonistas, que algo sabrá, digo yo.

Más vale maña que fuerza


La Fórmula 1 recordaba el pasado lunes la desaparición de uno de los hombres más ingeniosos y creativos de este deporte, Colin Chapman, fallecido el 16 de diciembre de 1982 a la edad de 54 años, y tal vez convenga recordar, como hacíamos ayer mismo a cuenta del BGP001, que en esta disciplina conviene no dar nada por sentado y menos vender la piel del oso antes de cazarlo, porque los ingenieros, desde Adrian Newey a Pat Symonds (Red Bull y Marussia respectivamente) son gente sumamente creativa.

Ante la importancia creciente que ha ido adquiriendo el suelo de los vehículos en los últimos años, la FIA, escaldada ante las soluciones que sorteaban el reglamente, ha creído conveniente elevar la terminación de los escapes por encima de la luz de lluvia con una inclinación de 5º, sintetizarlos en una salida única, eliminar el beamwing (aletín horizontal situado prácticamente en la base del grupo del alerón trasero), todo ello con la intención de que se imposibilite calentar el difusor.

El roce hace el cariño


Hubo un tiempo en que el diseño de vehículos de competición atendía tanto a su eficiencia en pista como a su belleza. No se trataba de cumplir con lo proyectado, sino de llegar un poco más allá siendo puntilloso a la hora de alcanzar la perfección en las líneas y volúmenes, incluso en la elección de los colores que acabaría vistiendo el auto. Todo, todo era cuidado con mimo y hasta el último detalle...

El artesanado es lo que tiene, que acaba marcando diferencias sutiles aunque no se quiera, dibujando bellezas pequeñas que por acumulación definen un escenario ante el cual es muy difícil no rendirse, y los vehículos de antaño eran ante todo artesanales y por tanto, únicos.

sábado, 21 de diciembre de 2013

De puntillas, poco a poco


El aficionado no es tonto. Le dan a elegir entre un mundo lleno de niebla en el que cada destello llega cargado de épica y otro en el que las hazañas vienen precocinadas y listas para calentar en el horno microondas, y de calle se amartilla para jurar amor eterno al primero. Total, que la Resistencia, pasito a pasito, casi de puntillas, lleva tiempo mostrándose como una alternativa genuina a esa otra disciplina casi hermana que va por la vida de máxima categoría de todo esto, pero que seamos sinceros, hace lo suyo que no da la talla.

Sea como fuere, hace siglos que juré por lo más sagrado que jamás descansaría hasta ver a Fernando a bordo de un LMP1 en Le Mans y se ve que al ritmo que vienen los nuevos tiempos, a lo peor descanso antes de tiempo porque hoy por hoy, la Resistencia, como venía diciendo, se está postulando como complemento a la Fórmula 1 gracias entre otras cosas, a que el deporte, en su globalidad, ha decidido empezar a ser generoso con ella.

Adrian necesita peso


Cuando en 2009 el reglamento proponía una limitación sustancial de la aerodinámica, Brawn GP entendió rápidamente que la solución pasaba por buscarse las alubias de una manera más convencional. El resultado, como sabemos, fue el Brawn GP001, un vehículo limpio de líneas que comenzó a barrer a sus oponentes desde la primera prueba del campeonato ya que parecía ir sobre raíles.

El Doble Difusor, idea que la de Brackley compartía con otras escuderías, como Williams o Toyota, mitigaba el efecto dañino que suponía una nose muy baja, ya que esta circunstancia reducía drásticamente el caudal de aire frontal que podía llegar al fondo plano y difusor, atenuando considerablemente las posibilidades de que el primero actuara a pleno rendimiento y trasladando al segundo una mayor responsabilidad. Dicho de forma muy sintética: el BGP001 era básicamente un coche marcadamente subvirador, a pesar de que como decíamos en las primeras líneas, el monoplaza británico se destacaría aquella sesión por su enorme estabilidad tanto en recta como en paso por curva.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Ya era hora, ¿no?


Si no fuera que cada vez que Fernando cambia de compañero el Serengueti bulle agorero, creería que la convivencia que se avecina con Kimi en Ferrari podría ponernos los pelos de punta.

Ocurrió en 2008 con Nelson Piquet Junior y en 2010 con Felipe Massa. Sí, también sucedió en 2007 con Lewis Hamilton, pero el convivir en la misma casa se convirtió en un infierno porque andaba por allí papá Ron Dennis, el mismo al que se le escapó en China de aquel año que McLaren, o sea, él a través de su pupilo, no luchaban contra el finladés de Maranello sino contra el tipo que había puesto el número 1 sobre uno de sus vehículos años después de que Mika se lo cediera a Michael Schumacher.

Pirelli lo peta


Apenas recién terminada una temporada que ha quedado marcada, para bien o para mal, por la estúpida intervención de Pirelli y el paraguas protector que le han tendido Ecclestone y la FIA, haciendo pelillos a la mar con lo sucedido y prolongando su contrato como proveedor único para la máxima categoría, la milanesa volvió a dar muestras ayer, durante las pruebas de nuemáticos para 2014 que se están celebrando en el circuito de Sakhir, de que la Fórmula 1 le viene demasiado grande.

Como conocemos desde ayer tarde, a más de 300 kilómetros por hora, el W04 de Nico Rosberg sufría un reventón que le llevaba a trompear y a quedar dañado, lo que obligaba a Mercedes AMG a abandonar los test.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Tú gato, yo ratón


Un repaso a vuelapluma de las novedades «visibles» previstas para los vehículos de 2014, me lleva a reafirmarme en que lo que ha hecho la FIA con el reglamento recién estrenado, no ha sido otra cosa que desandar el camino transitado estos últimos años para volver al espíritu normativo de 2009, aquél que teóricamente iba a minimizar los efectos de la aerodinámica a la vez que facilitaría los adelantamientos, aunque a la postre iba a suponer todo lo contrario, como es público y notorio.

En este sentido, como comenté hace algunas semanas, las nuevas carrocerías pueden asemejarse a las que vimos hace ya 4 temporadas, en las que prevalecían las noses bajas y una limpieza de líneas que contrastaba por su minimalismo con las vistas en la etapa inmediatamente anterior. No obstante, el máximo organismo parece que ha tomado buena nota de los errores cometidos y en base a la experiencia obtenida en estas últimas sesiones, pretende con el nuevo reglamento cortar las alas a ese tipo de evoluciones impredecibles que tarde o temprano acaban por convertir en agua de borrajas el espíritu de la norma.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Los ricos también lloran


Te tomas unos días de descanso y el mundillo parece haber recobrado la vida como los campos en primavera. Os confieso que me hacía falta meterme entre pecho y espalda un poco de distancia con todo este ajetreo, pero acostumbrado a daros la vara una o dos veces al día, sería deshonesto hurtaros que también ha habido momentos de auténtico mono, hasta el punto de que ayer, noche ya, intenté infructuosamente hincar el diente a la Fórmula 1 por ir pillando el saborcillo.

Como digo no pude. Me consolé pensando en que esta mañana tempranito podría, pero tampoco ha sido posible. Así las cosas, mientras abocetaba esta tarde un planteamiento gráfico que me servirá de base para una imagen corporativa que tengo que presentar, el lado derecho de mi cerebro, el que uso para estos menesteres, me decía una y otra vez que llega el invierno si es que no ya ha llegado aunque todavía no haya concluido el otoño, al menos oficialmente.

viernes, 13 de diciembre de 2013

El más grande


Es curioso cómo la historia se repite aunque no quieras. La noche y yo. Yo y la noche, y esa sensación que queda después de un día denso en la que cabe pensar que hay más noches, más días y más yos que los que reflejan el espejo.

Ora miras a tu alrededor y no comprendes nada, ni el cuándo ni el cómo de esto que amamos juntos se convirtió en una almoneda en la que sólo cuentan los números. Ora miras a tu alrededor y encuentras ese perfil de aguilucho pampero que otea un horizonte negro desde el interior de su gafitas de cuero, acero y cristal. ¡Chueco!

La caverna


Cualquiera diría que la FIA, al oír la palabra Vettel hubiera reaccionado igual que Schlageter al escuchar la palabra cultura aunque su frase haya pasado a la posteridad citada por Goebbles u otros prohombres de la mitad del siglo pasado, con miedo cavernario en todo caso.

Llamadme pasado de cuerda, pero he descubierto hace poco que un actor que creía que cantaba en sus ratos libres, es un cantante que en mi acervo no pasaba de haber hecho de Billy el niño en aquella película de Sam Peckinpah en la que a Pat Garret era interpretado por James Coburn. Sí, llevo varios días entonando mis aceleraciones y pausas con Kris Kristoferson en la oreja, gracias a que mi amigo Xabi Urrutia, quien seguramente jamás leerá estas líneas, me cogió de la mano hace un mes, más o menos, para enseñarme una vez más que de la caverna se renace, que en la caverna vivimos todos a veces sin saberlo, y que la caverna, lejos de ser un lugar hostil, supone un estado del alma en el que conviene estar al menos una vez en la vida para entender, que la atmósfera fuera de la cueva está repleta de aromas y sonidos indescriptibles, que huelen y suenan mejor cuando los descubres por ti mismo.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Spoiler


Pedir es de pobres y en consecuencia, la FIA, ese estamento raro, raro, raro, que diría don Julio Iglesias Puga, esa cosa que anda por ahí arriba velando porque entendamos que el espectáculo es ella, nos impone para el año que viene una suerte de carpa nueva ya que el circo no se renueva desde hace la intemerata.

Tal vez con modernos alicatados y grifos de IKEA, cuando visitemos el retrete nos parezca que estamos en el sancta sanctorum de la Fórmula 1. Quién sabe si entre que entramos o salimos del baño tenemos oportunidad de cruzarnos con Alain o con Ayrton, o con cualquiera de esos héroes a los que todos recordamos y que son utilizados hasta la extenuación por el apparatchik, para que la moqueta mullida que ahora pisamos siga oliendo a leyenda, a asfalto y goma quemada.

martes, 10 de diciembre de 2013

No es lo que tengo, es lo que soy


Desde que tengo conciencia, confieso que no había disfrutado de un eslogan tan acertado como el que usa la empresa Viceroy con Fernando Alonso como imagen de marca: «No es lo que tengo, es lo que soy». Ajustado al pelo, que ni pintado, que diría aquél.

Tampoco os creáis que vengo a hacer publicidad subliminal, ¡Dios me libre! No soy de relojes. Mi muñeca izquierda va libre de aperos salvo algunas pulseras que utilizo en ocasiones que realmente lo merecen, y cuando tengo que ir un poco más serio, para reuniones y eso, recurro a un Jaguar que adquirí hace la intemerata, cuando creía que la diosa Fortuna me sonreía con sinceridad y no arteramente, un Seiko y un Citizen de correas de neopreno y cuero, y un Viceroy de pulsera metálica que la verdad, va bien para los cuatro duros que me costó.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Pabernos matao


Contra la opinión generalizada de que hay ciertas actitudes que sencillamente importan menos que la importancia que se les da, siempre me he mostrado firme en la defensa de que la Fórmula 1, tan proclive ella a desterrar las malas maneras, con tal de enseñar palmito y mantener los mimbres del negocio, tenga por costumbre materializarse de unos años a esta parte en una zona tan sensible como Bahrein a pesar del rechazo que provoca.

También confieso que si Bernie y la FIA no se hubieran rasgado las vestiduras públicamente porque una familia blanca se disfrazaba de familia negra en plenos carnavales barceloneses, con la excusa de que aquello podía herir la sensibilidad de Lewis Hamilton y su gente en Montmeló, o que a éste, en épocas más recientes, se le diera un toque de atención por hacer una gracieta con el color de su piel, seguramente no me mostraría tan beligerante con la hipocresía dieciochesca de esta peña. Pero así es la vida, o mejor dicho, la Fórmula 1, un lugar lleno de contradicciones que por acumulación pasan incluso por normales, y aunque quepa asumirlo a veces cuesta digerirlo sin alzar la mano para advertir que la historia no tiene por qué ir contigo, ni mucho menos que tengas que volverte ciego para ser un buen aficionado.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Water shows the hidden heart


Iba a irme a la cama pero hoy es 7 de diciembre y llevo desde que me he levantado escuchando a Enya. El agua, ese sortilegido que saca lo mejor de los pilotos cuando sus vehículos sortean el piso mojado intentado agarrarse a él en cada giro con la intención de salir indemnes. El agua, el spray, los reflejos, la neblina húmeda donde se juega al no dejaré que te escapes o evitaré que me cojas, al mataré o moriré como si la carrera fuese una coreografía pactada entre enamorados.

La imagen estaba ahí, esperándome donde la dejé pensando que llegaría el día en que la utilizaría, en la carpeta Smeagol-F1, donde guardo la mayoría de mis pequeños tesoros. El marco, Spa 1939. Los protagonistas, apenas dos siluetas que quedaron atrapadas un 25 de junio, Seaman persiguiendo a Müller... Casi se puede escuchar el ronroneo del motor del W154 y el deslizar de los neumáticos al tomar la curva, destelleando colores en una instantánea en la que el blanco y negro matizan un historia endemoniadamente bella y trágica, ya que Dick terminaría perdiendo la vida.

Y sigue


Se supone que debemos estar contentos, Jean Todt, actual presidente de la FIA, ha renovado cargo y funciones por otro mandato más, y lo ha hecho porque no tenía contrincante con quién medirse, así, por K.O., por incomparecencia de rivales, como ganaban los césares en la antigüedad, o casi.

El caso es que como decía antes, tenemos que darnos con un canto en las narices porque al parecer todo el mundo en el paddock y sus aledaños está feliz como una perdiz con esto de que le petit Napoleón siga al frente de la egregia institución por una temporada más.

viernes, 6 de diciembre de 2013

El caramelo [Interlagos]


Lo de las crónicas de las carreras se ha convertido en un recurso al menos tan hueco como muchos otros de los que usamos en la bloguería para que desde la twittería y los comentarios nos tiren chinas.

Me molaban antes del diluvio, cuando creía ingenuamente que aportaba algo, pero de un tiempo a esta parte, sinceramente no me encandilan que digamos. No sé si por las numerosas razones de fuerza mayor que han asolado mi otoño apartándome del día a día, por lo que comentaba al principio de lo ingrato que resulta o porque sencillamente narrar una prueba que antes que tú han contado mil plumas más no tiene puñetera gracia, paulatinamente me he ido volviendo perezoso y cicatero en este aspecto hasta el punto de que hoy, doce días después de que se celebrase el Gran Premio de Brasil, último puntuable del calendario 2013, he tenido que reanimar asistidamente mis entumecidos recuerdos por ver si remato la faena y dejo concluida la etiqueta correspondiente a esta temporada, porque esta vez sí, lo juro, ésta será la última crónica de una carrera que hago.

martes, 3 de diciembre de 2013

Un incierto presente


Entre mis kilómetros visuales de metraje automovilístico y mis toneladas de fotografías relativas al motorsport, asumo que al final la cabra tira al monte y con cuatro chorradas soy capaz de montarme una película que huela a gasofa, aceite y goma quemada, que responda además y escrupulosamente, a eso que se nos escapa entre los dedos y llamamos presente.

Me he entretenido esta tarde tratando de buscar una instantánea que pillé en el Facebook, en la que se ve a Lauda en calzoncillos, calcetines, camisa, corbata y blazer, pero me alegro de no haberla localizado. Niki, a pesar de lo cansino, bocachanclas e imperfecto que resulta fuera de un coche, es un tipo al que le debo mucho en lo interno y por ello le profeso una saludable pasión. Antes que Alain, el austriaco fue mi calculadora, mi poquito a poquito, el tesón en que mirarme y el saber que a la postre, lo que siempre surte efecto son unas buenas manos al volante con un buen cerebro que las gobierne.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Suspect zero


Con 215 grandes premios a la espalda, Mark dice adiós a la Fórmula 1. Puede que sea un agur definitivo o algo que se cure con el tiempo, como le pasó a Michael Schumacher, en todo caso, su despedida en Interlagos sonaba a cumplimento de condena, a tipo que orina en el muro de la cárcel ante la sonrisa cómplice de los guardias porque sabe que abandona definitivamente el talego…

El aussie estaba feliz en Brasil, se le veía feliz y queriendo compartir su felicidad. A diferencia de cómo celebra Vettel la solución de sus ecuaciones haciendo dónuts, Webber se quitó el casco y los guantes, quiso sentir qué se siente sin la máscara de piloto, palpar como ser humano la realidad que ha vivido de forma vicaria desde que en 2002 desembarcó en El Circo. En definitiva, saberse un poco más él mismo que lo que ha podido entenderse trabajando para otros.

domingo, 1 de diciembre de 2013

I want you


La Fórmula 1 anda como puta por rastrojo, pero la quiero. Me he quitado los cascos y Bob Dylan me canta I Want You en la soledad de mi estudio, un lugar diáfano de 109 metros cuadrados lleno de cajas y recuerdos, y sueños, que aún no han sido desembalados. Veo de reojo a Genoveva, el tronco de Brasil que me regalaron en 1991 y sabe a estas alturas más de mí que yo mismo, a su lado, la planta indefinida de las tías gemelas, otra de mis muchas supervivientes verdes a las que riego de pascuas a ramos. Sobre la barbacoa portátil, el rosalillo que estoy sacando adelante y fuera, en el patio, descansa a la fresca el naranjo que tendré que meter dentro tarde o temprano, para que pase conmigo un nuevo invierno...

Aquí murió Mithrandir en mis manos, aquí agonizó Marnie, bajo mis pies, leal hasta en sus últimos momentos. Aquí grita Roque cada tarde y aquí juega Eileen y me llena el suelo de hojas secas, ramas de distintos pelos y colores, caracolilllos a los que hace imposible la vida y los restos de mis zapatillas viejas, su mayor tesoro. En ellas dormía, con la cabeza dentro, cuando apenas levantaba cuatro dedos del suelo, en agosto, y en ellas me reconozco hoy, a seis días escasos de que mi ciclo solar cumpla un año más, otro...