El noble arte de la desestabilización psicológica del rival no tiene nada que ver con el burdo tendido de una cortina de humo, y Hamilton ha incurrido de nuevo en irse verbalmente de baretas por ver si la opinión pública no atisba a preguntarse cómo es que no ganó un Gran Premio, el de Valencia, que supuestamente tenía en la mano.Así las cosas, aprovechando el tumulto organizado a cuenta de las palabras de Fernando Alonso en las que propinaba algunas patadas en el culo de la FIA, sus comisarios y su eterno Director de Carerra, el británico ha encontrado pie para demostrar de qué calaña está hecho, arremetiendo contra el asturiano, tachándole de envidioso y haciendo mofa y befa de la circunstancia de que Kamui le adelantara a poco de que finalizara la prueba.
Sin duda el ovetense lo tuvo que pasar mal, pero no tanto como Lewis en Interlagos 2007, cuando con el campeonato en el bolsillo y su compañero de equipo y rival inmmediato maniatado, tocó el botón equivocado en su volante, echando por tierra sus aspiraciones; o cuando en 2008 fundió sus posibilidades en el G.P. de Canadá estrellándose contra el Ferrari de Kimi Raikkonen en el pit-lane, por no ver el inoportuno semáforo en rojo que sí habían visto el finlandés, Kubica y Rosberg. Imagino que tampoco fue plato de gusto arrastrarse como lo hizo en Brasil 2008 para rebañar el miserable punto que le otorgaba el Campeonato Mundial gracias a que el Toyota de Glock no daba para más; y mucho menos lo sería estamparse ferozmente contra las protecciones de Monza cuando no hacía ninguna falta, en la última vuelta del pasado G.P. de Italia de 2009…
Que conste que no he querido hacer sangre mencionando San Ganchao, pero Carita de Ángel no es tan bueno como se pinta, ni tan buen deportista como quiere parecer, ni siquiera tan inteligente como pretende, porque con sus palabras delata que no puede sobrevivir sin el arrope de una prensa y una afición que lo entiendan como víctima permanente de notables e hispanas conspiraciones, la misma que acostumbra a pedir deportividad en cuanto alguien, quien sea, mejor cuando es Fernando, pone en entredicho la nobleza de sus héroes y sus hazañas, pero que sin embargo no tiembla lo más mínimo a la hora de solicitar la cabeza de un árbitro que no ha visto un gol cantado, circunstancia que según ellos definió el resultado del encuentro frente a Alemania, siendo tan pertinaces en sus ataques que han conseguido sacar al Presidente de la FIFA de sus cuarteles de invierno para pedir perdón por la ofensa que les ha impedido ganar el Mundial de Fútbol, of course!
Digo yo que si es comprensible, incluso apropiado, reclamar ante una injusticia como la comentada, sería de recibo entender que Alonso hiciera lo propio ante la sufrida en Valencia, en vez de pedir su cabeza como se está haciendo desde la prensa inglesa, o ridiculizándolo como pretende Lewis… Pero es que la cosa no va de esto, sino de ocultar que Hamilton fue incapaz de intimidar a Vettel, ni siquiera cuando el alemán, tras la salida de la pista del Safety Car, cometió un error mayúsculo que puso la primera plaza en bandeja durante unos breves instantes al fenómeno británico.
En la guerra psicológica, para ser como Mourinho hay que llamarse José, en caso contrario y aunque no se quiera, el ruido montado sonará siempre a vuvuzela.
Os leo.




























